Los chilenos somos infieles, ¡así de simple! Lo son los hombres, lo son las mujeres y las estadísticas hablan por sí solas. Además, las consultas psicológicas van en ascenso por este motivo y por si fuera poco, nuestro país se ha convertido en la “Meca” de los sitios web para gente maritalmente comprometida, pero que andan en la búsqueda de una relación paralela.

Sin lugar a dudas, el panorama está complejo y los portales Second Love y Ashley Madison, lo avalan, pues el primero de ellos en las investigaciones de mercado que efectúan reveló que Chile es el cuarto país con más infieles de América Latina y las ciudades con más “patas negras” son las siguiente (ordenadas de mayor a menor): Santiago, Viña del Mar, Valparaíso, Temuco, Iquique, Concepción, Talca, Puerto Montt, Antofagasta y Rancagua.

El sitio Second Love, que se lanzó en 2014, ha tenido un incremento sustancial y constante. “Hoy captamos cerca de 50.000 usuarios por año y creemos que la buena recepción tiene que ver con el uso de las redes sociales y el acceso fácil a ellas e Internet. Asimismo, los latinoamericanos han logrado gran apertura mental en el último tiempo por lo que se les resta una grave sanción moral”, explica Matías Lamouret, vocero del portal para la región, quien agrega que los chilenos forman parte del 10% de sus clientes globales, con más de 185 mil compatriotas inscritos. De éstos el 70% son hombres y el 30 mujeres. Sus edades fluctuarían entre los 35 y 50 años de edad, y pertenecen a clases sociales media y media alta, generalmente con estudios universitarios y carreras profesionales.

Cabe señalar que Second Love vio la luz en 2008, bajo el concepto “disfruta, la vida es una sola” y su creador Erik Drost, oriundo de los Países Bajos, jamás pensó que su idea iba a expandirse tan vertiginosamente, primero por España, Portugal e Italia, y luego por Argentina, México, Chile, Uruguay y Colombia. 

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Cifras crudas

No es curioso que la infidelidad sea uno de los temas tabú más hablado en las sesiones típicas de pelambre y esto radica en porque ocurre a diario y de forma transversal. Un reciente estudio del Journal of Sexual Behaviour (edición oficial de Academy of Sexual Behavior -Academia de comportamiento sexual) comprobó que no se encontraron diferencias entre mujeres y hombres a la hora de cometer una infidelidad. El 66,7% de las mujeres y el 68,7% de los hombres encuestados confesaron haber sido infieles.

Pero el engaño no sólo es un tema de comportamiento, también existen gatillantes que están vinculados a la actual vertiginosidad con la que se mueve el mundo. “En mi consulta han aumentado las visitas por casos de infidelidad”, dice Lucía Reyes, sicóloga terapeuta de parejas de la Red UC Christus, quien agrega que el “traicionado” necesita entender por qué ocurrió y el que “engaña” requiere resolver su temor o culpa. “Una infidelidad no es un obstáculo de a uno, sino una traba de la pareja”, insiste la especialista. Sólo en esa instancia es cuando se puede trabajar para dar una solución al problema. “En ese sentido en Chile las cifras al interior de la consulta hablan de que un tercio de las parejas logran recomponer; otro tercio no es capaz de salir adelante y se separan. Y finalmente hay un último tercio que se separan por la infidelidad, pero que por diversas circunstancias siguen viviendo bajo el mismo techo, haciendo de esa relación y de ese proyecto de familia un verdadero calvario”, explica la especialista.

Pero qué nos lleva a la infidelidad…

Un estudio de la Universidad de Cornell detectó que las razones que llevan a tener una aventura por fuera del matrimonio tienen motivaciones distintas tratándose de cada género. La mayoría de las mujeres que tienen un amante, por lo general afirman atravesar una situación de insatisfacción con su pareja, falta de comunicación y contención; mientras que en ellos esto no resulta necesario, para la mayoría de los hombres la infidelidad tiene que ver con una fantasía o una aventura ocasional.

Mientras que los estudios que ha realizado la red de infieles Second Love muestra que la infidelidad masculina está relacionada a las carencias que encuentran en sus parejas, principalmente la falta de sexo, debido a la búsqueda de la fantasía y la monotonía de la rutina.

Desde la perspectiva de las mujeres muchos especialistas aseguran que son infieles porque su realidad ha cambiado, partiendo por ejemplo, por su inserción en el mundo laboral. La psicóloga estadounidense Joy Davidson explica que las razones incluyen la proximidad de las mujeres y los hombres en el lugar de trabajo, así como la disponibilidad de la tecnología que permite estar siempre conectado con alguien a quien pretendemos coquetearle o conquistar para tener una aventura, incluyendo sitios web de citas que se dirigen específicamente a las personas casadas que buscan aventuras y que han creado tanto la tentación como la oportunidad. Además, las relaciones que comienzan como asuntos emocionales en el trabajo o por Internet suelen progresar hacia asuntos sexuales más serios con el paso del tiempo.

El rol de las RRSS

“Las relaciones han cambiado dramáticamente en las últimas décadas, más aún con la llegada de internet. Hoy cada vez más mujeres deciden tener hijos sin maridos. Hace un siglo, el matrimonio era por conveniencia, la exigencia del factor amor es un fenómeno reciente y la gente se está divorciando como loca. Quién sabe lo que ocurrirá en el futuro. Quizá podremos tener varias esposas o nos casaremos por períodos breves de seis o siete años. Con el frenesí de los cambios, el futuro es una gran interrogante”, explica Noel Biderman, fundador del sitio web de citas para infieles Ashley Madison (www.ashleymadison.com), y tal vez uno de los hombres más odiados de internet, porque en su página web incita a hombres y mujeres a tener una aventura con un gancho como: “la vida es corta”.

Para Biderman las aventuras extramaritales tienen justificaciones distintas entre hombres y mujeres. Para él decir que el hombre busca una aventura para reafirmar su virilidad y la mujer para sentirse deseada es hablar del código genético de la infidelidad. En Chile, el sitio Ashley Madison suma casi medio millón de usuarios, de los cuales el 45% son mujeres y el resto hombres. En ellas, la edad promedio es de 39 años mientras que los hombres bordean los 41 años. Para acceder tienen que llenar una ficha con los datos personales y físicos, además de especificar lo que andan buscando. Las alternativas son: “algo a largo plazo, algo a corto plazo, chat erótico, lo que me excite o indeciso (a)”. Todo bajo absoluta confidencialidad. 

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Según las cifras del sitio, Santiago lidera el ránking de infidelidad a nivel continental. En nuestra capital, más del 60% de los usuarios, tanto hombres como mujeres, confesó haber tenido a lo menos una aventura extramarital y un 20% admitió más de dos aventuras. También el sitio entrega un perfil de cómo son las mujeres chilenas infieles: se encuentran en el rango etario de 25 a 37 años, con cerca de tres años de matrimonio y en promedio con 2 ó 3 hijos. Un 81% de ellas son profesionales, con carreras universitarias y en un 65% son activas laboralmente. Además, pasan cerca del 68% de su tiempo en redes sociales. Este último dato es vital.

Sucede que los especialistas han detectado la llamada “infidelidad virtual”, que es aquella que no se consuma sexualmente, pero que es un engaño para la pareja, ya que la realidad de esa persona, es decir, su intimidad, problemas, penas, alegrías las confía en otro (a), que no es su pareja. Y eso se hace de manera escondida, ya sea en el chat del Facebook, en Whatsapp, a través de otra red social o del email.

“Con las redes sociales se han hecho más visibles el aumento de las tasas de divorcio”, explica Ana María Fernández, doctora en Psicología, Universidad de Chile y Post doctorada del Center for Evolutionary Psychology, UC Santa Barbara, quien además es directora del Laboratorio de Evolución y Relaciones Interpersonales de la Universidad de Santiago. Según la especialista también los tiempos en los que vivimos han exacerbado en el ser humano una parte a nivel de afectos. Hay muchas personas que tienen “amigos” o “amigas” sin compromiso y eso erróneamente aumenta la percepción de que hay más infidelidad, pero lo cierto es que eso es un acuerdo en una sociedad moderna. Sin embargo, la doctora en sicología está de acuerdo en que cuando se comparte más tiempo con otro, ya sea en el trabajo o a través de las redes sociales se produce un cambio en la intimidad. Y comienzas a contarle a esa persona, con quien pasas más tiempo que con tu marido o tu esposa, cosas íntimas. Esa situación genera atracción.

“Las redes sociales hicieron que todo cambiara, pues las personas se pusieron a contactar a ex pololos (a). Algo imposible hace un siglo, ya que es muy difícil volver a coincidir con ex amores a lo largo de la vida, pero con las redes sociales algo que comenzó como una manera de saber de alguien se transformó en una constante que llevó luego a idealizar a ese otro u otra del cual yo no tenía noticias hace 20 años. Y ahí la mente juega un rol muy tramposo porque uno se queda con lo vivido en esa etapa de la vida con esa persona, y siempre lo que se tiende a recordar son las cosas buenas, como que lo malo se olvida”, insiste la sicóloga.

Mejor no abras esa puerta…

Si bien las redes sociales han cambiado el escenario de la infidelidad, también lo ha hecho todo un mercado de aplicaciones o apps que sirven para espiar a tu pareja en caso de que sospeches que te está siendo infiel. “El país que está a la vanguardia en estos temas es España”, explica, Jorge Pavez, profesor de Ingeniería Informática de la Universidad Mayor y CEO de Station Domain Ltda. “La cosa es muy simple, pero a la vez tóxica, porque primero debes tener el código de ingreso al smartphone de tu pareja y encontrar el momento adecuado, cuando deje olvidado el celular en casa o cuando se va a duchar, es esa la ocasión perfecta para instalar estos programas, que se bajan desde la aplicación, pero que corren en segundo plano en el teléfono por lo tanto el vigilado (a) no se percatará. Esa aplicación mostrará todo, pero todo, lo que haga tu pareja a través del celular. Por ende si sospechas que te están siendo infiel, y lo es, puede convertirse en una verdadera pesadilla y a un costo totalmente accesible, porque estarás viendo una teleserie en la vida real”, indica Pavez. Lo complejo es que la persona que fiscaliza el smartphone del otro ve todo y debe mantener una compostura y nervios de acero. Puede que la pareja le diga que está en el trabajo y en ese mismo minuto le llega a la pareja que espía un email al computador o una notificación al celular con un chat informando que su pareja está entrando a un motel para encontrarse con su amante. Por eso lo ideal es que si tienes que usar estas aplicaciones pienses que no podrás hacer borrón y cuenta nueva… y optes por lo sano: lo hablas o te separas. 

Como sea los expertos hablan que las redes sociales son pasto seco para que se cometan las infidelidades. Tanto así, que actualmente existen aplicaciones espías que tienen bajo costo y que me pueden dar todos los detalles como chats, fotos, ubicación, mensajes de voz que me prueban si mi pareja es infiel.