Un estilo totalmente extravagante en el que plumas y piedras sobresalen en su forma de vestir, además de unos característicos lentes redondos de marco grueso sobredimensionados, estas  fueron algunas de las prendas y accesorios por las que en 2005 fue lanzada a la fama Iris Apfel (96), una diseñadora de interiores estadounidense que irrumpió con su estilo único en la exposición “Iris Apfel: Raris Avis” en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York (MET). En esta muestra, Iris dio a conocer 80 trajes de su excéntrica colección en donde se podían encontrar marcas como Dior, Nina Ricci y Lanvin, entre otros renombrados diseñadores a nivel internacional.

Lo que más llamó la atención de los asistentes al evento y de la prensa era que una mujer octogenaria -en ese entonces- rompiera los parámetros tradicionales de un ícono de moda, que en general se asociaban a personas jóvenes que pretendían alcanzar un estilo minimalista, todo lo contrario a lo que Apfel quería demostrar.

Tal fue el revuelo que causó esta mujer originaria de Nueva York que en 2011, creó la colección de invierno de ese año para MAC Cosmetics y luego la empresa de accesorios HSN, la invitó a participar en la elaboración de joyas, una de sus grandes pasiones, en donde se encargó de que fueran piezas de alta calidad, pero a la vez accesibles para el público.

En 2014, su historia y su personalidad destellante la llevaron a ser protagonista de su propio documental llamado “Iris”, del director Albert Maysles, que fue estrenado en el Festival de Cine de Nueva York y que en 2015, fue agregado al catálogo de Netflix.

Por muchas décadas, este grupo etario -al que pertenece Apfel- ha sido invisibilizado por las industrias de la moda y la belleza. En el mundo de hoy en día está en el inconsciente colectivo que los cánones de belleza tradicional, se asocian a cuerpos esbeltos y jóvenes, con pieles tersas, donde las canas no tienen cabida y en el cual las personas se esfuerzan por demostrar que en sus cuerpos no pasan los años.

Romper con estas percepciones es lo que ha logrado un conjunto de personas mayores de 60 que han alcanzado una notoriedad en los últimos años en la televisión, el cine, el mercado de la cosmética y el difícil mundo de la moda.
Visibilidad importante, considerando que según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre el año 2000 y el 2050, la cifra de personas mayores de 60 años, va a pasar de un 11% al 22% de la población mundial. Esto abriría la posibilidad de incorporar a este segmento activamente en las esferas de la sociedad, así lo explica  Sebastián Madrid, doctor en Sociología y profesor UC especialista en temáticas de género: “Hoy en día dado que es una parte de la población que crece, la sociedad se empieza a enfocar en ellos, porque por un lado aumenta la esperanza de vida y viven por más tiempo y en mejores condiciones de salud, pero además es un segmento que es bastante fiel, respecto a sus patrones de consumo, y que en un subsegmento, tiene un poder adquisitivo”.

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La moda que no envejece

“No quiero usar bótox. Mis arrugas son mi historia”, dijo Daphne Selfe (88) mientras era entrevistada en un evento de Dove, por ser rostro de la campaña que busca inspirar a otras mujeres a cumplir sus sueños.
La carrera de esta modelo y actriz inglesa partió a los 70 años, cuando su buena figura, su pelo largo y gris y un rostro que no trataba de ocultar sus años, llamaron la atención de un periodista de Vogue UK que le propuso posar para una sesión de fotos para un reportaje de la revista sobre las diferentes etapas de la vida. Desde ese momento no ha parado de derribar estereotipos en la industria. Fue fichada por la agencia Models 1 y ha colaborado con los más importantes diseñadores de la talla de Dolce&Gabbana, además de protagonizar campañas para & Other Stories, Moschino, Nivea y Olay. También ha participado en videoclips musicales como el de “Queenie Eye” de Paul McCartney.

Un tema primordial para Daphne es el de no intervenir su cuerpo y aceptarse así como es. Presume de sus canas y arrugas y ha declarado en diversos medios, que este aspecto ha sido una ayuda para su carrera. Actualmente, Selfe tiene su propia academia de modelaje, en la que ayuda a las jóvenes a abrirse paso en un mercado competitivo como el de la moda. No se puede hablar de modelos mayores de 60 años sin mencionar a la ícono de este grupo etario, Carmen Dell’Orefice (86), récord Guinness en ser la modelo más longeva del mundo, y que sigue desfilando en las principales pasarelas de moda.

Durante toda su vida ha estado ligada a la industria. A los 16 años fue portada de Vogue y ha tenido apariciones estelares en revistas como Harper’s Bazaar y W Magazine, pero ha sido en esta etapa más madura donde se ha consolidado como un referente de moda. Así lo entendió cuando a los 43 años dejó de teñirse el pelo y gracias a esto su cabellera blanca se ha convertido en un símbolo de elegancia. “Las arrugas a veces no se pueden esconder, pero la alegría y la sonrisa tampoco. He ahí la verdadera belleza”, dijo Dell’Orefice en una conferencia.

Todos los cuerpos enfrentan los mismos síntomas con la edad y eso fue fundamental de entender para Jacky O’shaughnessy (65), una modelo estadounidense, que sufrió por el paso del tiempo antes de darse cuenta de lo bonita que era. A pesar de que quizá su piel no estaba tan tersa como en su juventud o debido a la inevitable aparición de la celulitis y venas varicosas.

Jacky fue descubierta y lanzada a la fama por American Apperal, al romper con el paradigma de que solo las modelos de 20 años pueden lucir ropa interior. Así O’shaughnessy se transformó en la musa de la lencería, al mezclar encajes y estrías en un mismo cuadro, sin la utilización de photoshop, una herramienta que abunda en este tipo de sesiones.

Traspasando pantallas y redes sociales

Grace (Jane Fonda) y Frankie (Lili Tomlin), dos mujeres mayores de 60 años, deciden empezar un negocio para vender vibradores entre personas del mismo rango etáreo. Para esto, se asesoran por especialistas en marketing para que las ayuden a aumentar sus ventas. Los expertos les muestran a las veteranas los afiches del producto, en donde salen ellas, visiblemente intervenidas, sin arrugas y con cuerpos de modelos de 30 años promocionando los productos, donde la justificación para esto era que una imagen joven, vendería mucho más. El cine y la televisión tampoco se han escapado de referentes mayores de 60 años, este es el caso de la escena mencionada anteriormente, protagonizada por Jane Fonda (76), destacada actriz que ha participado en más de 40 películas y que hoy triunfa en esta serie de Netflix “Grace & Frankie”. La comedia estadounidense estrenada en 2015 cuenta la historia de dos mujeres mayores que fueron abandonadas por sus maridos, tocando todas las temáticas que a este segmento de la población les afecta, pero siempre con una cuota de humor. Y es que la actriz no solo ha tenido éxito en las pantallas, sino que también ha incursionado en la industria de los cosméticos desde hace un par de años gracias a su personalidad extrovertida y el carisma que genera en el público. Desde 2006 a la actualidad, ha sido embajadora de L’Oréal Paris, junto a rostros mucho más jóvenes a los cuales incluso triplica en edad. Fonda se ha transformado en un estandarte de las actrices sobre los 60 años participando en campañas como la realizada el 2013 de la colección Color Riche Privée, que incluye lápices labiales y esmalte para uñas diseñados para cada una de las embajadoras.

La actuación y la madurez han conquistado un mercado que se les resistía, como es el de la cosmética. Otro ejemplo de esto es la actriz de 72 años Helen Mirren, una mezcla perfecta entre inteligencia, madurez y glamour. La ganadora del Oscar en la categoría de mejor actriz por The Queen, se hizo rostro de L’Oréal en el año 2014, representando íconos de belleza diversos. Tantos comentarios ha generado este anuncio que Helen, en una entrevista con Daily Mail confesó: “Me importa una mierda envejecer”.

Los hombres no se quedan atrás en esta diversidad de posibilidades para la gente mayor. Es el caso de Günther Anton Krabbenhöft, fashionista alemán, que sin trayectoria en el mundo de la moda, sorprende en redes sociales con su estilo hipster. Respecto a las prendas que utiliza, aclaró en su página de Facebook: “Creo que mi forma de vestir es absolutamente normal. Siempre me he vestido así, desde que empecé a trabajar y me ha gustado ejercer mi profesión transmitiendo alegría, es un reflejo de mi mundo interior”. Tanto es el misterio de este hombre, que no ha querido revelar su edad.

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Made in Chile

La industria chilena, no está ajena a lo que pasa a nivel internacional. Respecto a la utilización de personas mayores en campos -antes prohibidos para ellos, como la cosmética- el profesor de Sociología UC, Sebastián Madrid es cauteloso a la hora de asegurar que existe un cambio sociocultural en esta conducta, pero asegura que existe una ampliación de este concepto para ciertos grupos de la sociedad: “Efectivamente hay un retorno hacia lo natural como una concepción o un estado de vida deseado y en ese contexto, al respetar la belleza acorde a las distintas edades”.

Misma opinión comparte la directora de Elite Chile, María de los Angeles Paúl, quien cree que es lógico que existan modelos mayores de 60 años, para presentar productos que consume este mismo grupo etario. “Ellas tienen mucha actitud y desplante, se nota que los años te entregan seguridad y complicidad contigo misma. Además, siento que hoy los 60 años son los 50 años de antes, la mujer aún está muy vigente y con energía”, dice Paúl, al ser consultada por su experiencia con dos mujeres de esta edad en el desfile de Taconeras en abril de 2017.

A las 10 de la mañana, Ana María Ilabaca (62), organizadora de eventos y una de las modelos mayores utilizadas en el desfile mencionado anteriormente, llega a la entrevista. Se divisa de lejos y es fácil de reconocer: alta, pelo corto que mezcla colores blancos y grises y anteojos de sol grandes que no dejan ver ni el más mínimo rastro de sus ojos. Su outfit sobrio, pero que se destaca en su figura, de negro y que acompaña con un chaquetón blanco que sobrepasa sus rodillas.Ana María se ríe cuando le preguntan qué cremas usa o a qué spa asiste regularmente para mantenerse bien. Según ella, la belleza o el sentirse bien consigo misma a su edad va de la mano con la seguridad y no con el estado físico. “Estoy en una parada distinta ante la vida. Uno es lo que proyecta, el sentirte bien y vital, yo creo que eso se refleja más allá que el tener un cutis terso. Es mucho más importante la experiencia de vida que has tenido, porque a lo mejor todas lo hemos pasado bien y mal. Esas arruguitas te van quedando del haber llorado o de haber reído mucho y no lo puedes borrar y en mi caso por lo menos, lo he ido apreciando con el tiempo”, asegura la organizadora de eventos.

Le gusta el glamour y participó feliz del desfile de Taconeras, a pesar de que fue una total sorpresa para ella que la contactaran. Hoy, se sonroja al ser consultada por su rol como referente local de este grupo etario, pero siempre se muestra segura de lo que proyecta: “Le aconsejaría a la gente que tienen que actuar como se sientan. Yo no me siento de 62, me creo de menos edad, pero no por eso voy a tratar de aparentar que tengo 40 años. Creo que tienes que ir viviendo el día a día, dándote los espacios para disfrutar de lo que te gusta hacer, que en mi caso es ir a una exposición de arte, compartir con mis amigos y por qué no, salir a bailar de vez en cuando”.