La creciente demanda por parte de distintos movimientos en contra de diferentes formas de discriminación que existen en nuestro país, incentivó que en materia legal se establecieran algunos cambios, uno dice relación a la consagración del matrimonio entre personas del mismo sexo, lo cual permitió que hace más de dos años se promulgara la Ley Nº 20.830 que regula el denominado Acuerdo de Unión Civil o AUC. Esta ley permite que dos personas que conviven o deciden vivir juntas puedan celebrar un contrato con el fin de regularizar los aspectos jurídicos propios de una vida afectiva en común, y a su vez , permite y regula cuestiones patrimoniales, relaciones de parentesco o hereditarias, entre otros importantes puntos. A continuación el abogado Francisco Miguel Herane del estudio HMMC, repasará las principales semejanzas y diferencias que existen en Chile entre el tradicional matrimonio y el ya no tan nuevo AUC.

PRINCIPALES DIFERENCIAS

DEFINICIONES
El artículo 102 del Código Civil, vigente desde el siglo XIX, define el matrimonio como un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e indisolublemente, y por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear, y de auxiliarse mutuamente.

La ley Nº 20.830, en cambio, en su artículo primero, señala que el acuerdo de unión civil es un contrato celebrado entre dos personas que comparten un hogar, con el propósito de regular los efectos jurídicos derivados de su vida afectiva en común, de carácter estable y permanente. Como se puede apreciar, ambas instituciones nacen de un contrato, sin embargo el matrimonio es solemne, lo que significa que los contrayentes deben cumplir con un conjunto de formalidades para que sea válido. En cambio, el acuerdo de unión civil es un contrato que no se define como solemne, pero tampoco se puede sostener que es puramente consensual, ya que para que genere efectos jurídicos es necesario celebrarlo ante un oficial del Registro Civil. Desde este punto de las formalidades, entonces, el matrimonio es más exigente que el acuerdo de unión civil.

iStock-520710490

¿QUIÉNES PUEDEN CONTRAERLO?
El matrimonio requiere de la participación de un hombre y una mujer, en cambio el acuerdo de unión civil, puede celebrarse entre dos personas, sin distinguir si son o no del mismo sexo. Esta última es, sin duda, la gran innovación del AUC y, ciertamente, la que generó mayores resistencias en los sectores más conservadores, así como disconformidad en quienes abogaron por la creación del AUC, pues sostienen que la existencia de ambas instituciones, en la práctica, constituye una forma de discriminación para la gente del mismo sexo, que, en definitiva, no pueden contraer un matrimonio.

DURACIÓN
El matrimonio es indisoluble y para toda la vida. Cosa distinta es que se le pueda poner término mediante el divorcio, puesto que para que aquello ocurra, es necesario cumplir con las exigencias que establece la propia Ley de Matrimonio Civil. El AUC, por su parte, es de carácter estable y permanente. Aunque así lo declare la propia ley, veremos que este carácter de estable y permanente, es más bien aparente, ya que se puede terminar de manera fácil y expedita.

ESTADO CIVIL
El matrimonio genera el estado civil de casado. En cambio, el acuerdo de unión civil convierte a las personas en convivientes civiles. El matrimonio al señalar que es actual inmediatamente impide que este se sujete a un plazo, condición o modalidad alguna. Lo mismo ocurre con el Acuerdo de Unión Civil. Es decir, en ninguna de las dos instituciones se podría celebrar por un determinado plazo o bien, por ejemplo, sujetar su validez y efectos al cumplimiento de alguna condición.

SUJETO A PROMESA
El matrimonio puede estar suscrito a una promesa, es decir, dos personas –hombre y mujer- puedan prometer celebrar un matrimonio en el futuro. En efecto, el Código Civil consagra la institución de los esponsales que no es otra cosa que el compromiso de matrimonio mutuamente aceptado. En cambio, no se puede aseverar lo mismo en el acuerdo de unión civil, ya que la ley lo prohíbe expresamente.

iStock-492008138

PARENTESCO
Una semejanza que llama la atención es que ambas instituciones generan el denominado parentesco por afinidad, comúnmente conocido como parentesco político, el que se define como aquel que tiene el cónyuge o el conviviente civil con los consanguíneos del otro cónyuge o del otro conviviente civil. La diferencia, en este punto, radica en que en el matrimonio aunque termine, el parentesco por afinidad subsiste. No así en el acuerdo de unión civil. Así se desprende del artículo 31 del Código Civil, que señala que este parentesco es el que existe entre una persona que está o ha estado casada y los consanguíneos de su marido o mujer.

¿QUIÉN LO FORMALIZA?
Quienes quieran contraer matrimonio a AUCA disponen de diversas autoridades ante quienes formalizarlo. Así el matrimonio se puede celebrar ante un oficial del Registro Civil, pero también ante un ministro de una entidad religiosa que goce de personalidad jurídica. El acuerdo de unión civil sólo se puede celebrar ante un oficial del Registro Civil. En este orden de diferencias y semejanzas, es importante remarcar que ambas instituciones se pueden celebrar a través de un mandatario, cumpliendo, claro está, algunos requisitos.

EDAD
Otra importante diferencia está dada por la edad que se debe tener para celebrar el matrimonio y para celebrar el acuerdo de unión civil. Es así como el artículo 7 de la ley Nº 20.830 señala que para la validez del acuerdo de unión civil es necesario que los contrayentes sean mayores de edad y tengan la libre administración de sus bienes. Es decir, se debe tener 18 años de edad, número que baja a 16 para contraer matrimonio. PATRIMONIO Los aspectos patrimoniales, conocidos como “regímenes de bienes” se da en ambos casos, pero en el matrimonio existen tres alternativas de regulación de las relaciones económicas entre los cónyuges: el régimen de sociedad conyugal, el de separación de bienes y el de participación en los gananciales. A su vez, cada uno tiene diferencias en cuanto al destino y administración del patrimonio. En cambio, en el AUC la situación es diversa. En la práctica, cada uno es y sigue siendo dueño de lo suyo, pues los convivientes civiles conservan la propiedad, goce y administración de los bienes adquiridos antes o durante el acuerdo de unión civil, a menos que se sometan a una comunidad de bienes definida en el artículo 15 de la Ley 20.830.

HERENCIA
La situación hereditaria no era validada en el pasado entre la gente que no estaba casada. Precisamente, los defensores del AUC querían regular los efectos sucesorios de aquellas personas que no estaban unidas por el matrimonio, pero que mantenían una relación afectiva por largo tiempo.  Hoy el acuerdo de unión civil iguala la situación hereditaria del conviviente civil a la situación del viudo a viuda o “cónyuge sobreviviente”, como lo define nuestro Código Civil.  En efecto, la ley que regula el acuerdo de unión civil señala expresamente que el conviviente civil será heredero intestado, legitimario y tendrá derechos en la herencia del conviviente fallecido de la misma forma, gozando de los mismos derechos que corresponden al cónyuge sobreviviente en un matrimonio. Cabe destacar que la igualdad es para heredar o para desheredar. En este sentido, la misma ley se ocupa de regular el desheredamiento del conviviente civil de manera muy similar al cónyuge. En este mismo orden de derechos; se le concede también el derecho de adjudicación preferente que regula el artículo 1337 del Código Civil a favor del cónyuge sobreviviente y tendrá, de la misma forma, los derechos de uso y habitación que se le concede al cónyuge sobreviviente respecto del inmueble en que resida y que sea o haya sido la vivienda principal de la familia, así como del mobiliario que lo guarnece.  Siempre a nivel de efectos del fallecimiento, se le concede al conviviente civil, del mismo modo que a un cónyuge, el derecho para demandar indemnizaciones de perjuicio como  consecuencia del fallecimiento de su conviviente civil por actos ilícitos de terceros.

iStock-475543586

EFECTOS PERSONALES
En cuanto a los efectos personales del AUC, la regulación legal, pone de relieve que tal vínculo genera tanto derechos como obligaciones entre quienes optan por él. Prueba de ello es lo señalado por el artículo 14 de la Ley Nº 20.830 que señala que los convivientes civiles se deberán ayuda mutua. Asimismo, estarán obligados a solventar los gastos generados por su vida en común, de conformidad a sus facultades económicas y al régimen patrimonial que exista entre ellos.   Como una curiosidad, a diferencia del matrimonio, la ley que regula el AUC no consagra el deber de alimentos recíprocos (socorro) que sí existe entre los cónyuges y no se refiere a los deberes de guardarse fe, respetarse y protegerse mutuamente.

TÉRMINO
En cuanto al término de estas instituciones se puede consignar que la finalización del acuerdo de unión civil es más flexible, ya que puede cesar por acuerdo de los convivientes civiles o por voluntad unilateral de uno de los convivientes civiles, solo deberá constar por escritura pública o acta otorgada ante oficial del Registro Civil. El divorcio siempre requiere de una sentencia que lo declare, lo que se hará sólo si se cumplen con una serie de requisitos, entre otros, la existencia de un acuerdo que regule las relaciones mutuas entre ellos y para con sus hijos menores y que se cumpla con el plazo de cese de la convivencia de, al menos, un año. En el caso de la causal de la voluntad unilateral de uno de los convivientes civiles, es importante señalar que en materia matrimonial no existe tal posibilidad.

ACUERDOS
Los acuerdos de unión civil o equivalentes celebrados en el extranjero, serán reconocidos en Chile siempre que se cumplan con determinados requisitos. Dicho de otro modo, serán válidos estos acuerdos en la medida que cumplan con los requisitos de forma y fondo del lugar de otorgamiento, que no contravengan los requisitos de validez que establece la ley Nº 20.830 y se inscriban en Chile en un registro especial de acuerdo de uniones civiles.  Por último, la ley reconoce la posibilidad de inscribir el matrimonio de personas del mismo sexo celebrados en el extranjero, pero en este caso serán reconocidos como acuerdo de unión civil, si se cumple, con las reglas establecidas para dichos acuerdos y los efectos serán los referidos para el acuerdo.