No todo lo que Google toca se vuelve oro. Es el caso de Googe Buzz. Hace unos tres meses que los blogs especializados de EE.UU e Inglaterra se llenaron de posts diciendo que esta nueva aplicación competiría con Twitter hasta desbancarlo, conviertiéndose en el nuevo monarca de las redes sociales.
Esto fue en febrero. Les pregunto: ¿alguien sigue usando Googe Buzz? Al menos yo no. Cuando la aplicación invadió mi buzón con actualizaciones, lo apagué. La verdad ni me acordaba que todavía era una función que estaba en mi cuenta en Gmail. Si los propios “early adopters” dejan de usar el servicio a la semana de prueba, la nueva aplicación nunca llegará a masificarse.
Quizá la portada de El Mercurio del día domingo es lo que mejor grafica el horror del terremoto 8.8 del 27 de febrero: un hombre devastado toma la mano de un ser querido fallecido y cubierto por una sábana. … de fondo, sólo escombros y desolación. Esta es la primera catástrofe masiva que nos toca vivir en plena era de la comunicación “omnipresente“. El gran terremoto de 1985 nos sacudió cuando la televisión era todopoderosa. Esta nueva tragedia la enfrentamos con nuevos medios. Mientras los canales no podían llegar a las ciudades más afectadas, los habitantes de éstas (que contaban con algún tipo de conexión) comenzaron a informar -apenas pudieron- sobre lo que sucedía en sus ciudades.
Internet y las redes sociales se pusieron en acción. Google creó una página web especialmente pensada para encontrar desaparecidos y hacer donaciones. Paralelamente el sitio web tconnections.net prestó sus servicios para postear una lista de desaparecidos.
¿Cuántas veces se han pasado horas frente al computador respondiendo mensajes de Facebook, aceptando grupos, eliminando amigos o pensando algo inteligente para tuitear? Si sumáramos todos los minutos que le dedicamos a las redes sociales, quizás nos alcanzaría para estudiar un master, aprender a tocar piano, salvar al mundo del calentamiento global o terminar de leer Crimen y Castigo.
Con el convencimiento de que hay algo más “ahí afuera”, que la vida es más que solicitudes de amigos o granjas de animalitos virtuales, los holandeses de Moddr.net crearon el sitio web SuicideMachine.org que permite borrarte automáticamente de varias redes sociales como Facebook, MySpace, Twitter y Linkedin.
Sólo ingresas tu nombre de usuario y contraseña de la red social de la que quieres desaparecer y adiós! Incluso te permiten escribir unas líneas como despedida… algo así como “unas últimas palabras” antes de la inyección letal. Sin más verás cómo tu vida virtual desaparece ante tus ojos. Paso a paso. Contacto a contacto (es ahí cuando te das cuenta que realmente no te importaba ni la mitad de la gente que ya no “verás” más). Tal como ellos los describen, da toda la impresión de que ese momento es parecido al que sufriremos cuando estemos cerca de morir y veamos todas las imágenes de nuestra vida “pasar frente a nuestros ojos” mientras nos acercamos a la luz al final del túnel.
Obviamente a ‘Twitter and friends‘ no les ha caído en gracia este verdugo virtual. Facebook con más de 350 millones de usuarios, bloqueó la IP del sitio, cuando los muchachos de SuicideMachine.org ya habían logrado eliminar medio millar de perfiles.
Si a Google le faltaba amenazar a alguien para demostrar que su intención es ser el más grande actor del mundo informático, pues ya está hecho. El 5 de enero de 2010 fue el lanzamiento oficial de Nexus One, el nuevo teléfono celular de la compañía de Mountain View.
Ya le había movido el piso a Microsoft al crear su propio sistema operativo, un browser y un sistema de edición de documentos “en la nube” para destronar a Microsoft Office. Siempre se supo que Google tenía mucha más cercanía con Apple, pero en el mundo de los negocios las amistades son frágiles. Apple ha vendido más de 30 millones de iPhones en el mundo y para Google entrar a ese mercado era fundamental, considerando que era lógico que quieran ampliar su hegemonía publicitaria a esta plataforma.
Las expectativas eran altas, sin embargo Nexus One no soporta por defecto el famoso multi-touch que el iPhone incorpora de fábrica, por lo que no se podrá “pinchar” la pantalla para hacerle zoom a las fotografías. Sin duda algo inaceptable en un smartphone que prentede destronar al de Apple.
A Google le ha costado justificar la tremenda inversión que hizo comprando YouTube en 2006 (US 1.65 billones!!!). Pero al parecer encontró una fórmula de rentabilizarlo. El sitio de videos más popular de Internet se asoció con Universal Music para el proyecto Vevo.com. ¿Qué es? Un sitio web donde los usuarios podrán ver los videos oficiales de sus bandas preferidas. Lamentablemente Vevo.com no estará disponible en Chile por problemas de licencias (para variar). Al menos no en el corto plazo.
A pesar de que no vamos a participar de esta experiencia en particular, estas joint ventures entre plataformas web y grandes actores del mercado del entretenimiento no son nuevas, más bien confirman que la fragmentación de las audiencias es tan grande que podemos tener proyectos web de toda índole. Siempre habrá, en algún rincón del mundo, alguien dispuesto a acceder (y a veces a pagar) por ese contenido. Ofrecerlos ya no depende exclusivamente de las grandes empresas de medios, sino de la facultad (a veces ilegal, es cierto) que tiene cualquier ciudadano de armar su propio proyecto web.
Google lo volvió a hacer. Impactó con el lanzamiento de Google Chrome OS, su propio sistema operativo. Chrome OS es una bofetada gigantesca al Microsoft de Gates y Ballmer. Sí, porque esta vez Google se metió derechamente en las patas de los caballos. Si bien ya lo había hecho antes al crear su propio sistema de mails, edición de documentos, ésta quizás sea la madre de todas las batallas.
Desde 1998 Google ha golpeado una y otra vez a sus competidores. La fórmula: se hicieron amos de las búsquedas en Internet; segundo implementaron su propio sistema de publicidad online (AdWords), que ni Yahoo! ni Microsoft han podido igualar; tercero mapearon el mundo entero con Google Maps. Google Chrome OS es el último piso de la torta.
Había muchas expectativas entre los expertos y fans en relación a este nuevo experimento de la compañía. ¡Seguro se podía hacer algo mejor que Windows! No es tan difícil considerando que los sistemas operativos de Microsoft son una constante decepción de las que Apple se ha burlado constantemente en su ya célebre serie de comerciales.
Hace unos días vi en YouTube la entrevista que Sky News le hizo al magnate de NewsCorp, Rupert Murdoch. Es sin duda uno de los actores principales del sistema de medios mundial y un personaje que ha sabido desarrollar con éxito el antiguo modelo de negocio medios-avisaje-audiencia. Los medios que controla su compañía son: FOX, Wall Street Journal, The Sun, New York Post, entre docenas de otros medios impresos y audiovisuales. Lo que diga o haga siempre será relevante para la industria.
Creo que hoy Murdoch ya no se levanta tan tranquilo como hace 15 años. Todo iba bien hasta que se topó con la revolución de Internet. Los medios tradicionales habían coexistido con los avances tecnológicos y mantuvieron sus estándares durante años, sin embargo, Internet le ha complicado la vida más de lo esperado.
No se confundan, no. No daré las claves del éxito para nuestro país en tan limitado espacio (aunque me podría aventurar con un “¡Saquen a todos los políticos!”… y lo dije en sólo 30 caracteres). Lo que pasa es que hace unas semanas surgió la idea de que los candidatos presidenciales deberían hacer un debate a través de Twitter.
Twitter es la niña bonita del curso de las redes sociales y del mundillo web. En un par de años se ha vuelto tremendamente popular y se estima que ya hay más de 100 mil usuarios en Chile. Una red que busca sólo una cosa: saber qué estás haciendo en 140 caracteres. Esto implica que todos los updates que leemos en esta aplicación son, por esencia, cortos, al grano y precisos.
¿Suena descabellado hacer un debate en Twitter? Al parecer no. La propuesta de Felipe Harboe, ex Subsecretario de Interior y candidato a diputado, metió bastante ruido… A hoy sólo falta que ME-O confirme que está dispuesto a debatir usando este medio. Si ya lo tuvieron la TV y la radio, ¿por qué no puede haber uno en esta red social donde todos los candidatos tienen una cuenta?
Que tire la primera piedra el que nunca ha bajado una película, canción o disco. Yo al menos lo hago. Y bien seguido. De hecho, hace unos cinco años que no me compró un disco o un DVD. De todas formas, lo que no hago por ningún motivo es comprar discos piratas en “mi cuneta amiga”. Incentivar a los delincuentes que lucran con el trabajo ajeno no es lo mío. ¡Ah! Pero un segundo, para la legislación chilena actual el que vende en la cuneta y los que bajamos contenidos de Internet somos igual de delincuentes. Definitivamente aquí hay algo que no cuadra.
Ayer se votó en la Cámara de Diputados el nuevo proyecto de Ley de Propiedad Intelectual, pero tuvo que pasar a Comisón Mixta. Durante las últimas semanas hubo mucho revuelo por el ambiguo artículo 85 que deja la puerta abierta para que los ISP (VTR, Telefónica, etc), puedan interrumpir el servicio de Internet ante la presunción de que un sitio está poniendo a disposición de otros usuarios contenidos resguardados por la propiedad intelectual. Con excepción de este polémico artículo, la ley es necesaria. Por fin habrá una una regulación clara para hacerle frente a la piratería y que a su vez inserta excepciones valiosas, por ejemplo, para el uso en bibliotecas o para minusválidos (que actualmente son delincuentes al usar obras con derechos de autor en bibliotecas para ciegos, por ejemplo). No cabe duda que mantener una ley del año 1970 considerando el panorama actual no tiene sentido.
Se la jugó Sebastián Piñera con su anuncio de la “revolución digital”. Es quizás la primera vez que un aspirante a la presidencia incorpora a su campaña un plan de desarrollo de Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs). ¡Ya era hora! Es inconcebible que con el 2010 a la vuelta de la esquina, no haya sido considerado en los programas de gobierno, cuando cerca del 43% de la población tiene acceso a Internet. Y peor aún, cuando más de la mitad no tiene posibilidad de conexión.
Hace ya un par de años que se viene hablando de potenciar al país como foco de desarrollo para que empresas americanas y europeas hagan ‘offshoring’ en nuestras tierras. Los salarios mucho más bajos y la alta capacidad de programadores e ingenieros han hecho que Chile sea un lugar atractivo para externalizar. Desde el ambiente web también se ha buscado posicionar a Santiago como el Silicon Valley Latinoamericano; aunque Argentina se nos adelantó (¡era que no!), favorecidos por gigantes como Yahoo o Google que tuvieron oficinas en Buenos Aires mucho antes. Sin ir más lejos, Larry Page, fundador de Google, se reunió con Cristina Fernández en 2007.