,

Blog

Se acaba el Zoom Deportivo

Publicado el 25 Enero 2012 Blog 2 comentarios

Me acuerdo del primer programa. Apareció Sergio Livingstone en medio de una escenografía ambiciosa pero pobre, explicando el por qué del nombre. Si mi memoria no me falla, hizo una relación entre el lente de una cámara de TV que se acerca -hace zoom- a los obejtos y logra captarlos en toda su magnitud. Eso sería este nuevo espacio que la televisión de los ochenta nos regalaba a los fanáticos de los deportes y especialmente del fútbol.

Wp-Zoom-600Imposible olvidar a la dupla formada por Pedro Carcuro y el Sapito, discutiendo con el profesor Gasc en las clásicas y hasta hoy imitadas “jugadas polémicas”. A Deborah Bailey -sí la que pololeó con el Chino Ríos- haciendo coquetas notas a nerviosos futbolistas que no estaban acostumbrados a ser entrevistados por chicas guapas. O al Pato Yáñez queriendo agarrarse la cabeza a dos manos por la particular forma de ver el fútbol del periodista colorín. Son 26 años de Zoom que según el productor ejecutivo del área deportiva de TVN, Guillermo Muñoz, queda en stand by para dar paso a un remozado programa que en el fondo, todos sabemos, llega a reemplazar al decano de los espacios deportivos en Chile.

En estos años, el Zoom tuvo casi de todo. Mujeres en los tiempos en que el fútbol estaba reservado sólo para machos, ex futbolistas que nunca lograron perderle el miedo a las cámaras y que no ampliaron ni en una sola palabra sus vocabularios, durante su etapa de comentaristas. Compactos, grandes reportajes, notas exclusivas, jugadas polémicas… No faltó nada, quizás sólo voluntad para modernizar una fórmula que perfectamente se pudo reinventar en vez de terminarla.
El nuevo espacio va a ser más temprano y no será tan diverso, sino que se centrará en los goles (más de lo mismo en mi opinión, porque TVN tiene el derecho de transmisión de los goles y para tal efecto, los fines de semana tiene un bloque en el informativo central). Los conductores serán Pedro Carcuro y Fernando Solabarrieta; Gustavo Huerta va a hacer reportajes y una periodista especializada va a estar a cargo de las redes sociales y las estadísticas. ¿Será Paula Benedetto? Por el bien de los machos futboleros, espero que sí; pero por el bien del fútbol, espero que no. Y hasta farándula tendrá, aunque claro, como lo hace el canal estatal, medio camuflada. Seguramente van a tratar los escándalos de la semana de los futbolistas.
Pienso con nostalgia en el Zoom Deportivo porque algo me dice que se acabó y ese stand by no es más que la etiqueta con la fecha de vencimiento. Una lástima que se termine un programa que no sólo mostraba fútbol, sino que otros deportes, esos que no tienen otra tribuna. Un programa que nos hizo valorar los años en la televisión como un bien, una cuota necesaria de sabiduría. Claro, dicen que el Sapito va a partcipar en este nuevo espacio, pero no sé, algo también me dice que no será así.

¿La verdad? Me da pena que se acabe el Zoom Deportivo porque aunque no lo veía todos los domingos, el sólo hecho de saber que si hacía zapping, me lo iba a encontrar, llenaba ese espacio que muchos trataron de imitar, pero que nadie logró igualar.Me da nostalgia que termine, porque una vez salí ahí e incluso, Sapito Livingstone y Pedro Carcuro hiceron un comentario bastante favorable sobre mi. Pero de eso, les cuento otro día. Mi más sentido homenaje a un programa de TV que a mi parecer, es necesario. Era cosa de actualizarlo no más…

Aló, ¿Planeta Fútbol?

Publicado el 11 Enero 2012 Blog Sin comentarios

El fútbol es un mundo aparte, con leyes propias, irregularidades normales y acciones incomprensibles que nadie que circula por sus territorios, pretende entender. Por ejemplo, en el mundo real, cualquier persona que salga a la calle a manifestarse puede ser reprimida por la policía con el aval de la autoridad. En el Planeta Fútbol, las barras bravas no sólo entran libremente a los estadios a pesar de que existe una ley que los debería tener a casi todos en un centro de reclusión, sino que son amparados por dirigentes con los que mantienen una extraña relación de dependencia utilitaria mutua.

Wp-Futbol-600En el Planeta Fútbol los representantes de los clubes crean estatutos que ellos mismo después no cumplen y como son juez y parte, nadie dice nada. ¿Otro ejemplo? Un equipo X violó un punto del reglamento, el castigo era claro: plata y puntos; sólo se pagó en pesos y el resto de los clubes no reclamó.

En el Planeta Fútbol la esclavitud está encubierta, pero es permitida. Con la excusa de un contrato (muchas veces millonario), se puede retener a un jugador y obligarlo a jugar por un equipo sin que se tome en cuenta su voluntad. Aunque él renuncie, siempre va a existir una cláusula (que sólo las autoridades de este extraño planeta entienden), que va a dejar al jugador en la más absoluta sumisión y después, será la hinchada la que se encargará de torturarlo mientras esté en la cancha y como la Ley de Violencia en los Estadios no se cumple, si quieren, pueden esperarlo afuera del camarín después de los partidos, insultarlo hasta que llegue a su auto, que ojo, también puede ser blanco de las iras de la hinchada.

En el Planeta Fútbol, los jueces interpretan las leyes arbitrariamente y a su antojo. Todo pasa “según el cristal con que se mire” y así está permitido porque como si fuera el juego de la Ruleta Rusa, a cualquiera le puede tocar, así que lo mejor es reclamar, pero poquito. ¿Un tercer ejemplo? Al asistente de un juez se le cayó el banderín, al agacharse a recogerlo, no vio que un jugador incurría en una falta que advirtió todo el estadio, menos los que impartían justicia. Finalmente, este “accidente” permitió que uno de los dos equipos se llevara lo que en este particular mundo se llama “puntos de oro”.

Sólo en el Planeta Fútbol los participantes son juzgados por sus faltas dependiendo de la jerarquía y utilidad que prestan al sistema. Es decir, si un jugador es muy bueno, puede cometer actos de indisciplina una y mil veces, total, con un castigo que se cumple a medias, todos quedan conformes. Por el contrario, si un futbolista no es tan talentoso, puede sufrir las penas del infierno y no hay abogado que lo salve.
El Planeta Fútbol tiene un canal que administra y transmite los partidos. Una especie de concesión que limita el acceso a los que pagan. Curiosamente, los dueños no son las autoridades del Planeta Fútbol, sino que pertenece a un particular que tuvo el ojo –que otros no- para ver el excelente negocio que es este maravilloso deporte. Y para los que dudan, para el 2012, el canal proyecta ganancias superiores a los US$40 millones que se repartirán de forma desigual a los clubes.

Por último, en el Planeta Fútbol se deja ir a un entrenador en medio de un proceso que se proyectaba como exitoso. En el Planeta Fútbol el mejor arquero del campeonato (y uno de los mejores del orbe, pero como se trata de otro mundo, este ranking no vale) no está en la selección nacional.
¡Es bien raro este planeta! Y todos sabemos como es y cómo funciona, pero igual nos tiene pendientes, a la espera que comience el campeonato… ¿o no?

El fútbol de antes…

Publicado el 28 Diciembre 2011 Blog Sin comentarios

Soy de la época en que el fútbol era distinto, cuando se jugaban reuniones triples en el estadio Nacional con capacidad para 70 mil personas y no para poco más de 40 mil; cuando tenía tablones en vez de asientos plásticos y cuando los vendedores de café y maní, nos conocían por nuestros nombres.

Wp-BlogRivarolaSoy de la época en que éramos hinchas los que alentábamos al equipo de nuestros amores y no las barras bravas. En los tiempos en que iba al estadio, llegaba con mi papá, mis hermanos y hasta mi mamá nos acompañó alguna vez, sin sobresaltos, sin temores de ir con cartera, reloj y hasta alguna joya porque nadie iba a machetear ni a robar, sino a ver el partido.
Soy de la época en que llegábamos en auto casi hasta la puerta del estadio y se podían quedar las puertas abiertas porque cuando volvíamos, estaba la radio intacta y al cuidador le dábamos de propina “lo que era nuestra voluntad”.

Soy de la época en que los encargados de la seguridad durante los partidos eran los carabineros de la comisaría correspondiente porque no se necesitaba más ya que el público no era protagonista, tampoco delincuentes ni mafiosos, sino simples personas seguidoras de un equipo de fútbol.
Soy de la época en que no existían las sociedades anónimas, los dirigentes eran elegidos muchas veces entre cuatro paredes, se robaban la plata de los clubes y los jugadores firmaban la planilla para poder jugar, aunque llevaran meses impagos.
Soy de la época en que los jugadores de fútbol eran deportistas, no figuras de TV. Aparecían en los programas deportivos y no en los de farándula y si eran portada de un diario era por un golazo y no por un escándalo. Por último, se casaban con sus pololas de toda la vida y no con la modelo discotequera más tonguera.
Soy de la época en que no importaban las copas, los títulos ni los pergaminos. Uno amaba con pasión infinita a su club al margen de los puntos en la tabla.

Soy de la época en que los jugadores eran ídolos máximos, a los que se les respetaba y admiraba por sobre todas las cosas porque estaban identificados con los colores del club, tal como lo es hoy Diego Rivarola en la U. Quizás por eso no entiendo que el último gran referente azul esté a punto de dejar el equipo de sus amores, obligado y no por gusto propio.

Foto: Agencia Uno

Prohibido subir

Publicado el 14 Diciembre 2011 Blog 2 comentarios

¡Esto se termina señores! Debe ser una de las frases que más utilizan los comentaristas y relatores deportivos cuando el campeonato entra a la “recta final” (otra) o a “tierra derecha” (otra más).

Wp-Blogpepepelota-600Pero es así, los playoffs ya van definiendo a los finalistas y con esto se repite una situación que hace poco dejó al descubierto una pugna entre un club que construyó su estadio en lo alto de la capital y los vecinos que llegaron a vivir a sus alrededores. El último partido disputado entre Universidad Católica (el local) y Colo Colo (los visitantes) se jugó por primera vez en San Carlos de Apoquindo, contraviniendo todas las promesas hechas por el alcalde de Las Condes, Francisco de la Maza y por los ex dirigentes de los cruzados que lotearon los terrenos cercanos al estadio para “hacer caja”, jurándole a los compradores que ahí, jamás jugarían contra la Universidad de Chile y Colo Colo.

Pero los tiempos cambian y ahora el ex Club Deportivo de la UC es una sociedad anónima (Cruzados S.A.) y por lo tanto, se transformó en un negocio que debe ganar plata y claramente disputar los partidos de local con los dos clubes que más público convocan renunciado a la localía, es dar demasiada ventaja, no sólo deportiva, sino económica. Porque los hinchas de la UC no “bajan” y los de los otros equipos no podían subir. Hasta que las estrellas y la divinidad juntó al presidente de la UC, Jaime Estévez, y a la Intendenta de Santiago, Cecilia Pérez, futbolera como ella sola. ¿El resultado del primer intento? Desastroso. Los hinchas albos fueron maltratados por carabineros, no los dejaron llegar más arriba del Metro Los Dominicos a pesar de que tenían sus entradas y para muchos, se cometió discriminación contra ellos.

Ante los anuncios de la mediática Intendenta tendientes a autorizar el próximo partido de los cruzados con Universidad de Chile por semifinales del Campeonato de Clausura en San Carlos de Apoquindo, el alcalde De la Maza realizó una consulta no vinculante (que no sirve para nada) a los vecinos del estadio respecto a su parecer que ahí se juegue el clásico. El plebiscito arrojó un claro y contundente NO. Pero lo concreto es que el domingo, laicos y católicos se van a ver las caras en las alturas de San Carlos por primera vez, con el agravante de que los jugadores e hinchas de la UC tienen “sangre en el ojo” porque los chunchos les arrebataron la copa con un contundente y sorpresivo 1-4 en el Apertura. ¿Qué pasará fuera de la cancha y al margen de los 90 minutos? Sólo Dios lo sabe.

Injusto, pero democrático

Publicado el 6 Diciembre 2011 Blog Sin comentarios

Estamos viviendo los descuentos del 2011 y entre la intensidad de estos días, se está terminando el campeonato de fútbol. Ya se jugó la primera tanda de partidos de los play offs (nombre siútico para denominar la liguilla o el mini campeonato con eliminatorias que define al campeón) y se dio la lógica en el papel, pero no en la práctica.

Wp-aPERTURA-600Es decir, los resultados no reflejaron totalmente lo que ocurrió durante el campeonato. Y eso es lo que ocurre cuando después de varios meses jugando a la pelota, no siempre levanta la copa el que jugó mejor ni el que juntó más puntos, sino puede ser cualquiera que haya clasificado entre los ocho primeros, con lo justo. Incluso, puede salir campeón del campeonato de clausura chileno un equipo que un par de partidos antes de empezar esta fase, haya peligrado su estadía en la serie A.

En concreto, puede que un equipo que clasificó octavo como Unión Española, y que tiene de rival a Universidad de Chile, sea finalmente el campeón. Claro, porque los azules jugaron con mayoría de reservas, ganaron apenas por un gol el primer duelo y tienen puestos los ojos y la cabeza en la fina de la Copa Sudamericana, torneo paralelo que están jugando y que les puede otorgar por primera vez un título internacional.

Este tipo de campeonatos -rechazado por muchos- es injusto a todas luces y es más, no es beneficioso para todos los clubes, porque en el momento que ocho clubes clasifican para los playoffs, hay diez equipos que terminaron su participación en el campeonato y dejan de percibir ingresos, pero deben seguir cumpliendo con sus deberes contractuales con los jugadores. Además, no es justo porque por ejemplo, en el caso puntual de este año, el equipo sensación es Universidad de Chile, no sólo porque es el puntero con ocho puntos de ventaja sobre su más cercano y porque lleva 32 fechas invicto, sino que es el que ha mostrado el mejor fútbol y el más sólido, aparte de la estupenda campaña que lo tiene cerca de salir campeón sudamericano. Con todos esos pergaminos, puede que la U no sea el que levante la copa a fin de año.

Para los defensores, que son los mínimos pero son los que hacen las bases, este tipo de torneos son un incentivo porque los clubes tienen la obligación de llegar entre los ocho primeros para tener una chance. Si hacemos una doble lectura, esto también es injusto porque no es un misterio para nada que nuestro fútbol son cuatro o cinco clubes grandes, más uno sensación que aparece cada año y no hay más, entonces, siempre van a ser los mismos ocho los que se disputen el campeonato.

Pero al final, como son los mismos directivos de los clubes los que votan el tipo de campeonato que quieren jugar, nosotros no podemos hacer más que patalear.

Colo Colo jugó el sábado sin público el último partido del campeonato antes de los playoffs ante el descendido Ñublense. Las bromas por las redes sociales saltaron de inmediato: que no estaba castigado, que siempre jugaba así, que por la mala campaña los hinchas no iban, y así.

Wp-Estadioblog-600Pero viendo el partido de Palestino contra San Felipe en La Cisterna, cabía la duda ¿Palestino también estaba castigado? Porque aunque era la despedida de Jaime Riveros (se retiró el día en que cumplió 41 años, ¡hazte esa!), apenas asistieron cerca de 1400 personas. ¿Es esa una asistencia normal para un club de primera división? Lamentablemente en el fútbol chileno, sí.

Salvo la Universidad de Chile que, aunque se enojen los archirrivales, desde hace mucho tiempo es que convoca más hinchas, el resto de los equipos no podría mantenerse por socios ni borderó. Lejos están los clubes en nuestra país de lo que sucede en Argentina, Brasil, Uruguay y Europa, donde existen listas de espera para ser hincha con carné y donde se juega siempre a tablero vuelto.
En Chile, los seguidores de Colo Colo y de Universidad Católica se mueven de acuerdo a los resultados, así que no siempre tienen las graderías llenas. Y ni hablar de los equipos llamados chicos, que salvan el año cuando juegan contra los grandes mientras el resto del campeonato, juegan con menos público que pichanga de barrio.

Los argumentos abundan: Que las entradas son muy caras, que es peligroso ir al estadio, que el espectáculo no da ni para ir gratis y que el nivel es muy disparejo, son sólo algunos. Lo cierto es que efectivamente las entradas no son baratas así que no hay ni una posibilidad de que vaya más de un miembro de una familia de clase media chilena. Y aunque a veces hay promociones como que las mujeres entran gratis o los niños menores de 12 años no pagan, no logran enganchar al hincha. Incluso, como dato, puedo contar para el último partido de la selección chilena contra Paraguay, no se vendieron todas las entradas, panorama muy distinto al que había con la directiva y cuerpo técnico anterior. Es decir, ni siquiera La Roja de Todos logra cautivar a la hinchada.

Admito que no siempre los partidos son muy entretenidos y muchos pasarían colados en la B, pero una cosa es clara, esto es un círculo vicioso: si no va público al estadio, los clubes no lo pueden venderlo y por lo tanto no ganan plata;  si no ganan plata, no pueden reforzarse y si no se refuerzan, no dan un buen espectáculo y sin buen fútbol, no va gente… Seguramente si esperamos a que los dirigentes se metan la mano al bolsillo, podemos sentarnos para no cansarnos porque según la mayoría, eso es precisamente lo que hacen. O ¿y si apoyamos a nuestro fútbol incondicionalmente, llenamos los estadios y cambiamos la historia? Difícil…

La imagen fue una de las más comentadas en el primer semestre e incluso, en los matinales -cuando les da por rellenar con videos chascarrientos- todavía la exhiben, mientras los panelistas y todos los que están en el estudio se retuercen de la risa.

Wp-600 Resulta que durante su participación en el Dakar 2011, Eliseo Salazar fue guiado por un grupo de espectadores que en medio del desierto, insistían en que el piloto doblara a la izquierda, mientras él se dirigía a la derecha. Todo comenzó con un “izquierda…izquierda…” y terminó recordándole en términos poco amigables a su señora madre y sus infortunios amorosos. El video fue subido a Youtube y ya lleva más de 137.600 visitas.

El fin de semana pasado, Eliseo Salazar participó –con la misma mala suerte– en el RallyMobil que se desarrrolló frente a La Moneda. A su bólido se le desprendió una de las cuatro ruedas y por poco no arrolló en vivo y en directo, para Chile y el mundo, a la periodista de TVN que en ese momento hacía un despacho para el informativo de la tarde. Obviamente, las redes sociales explotaron con la nueva anécdota del piloto y el correspondiente video… apenas 24 horas después ya tenía casi 13 mil visitas.
Lamentablemente estas dos situaciones, inevitablemente nos recordaron el episodio de nuestro Eliseo Salazar en 1982, mientras competía en la Fórmula 1. Fue durante el Gran Premio de Alemania que tuvo la mala fortuna de toparse con el malhumorado y mal educado piloto brasilero, Nelson Piquet, quien después del accidente, se bajó de su prototipo y agredió a nuestro crédito local con manotazos y patadas. Quizá este fue el principio de todo, el hecho que lo marcó. En una de esas, Piquet le echó una maldición. Quién sabe.
El problema es que Eliseo Salazar es un gran piloto, pero todos lo recuerdan por estas otras situaciones. Es el único chileno que ha llegado a la Fórmula 1, la competencia automovilística más importante del mundo y sus logros son muchos más que los accidentes, choques y chascarros. Creo que lo suyo es pura mala suerte, lo que en nuestro país no inspira sentimientos solidarios, sino que saca lo peor de cada uno. Esa clásica actitud de reírnos del más débil, del diferente, del que se cae, del que lo pasa mal, del personaje al que se le quema la casa y se queda sin trabajo… Todos son hechos que sirven de musas para las burlas más crueles. Y Eliseo Salazar, en ese sentido y para esa gran masa, ha sido generoso.

Es penoso que finalmente todos se acuerden de él por las tallas creadas a partir de su infortunio y no por la gran cantidad de logros deportivos obtenidos para Chile. Por ejemplo ¿usted sabía que Eliseo Salazar ganó la IndyCar de 1997 en Las Vegas? Seguramente son pocos los que tenían el dato, porque el video en Youtube de ese triunfo tiene poco más de once mil visitas.

>Video RallyMobil y el accidente de Eliseo Salazar

“La verdad, no me dolió. Me dio gusto escucharlos, felicitarlos también por la valentía que tuvieron… enfrentaron el problema que no es menor. Agradecer también la confiabilidad que tuvieron, lo que pasó, se mintió mucho también en prensa sobre que hubo peleas, malas tratos hacia ellos, cosa que no es verdad. Teníamos un pacto entre nosotros, se quebró y ahí están las consecuencias  así que no hay que entrar en detalles… Ellos saben lo que son para nosotros”. Claudio Bravo, arquero (cuestionado) de la selección chilena.

Wp-Bautizo-600Es muy posible que Claudio Bravo no tenga idea lo que es una ironía, recurso del lenguaje que serviría para justificar –una vez más- sus dichos desafortunados. Resulta que un día después de despacharse las declaraciones que dejaron a medio país con la boca abierta, en las que felicitó a los marginados por dar la cara, pero no justificó lo que hicieron, repasa a Vidal por irse callado y de paso, entrega su respaldo incondicional a Claudio Borghi. Extraño este Claudio Bravo, porque no sólo se le pegan los finales de las sílabas, sino que cae en unos sinsentidos muy raros y preocupantes. Quizá sería bueno hacerle algunos exámenes porque en una de esas, los lapsus que sufre son los causantes de su bajo rendimiento en el arco.

Todas estas situaciones no hacen más que dar cuenta de un camarín fraccionado y un plantel cada vez más carente de referentes, dentro y fuera de la cancha. Según versiones de prensa, habrían grupos marcados. Destaca el contingente azul que se habría arrimado a dos históricos con pasado (y corazón) azul: Waldo Ponce y Miguel Pinto. Una cuadrilla poderosa, considerando que la U aportó ocho jugadores en esta convocatoria (Pepe Rojas, Osvaldo y Marcos González, Marcelo Díaz, Eugenio Mena, Eduardo Vargas, Gustavo Canales y Charles Aránguiz), muchos de ellos además cercanos y amigos de varios seleccionados. Otro grupo sería el de los cruzados más Medel, pero no se ve muy fuerte porque hay que recordar que de los jugadores de la UC fueron convocados de emergencia, tras el incidente de los cinco del bautizo.

Los actos de indisciplina en la selección de Borghi no comenzaron cuando el hijo de Valdivia recibió el santo sacramento y tampoco en el Tavelli. En el círculo cercano a La Roja se habla de irresponsabilidades prácticamente desde el momento mismo en que ‘el Bichi’ firmó como entrenador del equipo de todos. Paraguay, Argentina (durante la Copa América) y Europa también sabrían de las andanzas de nuestros seleccionados. De hecho, dicen las malas lenguas que Marco Estrada no habría sido convocado nuevamente a este proceso a modo de castigo, a pesar de que sería del gusto del técnico. Estas actitudes habrían molestado al resto de los compañeros que sí se toman en serio esto de jugar a la pelota, pero a pesar de que sacaron a cinco manzanas podridas, el camarín ya se contaminó y la disociación entre sus miembros es inevitable.

Por último, y lo deslizó Claudio Borghi en la conferencia en la que anunció la marginación de los cinco del bautizo, existen sospechas de que habría uno o unos “soplones” en el exclusivo círculo que rodea a la selección (dirigentes, cuerpo técnico y jugadores) que filtrarían lo que ocurre al interior. A eso se refería cuando dijo que en la madrugada del último incidente, habría estado en la puerta de Juan Pinto Durán un periodista de un importante diario nacional.

Mientras, la selección pierde por goleada de visita y gana de local, el presidente de la Asociación de Fútbol Profesional, Sergio Jadue entrega su total respaldo a Borghi, quien insiste en que todo está bien y promete al diario ‘El Mercurio’ que Chile irá al mundial con un equipo limpio. Pero ¿con qué entrenador? Es un misterio porque son varios los que ya apuestan a que el técnico dimitirá ya terminado el partido con Paraguay, aunque se haya ganado (no hay que olvidar que el próximo partido de La Roja es a mediados del 2012 por las clasificatorias). Y no es tan descabellada la idea porque el seleccionador tiene fama de arrancar cuando la pista se pone pesada. De eso saben los colocolinos ¿o no?

El hecho es que el camarín de La Roja está quebrado. Sin embargo, como se le ganó a Paraguay y la memoria del hincha es débil, seguramente con la partida de los jugadores a sus respectivos clubes, con el reinicio del campeonato local y los ‘cahuines’ internos, se nos olvidará que Uruguay nos humilló, que Bravo se comió uno que otro gol, que se mandó el ‘condoro’ del año con su ‘ironía’ y que cinco seleccionados asistieron al menos santo de los bautizos.