Desde que regesé a Santiago que nado en rumores de catre. La verdad, es divertido. Siempre aparece el “name dropper” de turno, te encuentras con el retrato hablado de una maraña de personajes, de los cuales –como falsa ilusión– piensas son tus amigos o conocidos, sólo por el hecho de que crees conocer sus secretos.
Es jodida la cosa. Poco a poco empiezas a oír quién hizo qué, con quién, cuándo y dónde, y no falta el personaje de turno que salta a meter su veneno y cambia la historia. Y veneno es lo que sobra, por lo que muchas historias cambian. El país es conservador en el fondo y copuchento en la forma, entre culpas y gemidos, se teje una teleserie imaginaria que finalmente desencadena insidias reales.
Pasemos a un dato: la desconcentración de la riqueza en Chile produjo el batido de razas. El poderoso caballero ‘don Dinero’ y el afán de respingar narices o desteñir negruras, ha permitido que se encamen especímenes cuyos abuelos con suerte comerciaban. Así han adquirido valor los intangibles: la clase, el estilo, el humor, el “don de gentes”, cosas que no aparecen en una o dos generaciones, aunque la propaganda democratizante de la venta másiva y a crédito nos inunde de espejismos. Sumemos a la mezcla la influencia de la iglesia católica, la izquierda y derecha conservadoras, y el desarrollo económico de los últmos treinta años. Es un despelote. Una apertura y explosión comparable con el Big Bang. Si hasta mujer presidenta y empoderada tenemos. Chile cambió. Va como loco. Qué follón!. ( o eso dicen…)
A pocos días de Navidad les dejamos más humor político. No olviden que dos veces a las semana, hasta el 17 de enero, estaremos publicando más chistes bajo el título EGO NEWS.


“Soy un estudiante de 24 años y quiero alquilar una habitación en Madrid a cambio de sexo. Soy ordenado, atlético y heterosexual. Si estás interesada, llama al…”.
En la capital española, castigada por una severa ola polar estos días, unos insólitos folletos con el mensaje de arriendo a cambio de sexo se encargan de entibiar en algo los gélidos primeros días de invierno en el hemisferio norte.
No he visto La Nana pero hace rato que ‘corto las huinchas’, como se dice en buen chileno. Ya está en dvd, pero me soplaron que la repondrán en la cartelera. Excelente. Me tinca el argumento y el talento del director, los guionistas y, sobre todo, de Catalina Saavedra, el que ya está archi comprobado. Bien por ellos y por el cine chileno, que hasta ahora no conoce Globos de Oro. La verdad, es que apenas subsiste. Por eso entiendo la euforia de los realizadores con los reconocimientos internacionales que ha tenido la película, premiada en festivales tan importantes como Sundance y La Habana.
Lo que no entiendo muy bien —o no quiero entender— es por qué tanto escándalo con el Oscar. Últimamente todo gira en torno a por qué el honorable consejo escogió a Dawson, Isla 10 y no a La Nana para postular al premio de la Academia de EE.UU. Sebastián Silva, director de la cinta, insiste en lanzar dardos contra los que votaron, los críticos que opinaron, el público que no repletó las salas —fueron menos de 100 mil personas, ni tanto ni tan poco— y contra Chile en general, país donde espera no seguir viviendo: “La verdad es que Chile se farreó los Oscar (…) Así es como espanta a sus artistas, por no apoyarlos.
La Navidad será un suspiro entre la primera y la segunda vuelta de la elección presidencial. Ya en las calles la congestión de estas fechas es un hecho consumado; los oficinistas no almuerzan para lanzarse a los malls y a estas alturas, todos se resisten a creer que falta sólo una semana para la Nochebuena.
Escribir sobre Navidad sin caer en lugares comunes es una misión imposible. Así que al igual que en Miss Congeniality, diré: “World Peace”, antes de que me apedreen. Independiente de las creencias religiosas, muy respetables todas, para mí los protagonistas de la jornada son los regalos. Al que no le guste abrirlos, ya sea rasgando el papel o despegando la cinta adhesiva, según la personalidad, es porque francamente es ‘inhumano’, en el sentido textual. Todos alegan del exceso de consumismo, de la cantidad de ‘amigos secretos’ que surgen de un minuto a otro, del gasto enorme que ni el aguinaldo compensa, pero cuando recibes tu regalo, olvidas el taco que te mandaste, la fila enorme, la probable ineptitud del cajero a la hora de pagar (entendible con los largos horarios del comercio) y hasta los más avaros pierden la noción del dinero gastado. La alegría frente al regalo recibido, responde al mandato que rige el amor: da lo mismo la edad, el cosquilleo es el mismo.
Hace unas semanas se lanzó la campaña de prevención del Sida bajo el eslogan ‘Decides Tú’, que promueve el examen precoz, tratamiento y prevención, siendo el preservativo el elemento más cercano, de fácil acceso y efectivo tanto en la prevención de 36 enfermedades de transmisión sexual, como embarazos no deseados. Sin embargo, y para sorpresa de muchos, la Organización Mundial de la Salud señaló hace unos días que Chile tiene el menor uso de profilácticos en América Latina: uno por persona se consume al año, lo que nos deja muy por debajo de Venezuela, Brasil, Perú y Uruguay.
Una realidad preocupante, considerando que los adolescentes inician cada vez más temprano sus relaciones íntimas, con gran desconocimiento y desinformación de su propio cuerpo y su sexualidad, lo que trae consecuencias a su desarrollo integral.
A Google le ha costado justificar la tremenda inversión que hizo comprando YouTube en 2006 (US 1.65 billones!!!). Pero al parecer encontró una fórmula de rentabilizarlo. El sitio de videos más popular de Internet se asoció con Universal Music para el proyecto Vevo.com. ¿Qué es? Un sitio web donde los usuarios podrán ver los videos oficiales de sus bandas preferidas. Lamentablemente Vevo.com no estará disponible en Chile por problemas de licencias (para variar). Al menos no en el corto plazo.
A pesar de que no vamos a participar de esta experiencia en particular, estas joint ventures entre plataformas web y grandes actores del mercado del entretenimiento no son nuevas, más bien confirman que la fragmentación de las audiencias es tan grande que podemos tener proyectos web de toda índole. Siempre habrá, en algún rincón del mundo, alguien dispuesto a acceder (y a veces a pagar) por ese contenido. Ofrecerlos ya no depende exclusivamente de las grandes empresas de medios, sino de la facultad (a veces ilegal, es cierto) que tiene cualquier ciudadano de armar su propio proyecto web.

¿Qué dirá Obama cuando llegue a Copenhague el próximo lunes y se vea viejo y demacrado en gigantografías a todo color? Lo más probable es que se haga el leso con la nueva e impactante campaña de Greenpeace, que urge a los líderes mundiales para que asuman compromisos en la cumbre sobre el cambio climático. Porque en esto las buenas intenciones no sirven, como tampoco sirvieron cuando en 1997 se estableció el Protocolo de Kyoto, donde 37 potencias se comprometieron a rebajar sus emisiones de gases en cinco por ciento hacia 2012. Estados Unidos y China no firmaron. Esta vez tampoco lo harán. El apretado abrazo que Obama se dio con Hu Jintao a mediados de noviembre en Beijing —después de visitar la Muralla China—, selló el pacto entre los dos grandes contaminantes mundiales: juntos aportan el 40 por ciento de los gases que provocan el calentamiento global, con las consecuencias que ya sabemos. Inviernos calurosos y veranos con lluvia. Pero ninguno de estos grandes está dispuesto a reducir su poderío o a sacrificar crecimiento económico en favor del medioambiente, sobre todo China, que no perdona ni en crisis: se calcula que emitió casi la totalidad del carbono extra liberado a la atmósfera en el último año.