Existe en Chile una comunidad de emprendedores tecnológicos compuesta –en su mayoría– por jóvenes que parecen más dispuestos a conformarse con ser referentes sociales, en lugar de empresarios millonarios o visionarios capaces de cambiar al mundo. 
Muchos dedican el tiempo a mantener un blog con nombre en inglés y reseñar el último celular o gadget de moda a cambio de desenvolverse como líderes digitales. Siempre se dejan ver acompañados del aparato en boga y una indumentaria ad hoc (poleras de apariencia casual o envejecida, sombrero o gorra de baseball, zapatillas vintage y muchas veces chaqueta de terno) ahí dónde sea que la comunidad se reúna. Algunos además deben tener una idea de negocios, pero parece que es lo de menos.
Pero hay otra especie de emprendedores que si bien suele aparecer entre esa farandulilla geek, tiene sus propios cenáculos a los que los otros no llegan. Algunos pueden ser, en apariencia, igual de snob: tuitean cosas como “el jet lag me tiene mal y aún no vamos ni en la segunda reunión del día, pero venir al Valle siempre vale la pena” o “Wences cuenta chistes tan buenos como las pastas que está cocinando”. Pero ojo: cuando alguien presume porque se la puede, se nota. Digamos que son gente cuyo referente podría ser un tipo como Jeff Bezos (fundador de Amazon) y no Mark Zuckerberg (creador de Facebook) vale decir, el ejemplo no va por el que le dio el palo al gato sin querer e inspiró una película, sino por el otro que diseñó con precisión milimétrica una estrategia de negocios y supo mantener el bajo perfil para que su compañía creciera sumando cada dólar.
Lo confieso. Cada vez que aparecen las imágenes del Presidente Sebastián Piñera sacando frutillas de una bolsa plástica amarilla, al lado de su varado helicóptero, me brota una carcajada. Sin embargo, parece que soy de las pocas que se ríe. La ola de comentarios que generó “el vuelo del Presidente” da cuenta de que vivimos en un país demasiado grave, falto de humor… digo yo. La verdad, no lo tacho de error ni acierto, no obstante me parece una situación tan, pero tan insólita, que sólo queda reir.
He estado dándole vueltas al asunto y he llegado a la conclusión de que los masajes son un derecho universal de la humanidad, por lo que debieran estar cubiertos por las isapres y Fonasa.
Un masaje es para el cuerpo lo que una terapia de un buen sicólogo es para la mente.
Buscando uno realmente espectacular es como llegué a Be cute, un verdadero escondite en una casa de Vitacura. Sus paredes con flores en negro y blanco, sus sillones de terciopelo y sus lámparas de lágrimas hacen que cortarse el pelo o maquillarse sea toda una experiencia. Al entrar hay un staff de profesionales, uno más estiloso que el otro, esperando para hacer maravillas con tu look. Si a todo esto le agregamos una copa de espumante, la combinación es perfecta.
Mi recomendación es partir con un masaje con Daniela Vomiero. Trabaja el cuerpo de una manera sorprendente y se enfoca en la parte donde ella percibe que están tus problemas. Los míos, por cierto, estaban en la cabeza, o más bien cabeza y cuello, donde se instala el stress. En la hora y media que dura esta maravilla, uno se transporta al paraíso mismo de las sensaciones. Salí de la cabina caminando sobre nubes, completamente relajada. Entonces vino el turno de mi masaje de keratina, que prepara el pelo para el verano. Entrega brillo e hidratación inmediata, gracias a la aplicación de un un shampoo de menta que abre las cutículas y permite que la keratina pueda penetrar más fácilmente. Ahora, si quieres un tratamiento intensivo, pide una sesión con Coca y regálate un Alisado Orgánico. Tal como ella lo define es “Lovely hair in one step”: en 3 horas de tratamiento logra restaurar hasta los cabellos más dañados y reducir el frizz sin dañarlo y volviéndolo mucho más dócil. Su efecto dura 3 meses y es perfecto para realizarlo pre verano.
Otro lugar muy entretenido y totalmente estilo Manhattan es en el Berlin Dealers , ubicado en el segundo piso de la tienda Endora. Hay muchos servicios, mechas y maquillaje, entre otros, e incluso sus dealers van al lugar donde los necesites. Acá hacen un masaje de reestructuración térmica con cacao. Su promesa es transformar el pelo seco y desnutrido en uno resistente y brillante. Este tratamiento también toma 3 horas aprox. y es capaz de entregar un alisado natural con un efecto acumulativo que dura aproximadamente 3 meses.
Como no sólo del pelo debemos preocuparnos antes de salir de vacaciones, te damos un dato perfecto para tus manos y pies. Se trata de Nails Center, un spa muy bonito donde hacen uno de los mejores servicios de Santiago. Las chicas son muy meticulosas y trabajan con productos de última tecnología. Una buena opción es el esmaltado permanente que dura 3 semanas intacto y se ve muy natural. Lo mejor de todo es que mientras te atienden, te sientas en unos estupendos bergers que se encargan de masajear tu espalda en el modo que tú elijas.
Be Cute: Luis Pasteur 5766, Vitacura – Santiago. Teléfono: 2189013. www.becute.cl
Berlin Dealers: Vitacura 3520 piso 2, Vitacura – Santiago Teléfono: 9530420. www.berlindealers.com
Nails Center: Gerónimo de Alderete 1522, Vitacura – Santiago. Teléfono: 8917399. www.nails-center.cl
El otro día leí en Artes y Letras el esforzado artículo en que David Ponce intentaba demostrar (sin éxito) que el famoso DJ actual es un descendiente, y el sucesor natural, del antiguo disc-jockey de la radio.
Esfuerzo loable, pero inútil.
El DJ actual tiene más relación con lo que Condorito llamó “Al Capone”: En una tira de Pepo de los años 60, Condorito le decía a un mafioso: “Yo soy Al Capone”. “¡Cómo que Al Capone!”, le preguntaban. “Sí, yo soy Al Capone los discos…”.
En los antiguos malones de los años 60 tuvo éxito el chiste, y no faltaba el jovencito que se sacrificaba y escogía los vinilos que se ponían en el tocadiscos. Los buenos “Al Capones” conseguían una buena fiesta: todo el mundo bailaba.
No había reparado en el fenómeno hasta que me lo comentó Leslie Power, psicóloga especializada en temas de familia y una de las creadoras de Espacio Crianza. Desconozco si es una moda reciente o por el contrario, y para peor, es usual que programas matinales o de corte científico aborden las pataletas infantiles como un tema serio, contando con un psicólogo o psicóloga-rostro como personaje central. Pero lo que observé y entendí me pareció preocupante.
Aunque los detalles del matrimonio del príncipe William y Kate Middleton se han ido revelando poco a poco, las vitrinas de las tiendas de souvenirs de la ciudad parecen estar ya en una carrera contra el tiempo.
Poleras, tazas, vajillas, cubiertos, platos con la foto de los novios, llaveros, gorros y sombreros que reúnen el nombre de los enamorados se observan por todas partes. Y en Internet, los websites que ofrecen productos conmemorativos online se multiplican a diario.
Si la celebración de Año Nuevo no estuvo a la altura de tus expectativas, si la fiesta a la que fuiste estaba repleta y no llegó un solo trago helado a tus manos, o si pasaste más horas en un taco que con tus amigos, haz una reserva en la sala de tatamis del restorán Japón, toma un sorbo de sabiduría oriental en una copa de sake y celebra de nuevo tu Oshogatsu o “primera luna”, ahora con serenidad y minimalismo. 
No es que el año que se fue haya sido especialmente malo con nosotros. No me gusta esa idea de que un calendario con intencionalidad malsana nos haya querido hacer sufrir. Tal vez, sí, una fuerza que nos hizo pensar. Incluso, en medio del asombro por la tragedia y el poder de lo que ignoramos, se encendió una luz en muchos corazones. En todo caso, me niego a ser facilón y creer que una vez terminado el 2010 el período de calamidades que atravesamos también se vaya, aunque el 2011 venga glorioso en varios otros aspectos. No soy pesimista, pero el clima de los últimos días, la meteorología loca que nos tiene en ascuas y en algunas partes del mundo, congelados o inundados, no parece someterse a nuestros anticuados métodos de medir el tiempo ni a nuestros pesares. Lo que ignoramos seguirá actuando y sin duda volverá a caernos encima. De tan rara, se ve fea la cosa, porque normal no es. Y si le sumamos la actividad sísmica en permanente aumento de intensidad y frecuencia por todo el globo, peor. Además, se acabó el petróleo, hay sequía y hambrunas. Hasta el agua podría en cualquier minuto volverse motivo para pelear. A la antigua.

“Reguleque”. Así calificó Ximena Ossandón, vicepresidenta de la Junji, su sueldo al mando de la institución. Nada de otro mundo, si no fuera por algunos detalles:
-El sueldo “reguleque” ascendía a $3.729.923 brutos. Poco más de 21,6 veces el sueldo mínimo que, ya sabemos, no por mínimo está asegurado en nuestro país.
-Dicha remuneración es pagada del bolsillo de todos quienes pagamos impuestos.
-La declaración no fue hecha entre amigos, o en una conversación de pasillo, sino por medio de Twitter. O sea, públicamente.
Hay otros “detalles”, lo sé. Pero ni siquiera quiero entrar en esas profundidades… son demasiadas las aristas que se abrirían.
Los pronósticos indican que en el 2011 la tendencia será trabajar desde casa. No es broma. Cada vez son más las empresas que en Inglaterra permiten que sus empleados trabajen desde el hogar.
Bancos, oficinas de gobierno, call centres, despachos de abogados y consultorías están aceptando cada vez más que la productividad no depende de tener a sus empleados encerrados entre las cuatro paredes.
De acuerdo con la última encuesta de Fuerza de Trabajo realizada en Inglaterra, casi 700 mil británicos trabajan desde casa, utilizando su computador y teléfono, ignorando por completo el estrés que significa trasladarse en vagones de metro repletos de oficinistas y camiones atiborrados de personas con prisa.

El abanico de actividades profesionales que pueden realizarse desde la comodidad del estudio, la mesa del comedor o el dormitorio es enorme, nos dice Melanie Pinola, bloguera del sitio about.com, que promueve el trabajo freelance.