Blog

Una cosa es cierta: del cielo cae oro. A cada rato. Y también llueven rubíes, zafiros, diamantes, esmeraldas… corindones, alótropos y silicatos microscópicos, partículas de plata, berilio, aluminio, paladio, rodio, selenio y todos los demás elementos de la materia, formados en el núcleo incandescente de nuestro sol y las estrellas diseminadas por el cosmos infinito y eterno. Diminutos fragmentos que integran nuestro propio cuerpo y todo lo que nos rodea, que precipitan sobre nuestros techos. Los respiramos, absorbemos por la piel e ingerimos en los alimentos. Es un verdadero milagro. Con un poco de inspiración bien podría considerarse al polvo estelar un “impacto de Dios”, pero obviamente no es sobre eso que habla el predicador Ricardo Cid, recién detenido por golpear a un carabinero en medio de otro escándalo de esos que semana semana desata junto a los fanáticos de su histérica fe en la esquina de Aldunate y Copiapó, en Santiago Centro.

ricardo-cid1
Sin duda él y sus seguidores ignoran que la naturaleza se expresa de diversas formas y aspectos sutiles, que parecen milagros cuando la ciencia los explica con la lógica fascinante del orden divino. De lo contrario, no tendrían la necesidad de argumentar con sueños, visiones, trances, ascensiones y challa dorada su discutible espiritualidad.

Verdadero y falso

Publicado el 11 Abril 2011 Blog, Pauta Libre Sin comentarios

Esta columna no tiene otro fin que ayudar al confundido lector a manejarse con más astucia entre la selva de información, y  poder distinguir entre la verdad y lo aparente, lo verdadero de lo falso en las noticias que difunden los medios de comunicación. Veamos algunos ejemplos.

Es verdadero que Eliodoro Matte llamó al Fiscal Nacional Sabas Chaúan para manifestarle que el asunto del sacerdote Fernando Karadima se tramitara con diligencia (cerrar la causa rápido). Es verdadero que el abogado y rector de la UDP Carlos Peña, le llama fuertemente la atención en su columna dominical por aprovecharse de su condición de hombre de elite al hacer el cuestionado llamado y es verdadero que Matte mediante cartas al Director dirigida al mismo diario pide perdón. Hoy Don Eliodoro debe estar muy arrepentido no porque todo se hiciera público, no por abusar de su poder y posición social, sino por haberse adelantado al veredicto del Vaticano, razón por la que la justicia ordinaria reabre el caso: la culpabilidad de su amigo sacerdote.

Es verdadero que el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, se está lanzado desde principios de año como candidato a la presidencia. Aparece condenando el asesinato de los dos detectives de la PDI; declarando que habrá mano dura contra la delincuencia; anunciando  amnistía para descongestionar el hacinamiento de las cárceles; lanzando el año escolar junto a el ministro Lavín; recomendando comparar antes de comprar útiles escolares; resolviendo la polémica entre los pascuenses y la familia Schiess por el hotel Hanga Roa; ponerse un babero para lanzar el proyecto del posnatal; haciendo parte al ministerio del interior para correr un cerco en una playa sin paso de servidumbre; apoyar a la ex intendenta Jacqueline Van Rysselberghe; agradecer la grandeza por su renuncia; fotografiarse con los indignados presidentes de los partidos de la Alianza frente a La Moneda, etc.. Sin embargo, la fuerte exposición mediática no lo hace subir en las encuestas de popularidad (Adimark), le falta lo que al biministro Golborne le sobra: carisma y cercanía.

Es verdadero que la Intendenta de la Octava región Jacqueline Van Rysselberghe mintió. Es falso que haya renunciado, le pidieron la renuncia y es verdadero que esto significó que la oposición se quedara sin tema. Es verdadero que la cobertura sobre ella fue más profusa que los logros del gobierno durante el mes de marzo. Jacqueline contrató y trabajó con Extend (una prestigiosa empresa de asesoría comunicacional) el Gobierno, en cambio, sólo con el segundo piso.

Imagen 1

Este es de esos lugares que nunca defraudan. Un verdadero comodín, perfecto para ir  con los amigos del trabajo, celebrar un cumpleaños a la hora de almuerzo o un panorama con onda para salir en la noche.

Su decoración acogedora y su privilegiada ubicación, (Constitución esquina Dardignac) también la convierten en una opción para llevar a los amigos extranjeros de paso por Chile o en un buen dato para entregar a un provinciano con hambre.

Casi siempre está lleno, por lo que si vas en un grupo grande es mejor reservar. La noche tiene su encanto en esta Ciudad Vieja y las mesas del balcón del segundo piso son las más apetecidas.
Hay cervezas para todos los gustos, internacionales, de especialidad y artesanales .

Un imponente bar de doble altura, mucha madera, elementos simples y sabrosos aromas te reciben para cumplir su promesa de lograr el placer de comer sin complicaciones pero sin sacrificar el gusto de la buena mesa.  

Personalmente he probado 4 sánguches todos recomendables. El último que me encantó fue el costillar maltón, cocinado en mostaza, malta y miel con camote frito y cebolla morada. Se sentían los ingredientes de la cocción, cosa  que me ha tocado poco este último tiempo.
Una recomendación sólo para valientes es El gran Pilón, dos grandes hamburguesas caseras con crema de queso azul, mermelada de cebolla y pepinillos entro otras cosas.
Las más light y/o las pueden elegir el pollo teriyaqui, con miel, soya y sésamo tostado, queso crema, palta y lechuga que se puede pedir también en pan pita.

Un agrado para los sentidos es recorrer su carta de 23 variedades de sánguches. En las que se combinan muchos ingredientes pero con las manos expertas del chef  José Luis Merino y su equipo, esta suma de sabores se convierte en un sánguche así con ‘G: contundente y sabroso.

Constitución 92, Bellavista
Tel. 2489412

Paul y yoEl 16 de diciembre de 1993 fue uno de los días más importantes de mi vida. Cuando uno tiene 21 años los sueños suelen ser la fuerza que nos mueve e inflama, antes de volvernos cínicos, materialistas, consumidores obedientes o simplemente adultos rancios, por lo menos quienes
nunca ven hecho realidad un sueño. Yo tuve sí tuve ese privilegio. Ese día vi con mis propios ojos a uno de los Beatles.

Quienes me conocen saben que para mí son mucho más que el grupo musical favorito. Si tuviera una religión, sería la Beatle. Es una larga historia que se remonta al colegio. Así como algunos en esa etapa se consagran a las artes marciales o deciden ingresar a las fuerzas armadas, con mis amigos Juan Manuel y Andrés, nos consagramos a Los Beatles. El primero, tanto y tan profundamente que descartó su propio yo y lo reemplazó con el de Lennon. Da lo mismo la esquizofrenia, por algo no se creyó Napoleón. Por mi parte, teniendo claro que mis oídos y mis manos no servían para la música, como tantos otros que padecen tal desengaño, me hice periodista. Pensaba que, con un poco de suerte y una ayudita de mis amigos, conocería algún día a un Beatle.

Cuando se supo que Paul venía, las radios llevaban un buen rato machacando con Hope of deliverance, una canción pegajosa y alegre, simplona y odiosa hasta la vergüenza ajena. Pero ahí estaba, sonando en todas partes y yo mismo no podía parar de cantarla, por lo que me cuidé de no criticarla en la columna Por fin McCartney que escribí en el diario La Tercera cada uno de los cinco días previos al concierto. Son lejos lo peor que he escrito y aún no me explico cómo me dejaron hacerlo. El hecho es que esa mañana Paul bajó de su avión privado y salió en su limo rumbo al Estadio Nacional. Nuestro móvil lo persiguió a la manera hollywoodense hasta darle alcance. Entonces él me habló desde su ventana, algo así como “oye, tontito, ten cuidado que puedes provocar un accidente”. La foto registró el momento, mi mano y el mismísimo Paul. Así, a toda velocidad, cumplí mi sueño.

La Iglesia Católica chilena se ha visto últimamente envuelta en varios escándalos. En realidad hace tiempo, pero ahora han salido a la luz, y algunos medios –no todos– han actuado como caja de resonancia para las denuncias. Al fin.

Primero fue Karadima. Ahora se destapa un nuevo caso: el de la Madre Paula Lagos, superiora de la Congregación de las Ursulinas. La Iglesia guarda silencio, aunque la monja en cuestión fue apartada de su cargo y, dicen, viajó a Alemania. Han aparecido dos denuncias de abusos, de ex alumnas del colegio que la orden tiene en Maipú. Lo que terminará por reventar el tema serán las acusaciones provenientes de la sede  de Vitacura, que creo vendrán luego. Por poco estético que parezca, eso vendería más…un golpe periodístico seguro.

Lo preocupante es que la “nueva” Iglesia, que se había mostrado dispuesta a combatir estos hechos, a tomar las medidas necesarias para que no se volvieran a repetir, muestra que de nueva tiene poco. Los mecanismos son los mismos de siempre: ocultar información, trasladar a los acusados, echarle tierra al asunto. Las autoridades siguen dándole una mano –nunca mejor dicho– a los acusados.

Lo poco que alcanzó a avanzar la Iglesia Católica en este tema –se anotaron un poroto con el fallo del Vaticano contra Karadima, que obligó a reabrir el caso en la justicia ordinaria y a la designación de un ministro en visita– se está diluyendo en las evasivas con el tema de las Ursulinas. Un paso adelante, dos hacia atrás. La generalización –injusta, por cierto– surge casi como defensa ante declaraciones como la del Cardenal Errázuriz, cuando a propósito de acusación de abusos dijo que los casos eran “poquitos, gracias a Dios”. Señor Cardenal: no son poquitos. No son todos los sacerdotes los implicados, pero están lejos de ser casos aislados.

Lo vergonzoso de todo esto es que muchos casos quedarán en la oscuridad, tapados por una institución que ha sido incapaz de afrontarlos. Salvo que vayan de la mano con otros más visibles, si no tienen el atractivo de los casos Karadima y Ursulinas, quedarán en nada. Pero los tiempos ya no están para instituciones oscuras. En una sociedad hiperconectada e hiperinformada cualquier hijo de vecino tiene la posibilidad de hacer público abuso así. Pareciera que la Iglesia no se ha dado cuenta de eso, y que sigue jugando con “reglas” de hace dos siglos.

Creo que todavía es tiempo para que la jerarquía eclesiástica tome el toro por las astas –por favor que sea por las astas, y no por otro lugar menos apropiado– y haga una limpieza profunda de sus filas. Mantener la política actual no sólo le costará todavía más fieles de los que le ha significado perder hasta ahora, sino que arrastrará en la caída a muchos sacerdotes y religiosas que hacen bien su pega. Son ellos, después de las víctimas, los más perjudicados con todo esto.

 

terrazapevino

Está ubicado en el hotel boutique The Aubrey, en la esquina donde se unen Constitución y Pío Nono en el barrio Bellavista. A pesar de ser una de las calles más bulliciosas de Santiago,  al cruzar el portón de fierro se produce la magia.

Bocinas, notas de reggaeton y el sonido de la multitud desaparecen. Sólo se escucha el  repiqueteo de los tacos repicando sobre las piedras cargadas de historia. Historias de una casa construida por Domingo Durán, un connotado político y empresario, en la que por años se celebraron los legendarios “almuerzos políticos de los jueves”.

 El Pasta e Vino nació hace siete años en Valparaíso, en el cerro Concepción  y luego de haber recibido numerosos premios y varias ofertas para instalarse en la capital, sólo ahora aceptó. Al recorrer el lugar, entiendo perfecto por qué.

 No sé si habrá sido el efecto de la súper luna de aquel día  o las cascadas de agua que recorren los arcos de piedra de la terraza, pero el lugar lucía como cuento del 1900.

 

La terraza es amplia y alberga 10 mesas cómodamente instaladas. Si sigues la ruta de las estrellas encuentras la piscina del hotel y los más de 800 metros de altura del cerro San Cristóbal y su frondosa vegetación.

Como aperitivo me tenté con un espumante con flor de hibisco en almíbar. Ya estaba muy bueno pero cuando el atento garzón me contó que la flor también se comía, más me gustó el trago. También probamos un vodka vainilla con albahaca, otra buena opción para empezar. Como cortesía de la chef Verónica Alfageme llega a cada mesa una bruscheta distinta cada día y una panera con frescos panes de cebolla y tomate que se hornean cada mañana.

En las entradas se agradece el toque creativo en sus elementos como los camarones con salsa de maní o la ensalada de peras doradas en miel. Las almejas gratinadas al gengibre y lima estaban sabrosas, pero no sentí el gengibre.

La carta tiene 4 variedades de pastas con una larga lista de apetitosos rellenos y salsas de autor. Elegí una de la especialidades del día: Ravioli de erizo. La masa delgada, justa para sentir el sabor del marisco. Uno de los platos mejor elaborados que he probado.

También probamos los ravioli negros de salmón, con salsa de coco, curry, queso cabra y castañas.

El brownie de chocolate con helado de frambuesa artesanal puso un dulce final a una noche de cuentos de hadas.  ¿Se animan a hacer una reserva y escribir su propio cuento?

 

 Ficha técnica Pasta e Vino

Dirección: Constitución 299 – 317, Bellavista, Santiago.

Teléfono (+56 2) 940 28 00

Email: reservas@theaubrey.com

De todas las afirmaciones de James Hamilton aquella noche en Tolerancia Cero, una en particular se instaló en mi mente: muchos sacerdotes abusadores de menores gozan de impunidad. Me consta que es cierto. Afortunadamente, para saberlo no tuve que padecer un calvario semejante al suyo, ni tampoco puedo decir que lo viviera alguno de mis compañeros del liceo Parroquial de Maipú, allá por los cada vez más lejanos años 80, aunque dadas las circunstancias, no metería las manos al fuego.

Recuerdo con especial cariño a varios sacerdotes que conocí, a pesar de que los italianos que mandaban eran unos moralistas recalcitrantes (el padre Carlo le caía a golpes a los pololos que sorprendía de la mano por los patios en el recreo), nunca me obligaron a confesarme o a comulgar, aceptaron que no hiciera la Primera Comunión y hasta me alentaron respetuosamente cuando revelé que de la Biblia me había pasado a los clásicos y de ahí a los místicos y que al fin me había hecho librepensador y cínico.

Todos sabíamos de los comentarios, eso sí. Habladurías poco claras, rumores indirectos, cosas que pasaban en otros lugares, a otros niños, con otros curitas ‘manilargos’. Uno sabía que tenía que estar atento, pero no lo pensaba todo el rato. Nunca vi nada pecaminoso, aparte de los furtivos tragos que los presbíteros se procuraban cada vez que podían, cosa que a decir verdad me pareció ya entonces de lo más lógico, considerando sus vidas solitarias y desprovistas del ‘placer divino’.

A pesar de mi buena experiencia, sé que es cierto que existen sacerdotes abusadores de menores, cuyos crímenes burlan el castigo, amparados por altas autoridades de la Iglesia dispuestas a invertir el dinero y poder necesarios para acallar a las víctimas y recomendar al criminal un período de reflexión, en lugar entregarlo a la policía. Conocí un caso y aunque el tiempo me ha privado de los nombres y los detalles, recuerdo lo suficiente para saber que lo que dijo Hamilton es cierto.

Fue a principio de los 90. Yo trabaja en el diario La Tercera y una mañana me llamó el director, Héctor Olave, a su oficina, y me contó que había recibido la llamada de un papá de Pudahuel, cuyo hijo había sido abusado por un cura y estaba dispuesto a llegar a las últimas consecuencias para exigir justicia. Me envió a investigar en misión secreta. Era una familia humilde, con varios niños, mamá asesora del hogar, padre albañil o algo así. El hijo preadolescente asistía a la catequesis de la parroquia cercana y tenía gran afecto por el sacerdote, quien le dejaba usar sus propias zapatillas para salir a ‘tirar pinta’.

Al poco tiempo el sacerdote había sido trasladado a Til-Til y el joven comenzó visitarlo los sábados. En uno de esas aceptó su invitación a quedarse hasta el otro día. Dormiría en la habitación de huéspedes. Esa noche el sacerdote decidió que su pequeño amigo le debía algo por todas las veces que le había prestado las zapatillas y fue a hacerle una visita.
¿Qué ocurrió realmente? La víctima no se atrevía a decírmelo, el papá lo explicaba con un “piensa lo peor”, la mamá, con un llanto ahogado. El teniente a cargo de la unidad de Carabineros de Til-Til, a la que el niño concurrió a denunciar a su cura amigo, me sacó de las dudas, cuando me permitió leer el parte de aquella noche: sacerdote detenido acusado de abuso sexual. Se constataron lesiones de la víctima, también golpes recibidos por el victimario en la posta local. Antecedentes remitidos a los tribunales.
Solo bastaba que esa denuncia se ratificara ante un juez y sería tema de portada. Llegado el día D, el papá se presentó solo en los tribunales de calle Compañía, pasó a mi lado sin detenerse, se entrevistó con un actuario y luego salió por una puerta trasera. No presentó cargos. El director del diario cortó por lo sano: no hay denuncia, no hay noticia, caso cerrado, olvídate del tema. Pero no lo hice.

Mi instinto me llevó de regreso a la casa de aquella familia, sólo una semana después de la última visita: se habían mudado. Seguí averiguando, haciendo llamadas. En Til-Til había un nuevo párroco, el abusador había partido a Europa, premiado con una beca y un período de reflexión.

Tal vez por mi inexperiencia, porque era un pueblo demasiado chico, o bien porque el infierno nunca es suficientemente grande, alerté de mis averiguaciones a la Iglesia y un importante prelado me llamó para sugerirme que hiciera caso a mi jefe. Por mi bien, porque mi carrera prometedora podría dañarse si creía y repetía cualquier mentira inventada por gente interesada en dañar a la Iglesia, dijo. Resignado y asustado, me dediqué a otras cosas.

Meses después me visitó sorpresivamente el muchacho. Llevaba unas zapatillas geniales. Dijo que le daba lata que mi preocupación quedara en nada y sobre todo, saber que lo que el padeció no le importaba a nadie, ni siquiera a su papá, excepto a mí. Una casa nueva y un taxi no eran compensaciones suficientes para él. Pero bueno, ahora que se había desahogado podía seguir en paz. Me hizo jurar que no publicaría  una palabra. ¿Cómo podría hacerlo, si nadie estaba dispuesto a decir esas cosas entonces?
A veces la verdad de otro, logra que la verdad de uno también decida abrirse paso hacia la luz. Eso sí, nadie puede esconderse de su propia conciencia. No se hizo justicia, pero sí es justo saber que donde quiera que se encuentre este ex párroco de Til-Til, desde el espejo un niño inocente lo mirará toda la vida con sus propios ojos.

Fue como un narcótico de efecto alucinógeno y largo aliento. Así fueron las 21 horas en que Barak Obama estuvo en Chile. Todo estaba brillante, preparado, los zapatos lustrados y los discursos aprendidos. El menú de la comida listo y los trajes elegidos. En La Moneda estaban prestos a recibir al ‘hombre más poderoso del mundo’ y a su no menos influyente familia. Por twitter relataron la llegada paso a paso. Por ahí me enteré de que Michelle vestía de azul y me reí de buena gana con los chistes sobre la diferencia de estatura entre Piñera y Obama. La twittósfera hasta ese minuto feliz. Pero esa hoguera de las vanidades no tardaría en arder…

Los noticiarios se volvieron locos. Enlaces en directo por largos, largos minutos y a la hora del central hubo canales que le dieron casi una hora de cobertura a la visita del presidente norteamericano, dejando para el final las reacciones de Ezzati y Errázuriz frente a las declaraciones de James Hamilton y también al fatal accidente del furgón escolar en el que tres niñas murieron. Todos sucumbían ante el efecto Obama. Ricardo Lagos, feliz en la comida en La Moneda, confirmaba de que era un honor para Chile y bueno, de paso “un reconocimiento a 20 años de trabajo del país”. El Negro Piñera se daba el lujo de regalarle un CD al mandatario norteamericano (boom de comentarios en twitter), Belén Hidalgo vestía sin escote, Cony Santa María emocionada cambiaba el tsunami japonés por el menú de la “cena” y trastabillaba diciendo: “los presidentes Obama”, refiriéndose a la pareja visitante que a esa altura ya eran parte de la realeza para los chilenos.

No cabía duda, los Obama nos tenían confundidos… ya nos hacían sentir los mejores, los jaguares de América Latina nuevamente. Y claro, la primera señal de aquel optimismo fue que la bolsa chilena había sido la cuarta plaza bursátil más rentable del mundo la jornada anterior. Sí, claro… si Barak nos había elegido para lanzar su discurso de las américas, éramos –como Leo di Caprio en Titanic– ‘los reyes del mundo’.

Pero a medida que le restaban pocas horas en Chile… el efecto narcótico comenzaba a mermar. Entonces comenzaron los reclamos por el taco en la Costanera Norte… y vino cierto ‘pudor’ por la insistencia del alcalde Zalaquett por entregarle la llave la ciudad a Obama… no importa si la cita era a las 6 de la mañana, el asunto era dársela.

Luego, el último adiós en un desayuno entre mandatarios, subirse a la limusina, brazo en alto y un ‘goodbye Santiago’… ‘hasta la vista baby’. Ahora retomaremos a Golborne y el tema energético, las encuestas de populartidad, la subida de la bencina… ¿hasta cuándo? Hasta que el 29 de abril volvamos a soñar por unas horas con el matrimonio del Príncipe William. ¡Y después la gente se pregunta por qué existe la realeza…!

Les dejo algunos tweets notables que recogí al azar:

Camila González: “Obama no ofrece disculpas por el apoyo de su país al golpe en Chile” http://bit.ly/g2Ldpl / ¿Qué esperaban? Si no es la madre Teresa…

Walter Moraga Peña
Mucho lloriqueo de algunos santiaguinos por la visita de #Obama… Vivir en Stgo. tiene algunas desventajas pero tiene infinitas ventajas!

Jeff Michell @AngelaAraya ¿Quien puede decir “le regale un cd mio a Obama”? lo encuentro notable!

Cecilia Morel
Admirable el ejemplo de Michelle Obama, su historia de esfuerzo y cómo con trabajo, decisión y perseverancia se pueden lograr los sueños.

Vilma Meneses
En el balance parece que estuvo mejor la mrs que el mr…

De central de las ‘copuchas’ de barrio, la peluquería evolucionó hasta convertirse en sofisticados spa para el pelo y el alma. Ya no se trata sólo de cortar puntas o desaparecer las canas a brochazos de tintura, sino que de que la ‘clienta’ viva una experiencia. Así es como hemos visto aparecer algunas peluquerías boutique en Santiago,  diseñadas y pensadas para la comodidas de las usuarias: conexiones a internet, pantallas LED, música etc. Paralelamente una nueva tendencia se impone entre las chilenas: los estilistas que ofrecen sus servicios en casa.

Kari Windischman, la gringa, ha trabajado Nueva York, Inglaterra y Francia. Creó looks para comerciales de TV, pasarela de diseñadores de la talla de Marc Jacobs y Patricia Fields, además de trabajar en producciones de moda de destacadas revistas como Harper’s Bazaar, Vogue e In Style, entre otras.

Trabaja en su casa, un departamento de lo más pintoresco, cerca del Parque Bustamante en compañía de su conejo. En el taller hay cientos de revistas, donde puedes elegir un estilo. Sin embargo, su actitud relajada y risa fácil hacen que rápidamente entres en confianza y le entregues tu pelo sin temor.  Es innovadora y no le teme a los cambios radicales, pero es la primera en decirle a los clientes que mantengan su color y estilo si realza su belleza. Experta en color, fue la responsable del cambio de Nicole (la cantante nacional) de pelirroja a castaña y luego a rubia. También ha manejado el pelo de Sergio Lagos y ha creado el look de varios famosillos de nuestro país.

En el caso de Indar Silva Folkman, tú no vienes a él, sino él hacia ti. Este español nacido en Bilbao, estudió en España y es dueño del título  ‘Estilista y Profesor de la Comunidad Europea y el Reino Unido’ y va a tu casa cuando necesitas un cambio de look.  Desembarcó en Chile porque tiene un tesoro en nuestro país: su hijo de 8 años.
Metódico en su trabajo, con su acento encantador, Indar genera ambiente y conversación interesantes. Desde aquí observa los movimientos y gestos de sus clientes, hace algunas preguntas claves sobre el estilo de vida y va descifrando la esencia de cada persona. Luego con esta información en su cabeza, toma las tijeras y da forma a cortes perfectos con mucho movimiento y cómodos de manejar. Su lema es: “Si no estás guapa es porque tú no quieres”.

Más info: Kari Windischman: kari@portable.cl

Indar Silva Folkman: mensaje en su perfil de Facebook

El doble de…

Publicado el 11 Marzo 2011 Blog, Pauta Libre Sin comentarios

Yo soy, Mi nombre es, Factor X. Tres programas de dobles –dos y medio, si se quiere, porque Factor X no es exactamente de dobles– en simultáneo en nuestra TV. Todos, además, copias o franquicias de programas extranjeros. Dobles televisivos de programas ya probados en otras partes del mundo.

4f3008af012d6dfd40ceb11c8d322d62

Foto: www.elespectador.com

Más allá del morbo de ver fracasar a una tropa de desconocidos, elemento esencial que explica en gran medida el rating que logran estos programas, impresiona la cantidad de dobles que pululan por nuestro país, buscando la fama a la sombra del artista que imitan. No apelan a un talento propio; como dice el slogan de uno de estos programas, “el verdadero talento es imitar”. Parecerse a otro. Mimetizarse.

Y son formatos que funcionan en todo el mundo, parecen pensados por y para chilenos. Esa cosa tan nacional de imitar, de tratar de asemejarse a otros. Basta con darse una vuelta por cualquier pueblo: seguro se encuentra con un imitador de algún famoso. O recordar al doble de Bielsa, de seguro el más triste con la partida del rosarino: se le acabó el negocio. Si no tiene tiempo para viajar por los pueblos, ni se acuerda del doble de Bielsa, basta con que se dé una vuelta por www.doblesdechile.cl. Hay para todos los gustos.