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Fábrica de campeones

Publicado el 24 Agosto 2010 Blog, Pauta Libre 1 comentario

No soy de lo más deportista… más bien voy un par de semanas al gimnasio y abandono antes de ver resultados. Pero crecí escuchando que el ejercicio le entrega a los niños herramientas invaluables como disciplina, compañerismo y hábitos saludables. Por lo mismo, me empeñé en que mi hijo practicara algú deporte. Como no es muy sociable fútbol, rugby y básquetbol fueron intentos fallidos. No quería nada con deportes grupales.

michael-phelps1

Fue entonces cuando llegamos a la natación. Lo inscribí en la YMCA, que es lo más básico de lo básico acá en Estados Unidos, y lo metí en clases grupales. Partió en el nivel básico y avanzó rápidamente hasta que el profesor le dio la posibilidad de probar en el equipo de natación. Lo hizo y quedó.
Fue en ese minuto cuando comprendí por qué los gringos son campeones del mundo. Mi hijo acababa de cumplir 10 años, recién estaba aprendiendo a nadar y de un minuto a otro tenía entrenamiento ¡¡cuatro veces a la semana!! Tal cual, nos esclavizamos de lunes a jueves entre 6 y 7 de la tarde para ver cómo le sacan el jugo a un grupo de niños que no supera los 12 años.
Y no sólo eso. Una vez al mes tienen competencias (de más está decir que la semana previa a un torneo entrenan todos los días), donde las carreras no son organizadas por edades, sino por tiempos, lo que permite que cada niño se mida con otros que tienen su mismo nivel. Una gran idea para evitar la frustración…
Todas las dudas que tenía mi hijo, entre el agua y quedarse viendo televisión se esfumaron en el momento en que ganó su primera carrera: 100 metros espalda. Ahora sólo quiere nadar, entrenar y mejorar sus tiempos. Una verdadera lección de cómo motivar el espíritu deportivo.
Ahora entiendo cuando hablan que Michael Phelps empezó en la piscina de la YMCA, no me cabe duda de la fábrica de campeones que hay este país. Es cierto, hay infraestructura, pero la cosa no pasa por ahí; piscinas temperadas existen en todos lados, lo importante es tener gente capacitada, entrenamientos adecuados y pequeñas estrategias para motivar a los niños.
Pequeños pasos que pueden formar grandes deportistas. O por lo menos amantes del deporte.

No importa no ser hombre ni hincha acérrimo. Ser chileno implica –de alguna forma– vivir futbolizado. Nuestra población se divide en colocolinos y chunchos. Las eliminatorias son suceso nacional. Y eso que no le hemos ganado a nadie… bueno, hasta ahora.
Suponíamos que las cosas con Bielsa podían ser distintas. Por lo mismo, este Mundial era imperdible. E imperdible significa: asado con los amigos, banderas, camisetas y gritos al por mayor. Pero me tocó ser testigo del histórico desempeño chileno viviendo en el país del ‘no fútbol’.

El día más triste

Publicado el 13 Junio 2010 Blog, Pauta Libre 9 comentarios

Hace justo un año recibí una aterradora llamada telefónica de madrugada…  mi papá estaba grave. Hace justo un año comencé una loca carrera por conseguir un pasaje en el primer avión disponible. Hace justo un año pasé la más larga y dolorosa noche en vela, pensando cómo el más grande de mis miedos se había hecho realidad.

huracan1La temporada de huracanes comenzó en Florida. Desde principios de junio hasta noviembre viviremos en estado de “alerta”. ¿Qué significa? Que una tormenta insolente o ventolera de calambre puede llegar en cualquier momento… y hay que estar preparado. A partir de ese instante en los supermercados será difícil encontrar agua embotellada, pilas, comida enlatada y otros ítems de emergencia.

Aquí los huracanes no son raros y las tormentas tropicales más bien frecuentes. Lluvia a baldazos, viento impresionante, rayos, truenos, relámpagos y todos los destellos aterradores. Los gringos arman todos los veranos una “caja de huracanes” con comida enlatada, leche en polvo, pilas y varios litros de agua embotellada. Yo hice la mía el año pasado y, por suerte no la usé, pero después de un año ya no le queda casi nada. Hubo otra clase de emergencias.

house_vicodinHace años que escucho las historias de los artistas de hollywood adictos a los analgésicos. Más de una vez leí que Matthew Perry (Chandler de Friends) o Melanie Griffith venían saliendo de una clínica de rehabilitación por su excesiva cercanía con los pain killers.

Para una chilena que vive en Chile es difícil entenderlo. Me imaginaba a las súper estrellas rodeadas de cajas de Ibuprofeno, Diclofenaco y Ketoprofeno… me reía con el cuadro plástico. Me imaginaba que su pasada por la clínica tenía que ver con un tremendo dolor de guat o un lavado de estómago. Pero de ahí a la dependencia había un trecho demasiado largo.

reciclaje-68Reciclar es un concepto lejano y utópico. Para los chilenos, a simple vista, nos parece difícil hacerlo y en la mayoría de las ocasiones nos significa una preocupación más en nuestro complicado día. Pero acá, en Estados Unidos, reciclar es parte de la cultura.

Todas las casas tienen, además del clásico tarro de basura, dos cajas plásticas grandes: una amarilla y otra azul. Las mías venían con la casa,  así que ni siquiera las tuve que comprar, al parecer el gobierno local las entrega.
La idea es que en una se depositen cartones y papeles, y en la otra: latas, vidrios y plásticos reciclables (todos los que tengan el logo de las tres flechitas que forman un triángulo y que en Chile ni siquiera miramos). Una vez a la semana pasa un camión que se lleva el contenido de ambas a un centro especializado.

Los gringos son raros. Eso es un hecho. Pero las gringas son más raras aún.

Vivo en Florida. Pero no en Miami, sino que en uno de esos suburbios tipo Wisteria Lane. Aquí, ninguna mujer trabaja. Esa es una gran señal del súper desarrollo de este país… un latino con el que conversé fue muy claro: “Aquí hay cosas increíbles en las que están súper atrasados, a la ‘gringa promedio’ sólo le interesa casarse, tener hijos y quedarse para siempre en su casa. Ese es el sueño americano”.
No podía dejar de pensar en la realidad de una mujer profesional chilena, de mi edad y en mi situación. Si no trabajas, estás condenada a la soledad: todas sus amigas están desaparecidas de 9 a 6 de la tarde y ni siquiera consigues con quién tomarte un café… a no ser que encuentres a otra desempleada o alguna con prenatal.