Es verdad, después de la espeluznante madrugada que nos remeció el alma, la vida entera aquel 27 de febrero, por Dios que se siente bien ver a hombres, mujeres y niños gritar, pero ahora de felicidad: eufóricos por este primer triunfo de La Roja ante Honduras. Hasta aquí, estamos de acuerdo. El frío, la lluvia, en carpa, en la calle… Las mismas banderas que se levantaron en señal de dolor, pena y duelo, ahora celebraban.
Pero en medio de esta Marea roja, que seguimos emocionados minuto a minuto por la tele, me quiero tomar una licencia. La verdad, es una protesta. No contra la repetitiva información mundialera, ni contra la guerra sucia de siliconas, ni esos ataques y perdonazos televisados que protagonizan los reyes de farandulandia. Qué va. Si hasta me entretengo. Me rebelo ante la hora.
Me acuerdo cuando las noticias empezaban a las ocho y media y terminaban a las nueve y media de la noche. Luego, y acorde a la vida moderna, Transantiago incluido, el horario se desplazó de nueve a diez. Para terminar a las doce en punto con los informativos de trasnoche, ideal para los rezagados trabajólicos que no alcanzaban a ver los centrales.
Pero, ¿en qué estaban pensando los cerebros de la pantalla cuando decidieron alargar-alargar-alargar y alargar los noticieros? Mi punto es la programación, no los contenidos, eso será tema para otro día.
¿Diez y media de la noche, a veces cerca de las once, para recién divisar con un ojo cerrado y el otro abierto la archipublicitada parrilla mundialera? ¿Más de hora y media masticando las mismas noticias de la mañana, del medio día, de media tarde, de medio costado…? Y qué decir de los pobres informativos ahora mal llamados “de medianoche”, si a las dos de la madrugada están recién comenzando algunos. ¿Cuál es la idea?
Protesto porque quiero ver las noticias, quiero ver los contactos con Sudáfrica, quiero ver el Tiempo para saber qué ponerme al otro día, quiero hacer zapping acostadita y saber cómo se calibran los disparos por la guerra del rating… pero vamos, ordenemos un poco el asunto. ¿Culpa del Mundial? Ni tanto, hace meses que el reloj de la TV anda medio desorientado.
¿Quién está dando la hora?
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¿Quién está dando la hora?
Publicado el 18 Junio 2010 Blog, Pauta Libre 3 comentarios
Kids-Flaites
Publicado el 15 Septiembre 2009 Blog, Pauta Libre 12 comentarios
Escena 1. Gritos de aliento. Quince voces azuzan la pelea. El la golpea, se sintió humillado porque ella se burló de su obra. Tiene que aprender la lección. Le azotó la cabeza en el suelo.
Escena 2. Lo toman por sorpresa, lo meten a la fuerza al baño de mujeres, le bajan los pantalones. Queda desnudo. Se acurruca en un rincón sobre las húmedas baldosas. Solo.
Escena 3. La navaja que lleva es más grande que su mano. Está asustado. Debe protegerse. La esconde en su bolsillo junto al celular; en el recinto ninguno de los dos elementos están permitidos. Si alcanza a llamar por ayuda, no queda más remedio… hay que cortar.
Escena 4. Merece un castigo. Golpeó a su hermano menor. Si lo vuelves a tocar, te mato… De la venganza nadie te libra, cuídate. En Facebook ya todos lo saben. También sus padres. Lo felicitan por “cuidar” su sangre.
