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Se ha dicho que el gabinete de Piñera no es diverso y proliferan las estadísticas sobre este pequeño universo de 22 futuros ministros: 20 fueron a colegios particulares, 17 son hombres, igual número es de Santiago y también 17 estudiaron en la UC; 14 son ingenieros, 11 tienen cuatro hijos o más y diez pertenecen a directorios de empresas. Pero hay un punto de diversidad no habitual: la ministra Catalina Parot. Ella, además de talquina, forma parte de los dos millones de chilenos que sufren algún tipo de discapacidad. Sin embargo —y esto hay que leerlo bien— está dentro del uno por ciento de ese grupo que, en edad laboral, tiene trabajo con todas las de la ley. En la prensa de su región, El Maule, dicen que las muletas son su sello —fue víctima de la poliomelitis a los 6 meses— y que los derechos de las personas con discapacidad —ni lisiados ni minusválidos o impedidos—, su bandera de lucha.