Pronto cumpliré nueve años de experiencia ininterrumpida recibiendo visitas en mi casa en Barcelona. Tengo la suerte de contar con una habitación extra, lo que minimiza el agobio de tener a alguien acampando en el salón. Por aquí han pasado innumerables personas y personajes así que tengo cubiertos los campos del amigo del amigo del amigo, viajeros errantes, el hermano del colega, turistas breves, la hija del amigo del pariente, el que sólo quiere un lugar donde dejar las cosas, el íntimo amigo de tu íntimo amigo que resultó no ser tan íntimo, los tórtolos que no quieren pagar hotel y un largo etcétera donde no se incluyen los amigos de verdad. A ellos siempre es un gusto recibir. En todo caso, vale la pena recordar que si aterrizas en un piso compartido, por muy cercano que seas de alguien que viva allí, para el resto de los compañeros de casa eres sencillamente un visitante más, así que las advertencias enumeradas abajo también corren para ti.
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Piso compartido
Publicado el 18 Febrero 2010 Blog, Mundo 2 comentarios
Derecho a anular en paz
Publicado el 15 Enero 2010 Blog, Política y Actualidad 4 comentarios
¿Por qué anular? La razón es muy simple: porque es la opción que me interpreta. Si no te gusta ninguno de los dos equipos, si no te gusta lo que te ofrecen, entonces anulas. Si eres de derecha y no te gusta Piñera, ¿por qué votar por Frei?. Si estás hasta las masas de la Concertación, no tienes por qué castigarla vía Piñera. No basta con desilusionarse de los hombres para ser lesbiana. Cruzar a la otra orilla es cuestión de deseo, no de descarte.
Ahora que los nulos contamos como la chaucha ‘pal’ pan, salen los clásicos desesperados, los mismos que asumen la segunda vuelta como un ritual para ejercer su taimado voto de castigo, persiguiendo a los blancos y a los nulos como los romanos a los cristianos. Nos señalan como a unos criminales, infantiles e irresponsables por votar de acuerdo a lo que pensamos. No es la primera vez que escucho que anular es de cobardes. Es triste, pero se ha normalizado el hecho de que uno piense y desee una cosa pero opte por lo que le disgusta. Un país disociado, ya lo sabemos.




