Hawái, George Clooney, nominación al Oscar, historia de familia, trama que hace reir y llorar en 115 minutos. Esas fueron algunas de las razones por las que decidí ir a ver “Los descendientes”.
Un hombre debe comenzar a ser padre de dos adolescentes, luego de que su esposa tiene un fatal accidente que la deja en estado de coma por algunas semanas. Durante esa poco alentadora situación, Matt (personje de Clooney), se entera que aquella mujer a la que tanto ama y cuida en la habitación del Hospital Queen Elizabeth, le ha estado siendo infiel con un corredor de propiedades, a quien jamás ha visto en persona, pero con quien ha estado ligado gracias a uno de sus más grandes tesoros.
Lo dramático no tiene que ver con amantes y aventuras amorosas, mas bien con la poca relación que él mismo mantiene con sus propias hijas, el concentrarse en el trabajo y las finanzas de la familia le ha negado la oportunidad de conocer los intereses de Alexandra de 17 (Shailene Woodley) y Scottie de 8 años (Amara Miller) llegando al punto de no tener idea qué clase de comida es la que le gusta al desayuno.
Con una esposa a punto de morir, unos suegros que lo culpan hasta por las arrugas que ahora tiene “su niñita” y resolviendo papeles de herencias y ventas de tierras, es admirable que una persona logre despertar con humor y saber que las responsabilidades se han duplicado. Aquí lo logra.
A medida que la trama se va desarrollando es imposible no ver la realidad de muchos padres representada en la pantalla, esos que tienen la oficina 24/7 en la cabeza y que ven crecer a sus hijos desde un escritorio. Pero como esto es cine y aquí hay magia, Matt se da cuenta a tiempo y logra rearmar el vínculo perdido. En la escena final de esta película lo que les digo queda más que demostrado, ya me lo podrán corroborar.
Es increíble cómo la tragedia ajena puede sacar desde grandes carcajadas hasta lagrimones y suspiros, en segundos. Claro mérito del guión, la dirección de Payne y las excelentes actuaciones, destaco la de Shailene Woodley, grata sorpresa con clarísima proyección dentro del mundillo Hollywoodense. Lentamente se transformó en la partner ideal de Clooney, un maestro de ceremonias que ya cuenta con una nominación a mejor actor en los próximos premios Oscar, por esta misma cinta. Padre, esposo engañado y hombre de negocios, la suma perfecta para que la estatuilla dorada se quede en sus manos. Además luego de esa corrida maratónica que da, lo tiene merecido.
Totalmente recomendada, no sólo por la belleza de un Hawai real en el que no siempre sale el sol, sino también por los valores que se proyectan, la importancia de la tierra y de la vida que cada persona desea dejar a los que siguen detrás. Aquí no encontrará acción, ni tanto dinamismo, sólo se trata de una cinta armónica con una historia que crece a medida que avanza la hora.
País: Estados Unidos Director: Alexander Payne Reparto: George Clooney y Shailne Woodley.
>Trailer de Los Descendientes
2 comentarios
Es excelente y merecedora del Óscar. En 115 minutos me reí como nunca y después tuve una pena negra que desapareció nuevamente con algún comentario de George! Notable actuación, fotografía y casting. La escena final?? Te relaja, al fin descansas y da incluso algo de envidia. Pero mi parte favorita George clooney corriendo!
Me encantó Los Descendientes, realmente sólo un buen director y grandes actores pueden transmitirnos esa mezcla de emociones en una sola película. Hermosos los parajes de Hawai!!!