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La kermesse del verano

Publicado el 24 Enero 2012 Blog 1 comentario

Las vacaciones ofrecen un sinnúmero de posibilidades para quienes tienen el privilegio de meditar sobre la arena , en el campo o quizás escondidos en un lago. En mi caso fue en medio de las caminatas sobre la arena de Maitencillo y Algarrobo cuando me puse a pensar, qué pasaría si en un par de años más, aquella vieja tradición de instalarse a ver el Festival de Viña del Mar se adelantara un par de días y se moviera varios kilómetros al norte y tal vez fuera otra ciudad a la que asociáramos con un evento de calidad internacional.

Wp-Vina-600Muchos me dirán que es anticipado o quizás una locura de verano, pero hace tiempo que para muchos, la sensación de que Viña del Mar no es tan grande como creemos y que los méritos de nuestra fiesta criolla, en realidad van más de la mano de ese concepto tan aspiracional nuestro de querer ser parte del primer mundo, que del real nivel de sus artistas.

Viña del Mar es un festival con tradición nadie puede discutirlo, no en vano cumplirá 53 ediciones y sólo es superado por San Remo en cuanto a continuidad.  Fue capaz de mantener su vigencia incluso por sobre el grandilocuente Festival de Acapulco, que murió el 2005 y cuya reedición esta temporada parece inminente tras seis años de silencio. Pero Viña es un collage que ha perdido adeptos por la extraña forma en la cual se compone su parrilla. Ese afán tan especial que han tenido sus organizadores por darle en el gusto a un público diverso, termina por enredar el certamen y convertirlo en lo que es hoy, una muestra curiosa de músicos de nivel con otros regulares junto a humoristas  y una competencia de canciones que sólo existe para justificar el nombre del evento.

Este 2012, Viña parecía destinado a ser un festival más, sin mucho que ofrecer como atractivo salvo el retorno de Luis Miguel, hasta que salió un as bajo la manga que levantó el pelo de nuestro evento y que algo devolvió las esperanzas a quienes sentimos todavía la motivación de encender el televisor la última semana de febrero. Se trata de Morrissey, quien llega a nuestro país con el cartel de ser uno de los referentes de la música británica y uno de los creadores más interesantes de la isla en las últimas tres décadas. Integrante de The Smiths en los años ochenta, su presencia le da a Viña el realce que en su minuto le entregaron Franz Ferdinand, The Police, Sting, Tom Jones o Faith No More por nombrar algunos de los más destacados que se subieron a la Quinta Vergara.

Lo de Morrissey fue una verdadera sorpresa, sobre todo porque todas las fichas apostaban por Peter Gabriel y su espectáculo sinfónico, por ello este anuncio de último minuto fue un bálsamo para quienes perdíamos las esperanzas de un número de nivel.

Viña 2012 no se sale del marco habitual y mezcla a Luis Miguel con Adamo, a Manuel García con Prince Royce y Perales o a Bombo Fica con Marc Anthony. Muchos me dirán que es una característica habitual, pero no por ello significa que no pueda mejorar. En los últimos años, Viña ha cambiado de “dueño o socio” en varias ocasiones, de TVN pasó a mexicanizarse con Megavisión, luego se fue a  Canal 13, primero sólo y luego en sociedad con TVN y desde el año pasado pertenece a Chilevisión. Mi sensación es que aún no hay valor para decidir que Viña debe mutar a ser un festival multicolor, no una kermesse. Nadie quiere un Maquinaria Viña, pero si que al menos haya opción de ver a los mejores del año, por qué Viña no puede aspirar a Rihanna, Katy Perry, Coldplay, Shakira o Elton John, uno cada noche. Por qué no negociar la transmisión del evento por Youtube como lo hizo Rock & Rio. En la era de la multiplataforma, se puede invertir para mejorar pero haciéndolo con tiempo. Obviamente a Rihanna o a Perry no se les puede contactar en diciembre para que vengan en febrero, pero sí se puede planificar su visita el 2013.

En ese escenario, la irrupción de Iquique resulta interesante, si bien el golpe sufrido por la cancelación de Juanes fue duro, principalmente porque el colombiano nos regalaba la opción de verlo en vivo, en momentos donde no está realizando giras, la cita nortina acapara interés por la presencia de una consagrada figura juvenil como Demi Lovato, otro calado como Tito el Bambino y en menor medida  el trío de Alex Ubago, Lena Burke y Alex Villamizar.

La actuación de  Juan Gabriel, José Feliciano y Myriam Hernández revela que en Iquique se apostó por una parrilla de consolidados, más que por experimentos.

En la medida en que Iquique gane fuerza y se fortalezca en la relación con TVN, podría poner en aprietos a Viña, más que por tradición por el acierto en las contrataciones. El modelo de seis días desgasta y obliga muchas veces a rellenos que poco aportan y ahí es donde los nortinos con tres días bien matizados pueden ser mejor alternativa.

Los clásicos deben renovarse para mejorar y Viña necesita hacerlo, no basta con cambiar los animadores o poner una escenografía más o menos moderna. Hay que entender la dinámica del mercado, Internet y las redes sociales, ya no sólo es un espectáculo para la pantalla chica, debe concebirse como un generador de contenidos. Yo siempre he dicho, no perdamos el Festival, ayudemos a salvarlo y a mejorarlo. Porque aunque sus organizadores crean que es un megashow , para mi sólo sobrevive como pretexto para que la farándula y los noteros se entretengan durante varios días. En ese escenario, al menos la presencia de Morrissey me da la opción de prender el televisor un día.

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1 comentario

  1. necesito saber que dia sali princy roys en el festival de iquique 2012

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