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Una señal de alerta

Publicado el 12 Diciembre 2011 Blog Sin comentarios

Cuando la vida en pareja se ha tornado un tema relevante en nuestra sociedad y cuando vemos que en Chile el número de divorcios aumenta cada año, es necesario tomar resguardos de toda clase, sobre todo, en relación a la plenitud sexual que cual cual desee mantener. En esta ocasión son ellos los que están en la mira y para quienes es el llamado a estar atentos.

Si bien, en las últimas décadas ha habido un cambio social por entender de mejor manera la disfunción eréctil (DE), todavía existen muchos malentendidos y es fundamental que el tratamiento sea con la participación de la pareja.

Wp-Blogdis-600No es novedad que las funciones sexuales son importantes en la salud de los hombres y el bienestar de las parejas. La disfunción eréctil (DE) es la incapacidad de lograr o mantener una erección lo suficiente para una actividad sexual satisfactoria y ha sido reconocida como una patología de alta prevalencia en hombres mayores de 40 años.
Asimismo, la eyaculación prematura también es una disfunción sexual que consiste en la dificultad o imposibilidad para ejercer un control sobre el reflejo eyaculatorio. “Puede afectar tanto a jóvenes como a adultos, darse con una mujer y con otras no, ser algo situacional que aparezca en una determinada edad —ya que conflictos dentro o fuera de la pareja pueden alterar el control eyaculatorio— o coexistir desde los inicios sexuales” coinciden algunos sexólogos.
Ahora bien, el alto interés de la población masculina y de los especialistas por entender estas patologías se ha debido a la extendida comprensión de la fisiopatología y los mecanismos de la erección y su disfunción, como a la renovada disponibilidad de terapias simples y altamente efectivas para subsanar estas enfermedades que afecta a casi la mitad de los varones de 40 años y mayores. Lo anterior significa que estas patologías afectan a más de 100 millones de hombres en todo el mundo; y en Chile, pese a que algunas universidades y centros están realizando investigaciones acerca de este tema, aún no hay estadísticas capaces de cuantificar esta realidad.
Además hace un par de décadas, la disfunción eréctil se consideraba de origen psicológico en más del 80% de los casos. Actualmente existen pruebas diagnósticas que nos indican la existencia de causas orgánicas  como por ejemplo: ansiedad mal canalizada, un deficiente aprendizaje o situaciones de conflicto con la pareja. Cuando hablamos de mal aprendizaje, nos referimos a que ese individuo no aprendió cómo demorarla.

Indicador clínico:
La DE, en casi el 80% de los casos, está asociada con alteraciones físicas y no psicológicas. Se puede producir por alteración de uno o varios de los tres mecanismos responsables de la erección: bloqueo de las arterias, incapacidad de los vasos sanguíneos para almacenar la sangre o daño en los nervios del área pelviana. También pueden ser responsables de una DE otras disfunciones fisiológicas, como bajos niveles de hormona masculina (testosterona).
Asimismo, un indicador de la impotencia física, en contraposición con la psicológica, es la incapacidad de experimentar una erección al despertarse por la mañana. La impotencia que persiste más de 3 meses, y que no sea debida a un suceso estresante evidente, a drogas, a alcohol o a afecciones médicas transitorias que causan DE, señala la necesidad de recibir atención médica.

¿Cómo prevenir la DE?
1) Cambiar los hábitos de vida que afectan a la salud de las arterias y venas: no fumar, moderar el consumo de alcohol y de grasas, hacer algo de ejercicio y aprender a relajarse.
2) Cambiar o reducir los medicamentos que causan impotencia, como algunos antidepresivos, diuréticos, entre otros.
3) Psicoterapia y terapia conductual: independiente de la causa de la DE, se recomienda para todos los pacientes alguna forma de terapia psicológica, conductual, sexual o de combinación, generalmente asistidos por su pareja.

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