¡Esto se termina señores! Debe ser una de las frases que más utilizan los comentaristas y relatores deportivos cuando el campeonato entra a la “recta final” (otra) o a “tierra derecha” (otra más).
Pero es así, los playoffs ya van definiendo a los finalistas y con esto se repite una situación que hace poco dejó al descubierto una pugna entre un club que construyó su estadio en lo alto de la capital y los vecinos que llegaron a vivir a sus alrededores. El último partido disputado entre Universidad Católica (el local) y Colo Colo (los visitantes) se jugó por primera vez en San Carlos de Apoquindo, contraviniendo todas las promesas hechas por el alcalde de Las Condes, Francisco de la Maza y por los ex dirigentes de los cruzados que lotearon los terrenos cercanos al estadio para “hacer caja”, jurándole a los compradores que ahí, jamás jugarían contra la Universidad de Chile y Colo Colo.
Pero los tiempos cambian y ahora el ex Club Deportivo de la UC es una sociedad anónima (Cruzados S.A.) y por lo tanto, se transformó en un negocio que debe ganar plata y claramente disputar los partidos de local con los dos clubes que más público convocan renunciado a la localía, es dar demasiada ventaja, no sólo deportiva, sino económica. Porque los hinchas de la UC no “bajan” y los de los otros equipos no podían subir. Hasta que las estrellas y la divinidad juntó al presidente de la UC, Jaime Estévez, y a la Intendenta de Santiago, Cecilia Pérez, futbolera como ella sola. ¿El resultado del primer intento? Desastroso. Los hinchas albos fueron maltratados por carabineros, no los dejaron llegar más arriba del Metro Los Dominicos a pesar de que tenían sus entradas y para muchos, se cometió discriminación contra ellos.
Ante los anuncios de la mediática Intendenta tendientes a autorizar el próximo partido de los cruzados con Universidad de Chile por semifinales del Campeonato de Clausura en San Carlos de Apoquindo, el alcalde De la Maza realizó una consulta no vinculante (que no sirve para nada) a los vecinos del estadio respecto a su parecer que ahí se juegue el clásico. El plebiscito arrojó un claro y contundente NO. Pero lo concreto es que el domingo, laicos y católicos se van a ver las caras en las alturas de San Carlos por primera vez, con el agravante de que los jugadores e hinchas de la UC tienen “sangre en el ojo” porque los chunchos les arrebataron la copa con un contundente y sorpresivo 1-4 en el Apertura. ¿Qué pasará fuera de la cancha y al margen de los 90 minutos? Sólo Dios lo sabe.
2 comentarios
El autor del blog tiene idea de lo que está hablando?, sabe que economicamente se recauda mas plata jugando de local la Católica en el estadio nacional porque la hinchada visitante lleva mas publico?, sabe que el 80% de los posibles votantes de la consulta vinculante no votaron?, sabe que este año se jugó por tercera vez un partido contra Colo Colo en San Carlos de Apoquindo y no la primera?.
Amigo, la consulta no fue vinculante, por lo tanto, el dato del 80% es irrelevante. Pudo haber votado uno o cien, pero para la Intendencia y Cruzados SA -finalmente quienes deciden si se juega o no en San Carlos-, da lo mismo. Y sí, efectivamente se ha jugado antes el partido entre la UC y Colo Colo, pero no con el escenario actual, es decir, un estadio rodeado de casas y vecinos que no quieren que ahí se juegue y “contraviniendo todas las promesas hechas por el alcalde de Las Condes, Francisco de la Maza y por los ex dirigentes de los cruzados que lotearon los terrenos cercanos al estadio para “hacer caja”, jurándole a los compradores que ahí, jamás jugarían contra la Universidad de Chile y Colo Colo”. A eso me refería.