,

Blog

Pasiones cruzadas

Publicado el 9 Diciembre 2011 Blog Sin comentarios

Hinchas desbocados por la histórica campaña de su equipo de fútbol, hablando todo el día –todos los días– de lo bien que están jugando.
Religiosos devotos, fanáticos de las doctrinas de una u otra Iglesia o de las bondades y milagros de tal o cual santo.

Wp-Pasiones-600Un personaje que no soporta –“odia” me parece una palabra fuerte, aunque él mismo la use– a las mujeres con sobrepeso, y que se dedica a fotografiarlas, publicar las imágenes e insultarlas.Mucha gente que reacciona defendiendo el respeto por el otro, el valor de la diversidad, la dignidad de esas mujeres insultadas, que de paso le dan la tribuna que buscaba y que lo hace aparecer en diarios, radios, noticiarios y hasta como invitado principal de un programa de TV.

Activistas de la defensa del medioambiente, agrupados en ONGs o de manera independiente, que nos llenan de estudios, mediciones, columnas de opinión, fotos –datos, en fin– sobre los desastres ecológicos en marcha, nos recuerdan los fallos históricos y nos ponen en alerta de los que están por venir.

Talibanes de la ortografía y la gramática, que sufren y alegan y corrigen y vuelven a sufrir con un lenguaje cada vez más limitado, cada día más destruido. Un lenguaje que involuciona, dicen –decimos– estos personajes, pegados muchas veces más en la forma que en el fondo del asunto.
Cada uno tiene su pasión. También habrá apáticos, claro, pero creo que son los menos. Por pequeña, insignificante o cotidiana que sea la pasión, existe. A veces incluso sin saberlo.

Hasta hace no demasiado tiempo, el espacio para compartir estos gustos era el de los círculos de amigos que los compartían: el Club de filatelia (me disculparán, pero zzzzz), el grupo de amigos pescadores, los runners (¿por qué no se llaman a sí mismos “trotadores”?), y así. Hoy esto ha cambiado.
Internet –y específicamente las redes sociales– han generado un tremendo cambio. Primero fueron los foros, equivalentes virtuales al “Club de”, con gente que transmitía en la misma frecuencia, pero las redes sociales han llegado a mezclarlo todo. El comentario mal escrito sobre la importancia del deporte puede cruzarse con el usuario sedentario y obseso de la ortografía, y ahí los quiero ver.
Creo que las pasiones –obsesiones, las llaman algunos– son buenas. Nos movilizan, nos despiertan, nos mantienen vivos. El problema, creo, es conjugar las propias con las ajenas, cuando muchas veces chocan o derechamente son opuestas. El fanático religioso con el ateo militante, por ejemplo, un enfrentamiento común en las redes sociales.

¿Qué hacer? Ni idea. Están los que predican eso de “vive y deja vivir”; los que quieren regularlo todo; los del “tus derechos se acaban cuando afectan a los míos”; los que defienden la libertad absoluta para decir y hacer lo que se quiera. Y los que miramos –con risa muchas veces, con algo de enojo o hastío tantas otras– cómo las pasiones que chocan van enrareciendo el ambiente y generando un clima poco propicio para la conversación o interacción civilizada.

Comparte esta noticia

Deja tu comentario!

Nombre (preferentemente nombre real)

Email (no será publicado)

Sitio web