Inscripción automática, voto voluntario. Términos que se vienen escuchando hace años –¿décadas?– en nuestro país y que al fin, esta semana, se comienzan a concretar a través de una ley que ya fue aprobada por el Senado, aunque todavía tiene que ser visada por el Tribunal Constitucional.
Más allá de todas las consideraciones políticas y técnicas que este cambio implica –circunscripciones de los nuevos votantes, quiénes son vocales de mesa y un largo etcétera de “cachos”–, el tema de la voluntariedad me parece complicado. No es que no esté de acuerdo, sino que creo que las acciones voluntarias no funcionan demasiado bien en Chile, donde estamos más acostumbrados a funcionar por imposiciones que por libertades. ¿Resabios dictatoriales? Ni idea, no conocí el Chile anterior a eso, así que no podría afirmarlo ni negarlo.
¿Pagaría usted impuestos si esto fuera voluntario? ¿Sacaría la revisión técnica, pagaría cuentas, trabajaría? Si pagar por el uso del Transantiago quedara a criterio de cada uno, ¿la evasión sería mayor o menor que la que existe hoy? Asumámoslo: si no nos obligan, hay cosas que no haríamos, en especial si no nos beneficia personalmente. ¿Beneficia a la sociedad? Sí, claro. Que la sociedad se haga cargo. En estos casos, rara vez nos sentimos parte de ella.
Creo que, lamentablemente, el cambio en la ley será menos importante de lo que muchos esperan. Mal que mal, el trámite de inscribirse tampoco era tan engorroso. Podría haber sido más expedito, claro, pero no era una gran traba. No explica, a mi juicio, la falta de participación, que pasa más bien por la falta de credibilidad de los políticos, por el descontento con un sistema –el binominal– que excluye a muchos, por un sistema que avala el reemplazo a dedo de los parlamentarios elegidos… Una lista larga de problemas que la inscripción automática y voto voluntario no solucionan.
Probablemente el padrón electoral sufra variaciones. Votará gente que nunca lo ha hecho. Algunos que votaban por la sola posibilidad de ser multados si no lo hacían, se quedarán en sus casas. En el lado positivo, los candidatos sufrirán un poco más, porque por primera vez no tendrán datos comprobados de sus posibles votantes. Tendrán que esforzarse –esto sí es novedad– para convencer a esa nueva masa electoral, a la cual no conocen en absoluto. Deberán reencantar al electorado. O encantarlo, porque como diría Pamela Jiles, “en estricto rigor” nunca estuvo muy encantado.
Se vienen cambios, eso es claro. Y es bueno. ¿Suficientes? Ni cerca. Todavía queda el binominal. Todavía falta que los chilenos que viven en el extranjero puedan ejercer su derecho a voto. Falta un método decente para reemplazar a los funcionarios elegidos por votación popular, entre ellos los parlamentarios. No pido un método ideal, pero por lo menos algo aceptable, que evite que un presidente de partido pueda, en la práctica, designarse a sí mismo Senador. Falta mucho.
No quiero desmerecer el paso –importante– que significa esta ley. Felicitaciones a quienes dieron sus votos, de lado y lado, para que fuera posible. Pero no se queden ahí. Queda camino por delante, hay que recorrerlo. Por el momento, queda esperar que el TC apruebe la nueva ley antes del 31 de enero, para que pueda aplicarse en las elecciones municipales del próximo año. Ahí veremos, en concreto, cómo viene la mano. O la raya que hace la mano, que para estos efectos es lo que cuenta.
6 comentarios
estimado, amigo, no es complicado, por el contrario excelente noticia pese a los depresivos comentarios y la atmosfera pesimista de analista que tienen una fijación mental freudiana por lo negativo. Destituye de vakor los bomberos de Chile y el cuerpo de rescatistas etc, no se trata sólo de los politicos sino los lamentos de los medios desinformación de diarios, tv, radio etc
arriba los corazones
pregunta pendiente de moderacion es censura
esperando los minutos de moderacion, Chile lo que más motiva son las tareas voluntarias,la cuestión (destierro la muletilla “tema” el castellano es hermoso no lo matemos con la muletilla tema)bien, entonces la riqueza de Chile es el populus y siempre ha sido así los premios nobeles de literatura no vienen de colegios privados bilingues, parece que la edución fiscal no fue tan perversa como se piensa. La unica decadencia es la cultura de vulgaridad sajona calvinista en picada y retrograda como el stanilismo
ummmh metodo docente, sería necesario un metodo humanista y de letras para los economistas de la A a la Z, porque la indigencia cultural de los ministros de hacienda no sólo en Chile es algo pavoroso, los periodistas no se escpan y los sociologos irgentes una clase de derecho que no entiende que es la Carta Magna, el Código Civil , la Constitución y un contrato de las mineras , lo digo por el sr villegas que aprenda lo que es el art 1545 C civil chileno (no busque en la revolución francesa, mensaje para her villegas)
biem, el pobre vikingo chileno va a la mesa porque aquí en nuestro Chile el matriarcado es de la altura del Aconcagua, y las unica manera de relacionarse con las chilenas es como madres o hujas, estan programadas así de la infancia, esto comentario no me quejo sólo es un cuadro fotografico que ven los chilenos ni mis amigas de genero, vanguardistas que mañana a sus hijos le llevan desayuno a la cama su regalon de 15 o 2o años, porque es así , y despues hara discursos de genero en la universiad y la igualdad
buen año a todos y feliz navidad
Inscripción voluntaria…………Caras
Por la ramas. Inscripción Obligatoria, miedo, temor, ¿a qué? Los políticos. ¿A no ser reelegidos? ¿El conglomerado gobernante? ¿Por qué? Si como quinto gobierno de la Concertación, lo están haciendo tan bién.
No son resabios y no hay que haber vivido en tiempos de O’Higgins para conocer esa época. Al chileno actual no se lo obliga a nada, ni siquiera a que sirva a la pátria, como antes y nadie se oponía a lo contrario. Sigamos con la voluntariedad y lueguito estaremos entregándole a Bolivia ese “trocito de mar y tierra” que los malos chilenos de antaño, “injustamente” le quitaron a ese “pobre” país. Después le entregaremos a Perú, por razones obvías los territorios tan malamente obtenidos. Y así, para quedar en paz de una vez por todas, demósle a los argentinos ese Sur, nuestro, que tanto les gusta. Estaremos viviendo, “voluntariamente” atrincherados y tranquilos solo en nuestra casa. ¿Voluntariamente alguién nos defenderá, en caso de ataque?
freddo