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El cuento del lobo

Publicado el 21 Diciembre 2011 Blog Sin comentarios

Conducía a 177 Km/h por Avenida Kennedy y se estrelló contra un poste del alumbrado público, una reja y un árbol… murió al instante.

Lo sorprendieron manejando con 2,74 gramos de alcohol en la sangre, fue llevado a la 47 Comisaría de Los Domínicos y horas más tarde se le concedió la libertad, evitando así pasar por el Control de Detención, sólo quedó citado a la Fiscalía.

Venía de regreso a su casa luego de una fiesta a eso de las 06:30 hrs. de la mañana, en cosa de segundos perdió el control del vehículo, impactó un paradero del Transantiago y dejó sin piernas a un menor de 14 años.

Wp-BlogLoboLo anterior es un resumen de hechos noticiosos donde el alcohol ha podido más que la razón. El primero habla del fatal final que tuvo Jorge Eduardo Basso Ruíz la madrugada del 20 de diciembre, donde si bien aún no se ha esclarecido si se encontraba en estado de ebriedad, el exceso de velocidad con el que transitaba provocó que el hombre de 38 años muriera de forma instantánea. Algunos señalan que quizás el cansancio y las ganas de llegar rápido a casa fueron las causantes de este “accidente”, otros en cambio pensamos que es el colmo y se nos vienen a la mente preguntas como ¿qué estaba pensando? o ¿cuál es el límite? En este caso eso es lo que jamás exisitió.

Luego y en una situación que realmente vergonzosa e irrespetuosa, el ex seleccionado nacional, Kike Acuña fue llevado hasta una comisaría en la comuna de Las Condes, porque conductores y vecinos denunciaron que un camioneta Toyota circulaba en forma sospechosa y que en su interior iba alguien que no estaba en las mejores condiciones físicas para controlar el automóvil. El hombre en cuestión, ya ha sido protagonista de incidentes similares, basta recordar el pasado agosto cuando él y Manuel Neira se vieron envueltos en un choque debido a la ingesta de cócteles diversos. Entonces resulta que ahora lo dejan en libertad, se salta el control de detención y por si eso fuera poco, sólo queda notificado para presentarse ante la Fiscalía, me parece que aquí la mano no es dura como tantas veces se ha prometido en campañas gubernamentales.

Ya el último caso mencionado es sinónimo de impotencia. El hecho de comportarnos como ciudadanos de bien y esperar que el juez decida el destino que tendrá un hombre que le quitó, le robó, la ilusión a un chico que pretendía correr la Maratón de Santiago, por haberse enfiestado hasta las tantas de la mañana con la consecuencia de ser incapaz de controlar su propio auto, hace que veamos con “tolerancia cero” estos cuadros cada vez más repetidos.

La problemática se instala cuando sabemos que, por una parte, unos cuantos viven tras las rejas, con licencias retenidas, sin la opción a sentarse nuevamente en el puesto del piloto, pagando de esa forma el error y la irresponsabilidad cometida, mientras que otros se pasean de comuna en comuna durante las noches de juerga con los ojos caídos, sin equilibrio y en evidente estado de alcoholismo sin que nadie les diga absolutamente nada.  Por esa misma razón, el año pasado el senador José Antonio Gómez presentó un proyecto de ley que endurece las sanciones contra quienes conduzcan bajo la influencia del alcohol, en estado de ebriedad y a exceso de velocidad, aumentando las sanciones relativas a la suspensión de licencia y multa y haciéndose cargo de los distintos tipos de daños que tengan sobre las personas y la propiedad dañada.

Esas son las acciones que hay que tomar, es hora ya de que el sector procesal, penal y administrativo del país se deje de historias y modifique el sistema actual, basta de rebajas de multas, basta de infractores reincidentes, basta de ver morir a inocentes por culpa de sujetos que por tomar un par de tragos olvidan que son posibles asesinos al volante. Basta de puntajes bases y descuentos. Nuestra Ley de Tránsito pide a gritos una modificación.

Finalmente  y para que lo deje escrito en un post dentro de su auto: La ley chilena estipula que se encuentra en estado de ebriedad desde 1 gramo de alcohol por litro de sangre a 0,5 y que el estado bajo la influencia del alcohol va entre 0,1 y 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre y eso señores no es un cuento.




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