Para mi gusto el Ébano es la mejor terraza de Ñuñoa. Y no es precisamente la terraza que da a la calle sino el patio trasero con piscina y lámparas colgantes lo que le da mucha onda a este patio.

Amplias mesas que permiten acoger a grandes grupos de amigos y una atención cómplice de parte de los garzones le entregan al Ébano una mística especial y hacen que todo lo que ahí pase, no salga de sus paredes y se atesore en los recuerdos.
Es también una ambientación perfecta para terminar este año brindando con unos cocteles muy bien preparados y con un happy hour con precios súper convenientes hasta las 21:00 hrs. Para pasar las penas de este año probé un Metropolitan preparado con Vodka Kurant, arándanos y limón, dulce y fresco. El clásico mojito es otro punto fuerte del barman, que además de preparar ricos tragos es bastante guapo y simpático.
De la cocina les recomiendo la Tabla Ébano, con bombones de pollo, cebiche de salmón Carpaccio tailandés y machas entre otras exquisiteces. El sushi también lo preparan rico (cosa no muy usual en los restaurantes que no se dedican 100% a la comida japonesa).
No pasé por los fondos esta vez pero sí probé un postre: Chocolate en dos texturas con ragout de berries y helado de kahlúa. Delicioso.
Por si te dan ganas de vitrinear tiene una boutique con accesorios, carteras y ropa que está abierta de 18:00 a 01:00.
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