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Hay artistas cuyo vínculo con Chile se explica más allá de una gira temporal o la edición de un disco. Es el caso de Peter Gabriel, dos factores se conjugan para materializar su cuarta presencia en escenarios nacionales.

Wp-PeterGabriel-600La edición de su trabajo New Blood donde realiza versiones de sus temas clásicos acompañados de una orquesta sinfónica, permitió que el británico disminuyera la brecha de su retorno a dos años y no a 16, como ocurrió en su anterior ausencia.  Hoy Gabrie,l quien se vinculó muy de cerca con el tema de los derechos humanos en Chile y que incluso hizo pública su admiración por Victor Jara, está de vuelta y para fortuna de sus seguidores, con un show imperdible.

Probablemente cuando en los pasillos o aulas del Charterhouse School de Inglaterra, Peter Gabriel comenzaba a dar forma a Genesis, jamás pensó la altura que alcanzaría su obra y lo referencial que llegaría a ser para una generación completa a nivel planetario.

Hoy a más de cuatro décadas de aquellos primeros acordes surgidos de la compañía de Mike Rutherford, Anthony Phillips y Tony Banks, mucha agua ha corrido bajo este puente musical.

En los setenta la estética de Genesis, lo convirtió en un ícono de los shows en vivo, peleando mano mano el trono con David Bowie, por su particular manera de enfrentar al público. Fue así como Gabriel presentó obras como The lamb lies down on Broadway, algo así como una ópera rock plasmada en vivo con un espectáculo tan maravilloso como complejo, donde él mismo interpretaba al inmigrante Rael que se perdía en el metro de Nueva York buscando a su hermano y que incluso motivó a William Friedkin (director de El exorcista), a proponerle al músico llevar al cine su fantástica historia.

Irónicamente esta consolidación creativa terminó por liquidar la relación con sus compañeros de Genesis, con quienes terminaría su vínculo tras la gira del Lamb. El vocalista había alcanzado excesivo personalismo alcanzado por el vocalista en la realización de las letras.

Cuando muchos pensaban que el futuro comercial de Genesis con la partida de Gabriel era cosa juzgada, fueron los ex compañeros de Peter, los que alcanzaron mayor éxito que el propio cantante, quien decidió caminar por una línea más experimental en sus primeros trabajos, incluso con la participación de Robert Fripp como músico invitado.  Sin embargo la herencia dejó clásicos inolvidables como Solsbury Hill, Wallflower, Intruder y otras que incluso en sus versiones instrumentales sirvieron de música incidental para la película Birdy de Alan Parker.

El cantante nunca dejó de lado la búsqueda de nuevos sonidos y fue así como se insertó de manera profunda en los ritmos asiáticos y africanos, los que marcarían su golpe definitivo para alcanzar los primeros lugares de ventas.

En 1986 y tras la edición de Peter Gabriel IV y donde algo se codeó con el éxito parcial con la canción Shock the Monkey , el arcángel  publicó el disco So, con el cual por fin pasaría a las ventas millonarias en gran medida gracias al éxito de los sencillos Sledgehammer y Big Time, apoyados por dos videoclips que hoy son de culto.

Ya inserto en la élite de la música comercial , pero sin dejar de lado la calidad Gabriel se lanzó a las giras y recién en 1992 editó US, con el cual consolidaría su status de rockstar.

De aquí en adelante Peter Gabriel transitó por diferentes procesos, se reinventó como padre con hijos pequeños de una nueva relación y probó musicalmente el cambio de mileno con la producción OVO.  Además, se consolidó como compositor de música para películas, al punto de postular al Oscar por su trabajo en la cinta animada Wall-E

Ya con la tranquilidad de ser un hombre que frisa los sesenta, Peter nos regaló hace algunos meses un trabajo muy interesante: New Blood, una apuesta súper personal que aunque no es novedosa, porque ya los han hecho artistas como Sting, Dream Theater o incluso Metallica, marca un punto de inflexión para Gabriel que resulta muy atractivo para los críticos y los fanáticos, por esta opción de reversionar algunos clásicos con una orquesta como compañía.

Durante años el desgaste de su voz ha sido notorio, y mostrarse desnudo frente a la afición salvo con la espalda de las cuerdas o los bronces, resultaba un riesgo alto para alguien con una carrera consolidada, pero Peter Gabriel salió airoso,  Rhythm of the Heat, Red Rain, Dont give up y San Jacinto nos vuelven a mostrar a un Peter emotivo, sencillamente cálido, secundado por su hija Melanie en los coros, quien ya lo acompañó en Chile en su show del 2009.

Gabriel viene por cuarta vez a nuestro país, reinventado en el amplio sentido de la palabra, no a mostrar un espectáculo gastado o venido a menos, sino una apuesta ambiciosa y casi cultural, porque esa brecha entre lo popular y los clásico no se entrelaza por el sonido de los violines, sino por la calidad de las composiciones, y Gabriel no sólo suena bien en lo musical, sino se lee mejor aún en sus letras, algunas que nos tocan tan de cerca y asumimos como propias como el caso Wallflower, la que un día dedicó a Víctor Jara en el Estadio Nacional, ante 80 mil emocionados compatriotas.

>Concierto Peter Gabriel en Chile

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