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Colo Colo jugó el sábado sin público el último partido del campeonato antes de los playoffs ante el descendido Ñublense. Las bromas por las redes sociales saltaron de inmediato: que no estaba castigado, que siempre jugaba así, que por la mala campaña los hinchas no iban, y así.

Wp-Estadioblog-600Pero viendo el partido de Palestino contra San Felipe en La Cisterna, cabía la duda ¿Palestino también estaba castigado? Porque aunque era la despedida de Jaime Riveros (se retiró el día en que cumplió 41 años, ¡hazte esa!), apenas asistieron cerca de 1400 personas. ¿Es esa una asistencia normal para un club de primera división? Lamentablemente en el fútbol chileno, sí.

Salvo la Universidad de Chile que, aunque se enojen los archirrivales, desde hace mucho tiempo es que convoca más hinchas, el resto de los equipos no podría mantenerse por socios ni borderó. Lejos están los clubes en nuestra país de lo que sucede en Argentina, Brasil, Uruguay y Europa, donde existen listas de espera para ser hincha con carné y donde se juega siempre a tablero vuelto.
En Chile, los seguidores de Colo Colo y de Universidad Católica se mueven de acuerdo a los resultados, así que no siempre tienen las graderías llenas. Y ni hablar de los equipos llamados chicos, que salvan el año cuando juegan contra los grandes mientras el resto del campeonato, juegan con menos público que pichanga de barrio.

Los argumentos abundan: Que las entradas son muy caras, que es peligroso ir al estadio, que el espectáculo no da ni para ir gratis y que el nivel es muy disparejo, son sólo algunos. Lo cierto es que efectivamente las entradas no son baratas así que no hay ni una posibilidad de que vaya más de un miembro de una familia de clase media chilena. Y aunque a veces hay promociones como que las mujeres entran gratis o los niños menores de 12 años no pagan, no logran enganchar al hincha. Incluso, como dato, puedo contar para el último partido de la selección chilena contra Paraguay, no se vendieron todas las entradas, panorama muy distinto al que había con la directiva y cuerpo técnico anterior. Es decir, ni siquiera La Roja de Todos logra cautivar a la hinchada.

Admito que no siempre los partidos son muy entretenidos y muchos pasarían colados en la B, pero una cosa es clara, esto es un círculo vicioso: si no va público al estadio, los clubes no lo pueden venderlo y por lo tanto no ganan plata;  si no ganan plata, no pueden reforzarse y si no se refuerzan, no dan un buen espectáculo y sin buen fútbol, no va gente… Seguramente si esperamos a que los dirigentes se metan la mano al bolsillo, podemos sentarnos para no cansarnos porque según la mayoría, eso es precisamente lo que hacen. O ¿y si apoyamos a nuestro fútbol incondicionalmente, llenamos los estadios y cambiamos la historia? Difícil…

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1 comentario

  1. Julio de Curicó dice:

    La anfp debierá exigir a cada club una cantidad determinada de socios, y que estos tengan sus cuotas al día..y ser priviligiados en los partidos con entrada liberada..antiguamente si mal no recuerdo los socios de los club tenía entrada preferencial y en las recaudaciones se indicaba el número de socios que asistia a los estadios..ahora debiera ser lo mismo…en los clásicos y partidos importante los socios debieran tener su entrada asegurada siempre y cuando esten al día en sus cuotas y un lugar priviliagfo en los estadios

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