
Qué triste final el de Amy Winehouse. Nada más indigno que expirar solo en la propia casa y que encuentren tu cuerpo inerte tirado ahí, como un calcetín huacho o una camisa vieja, sobre un charco de efluvios que mejor no describir. Muchos dicen que falleció fiel a su estilo y con cierta solemnidad hablan de su ingreso al Club de los 27, cuyos miembros se caracterizan no sólo por haber muerto de patéticas formas a esa edad, sino más bien por tratarse de sensibilidades enormes que, sin embargo fueron incapaces de encontrarse a gusto con sus dones, vidas, con ellos mismos y los demás. Una cosa sin duda es el genio y otra la inteligencia. Porque, seamos claros, nadie puede negar que Jim Morrison, Hendrix, Brian Jones y Janis Joplin fueron unos pelotudos de extraordinario talento. La excepción tal vez sea Curt Cobain, que a pesar de ser un poliadicto tenía una inteligencia superior, pero para el caso no cuenta, ya que cualquier análisis serio a los hechos sustenta la tesis de que fue asesinado. No somos pocos quienes así lo creemos.
Podemos estirar la cuerda más allá de los 27 años e incluir en esta lista a John Bonham, Elvis Presley y Michael Jackson. Personas en quienes se encarnó el fuego divino para maravillar al mundo con su destreza, pero que sin él no eran más que unos pobres y tristes pelmazos, que intentaron llenar su vacío interno con estimulantes, basuras para no ver lo que sus fans ignoraban: su miseria interna, esa que los asaltaba en la soledad de sus lujosos cuartos, acorralándolos más allá de los límites de la decencia y el amor propio, hasta hacerlos reventar.
A riesgo de que alguien entienda mal lo que voy a decir –trolls con analfabetismo funcional nunca faltan– creo que la culpa no la tienen ni el alcohol ni las drogas. Por ahí andan, todavía, algunas pruebas vivientes de que por venenosas y diabólicas que sean algunas sustancias de esas que dicen se metió Amy la noche de su muerte, el abuso de ellas no basta para hacerse pedazos ni el cuerpo, ni el alma, ni la vida. Recuerdo que una de esas veces en que la cantante hizo crisis y fue internada en un centro de “rehabilitación”, Keith Richards, el guitarrista de los Rolling Stones, le mandó un simple y breve consejo: “Tómatelo con calma”.
Tal vez demasiado escueto para desentrañar su profunda sabiduría. Se sabe que Richards, hoy de 67 años, ha introducido en su organismo cuanta mugre es posible. Su idea de un desayuno de campeones era un combo de whisky, metadona, anfetaminas, coca y cigarrillos sin filtro. Parecido es el caso de Eric Clapton, que estuvo en el infierno de la heroína más de una temporada, lo mismo que el propio Lennon. Hasta el bien educadito Paul McCartney promueve la vida sana, a pesar de su afición por el hachís al despertar y el litro de Bourbon a la hora de dormir, que fue desclasificada por su ex esposa en el juicio de divorcio. Sin duda, algo en ellos, una especie de fuerza interior, les permitió atravesar el fango sin hundirse en él.
Coincidentemente, la noche antes de que se encontraran los despojos de Amy Winehouse, tuve una espontánea conversación sobre drogas con mi hija adolescente. Le expliqué claramente la diferencia entre las drogas que nuestra sociedad de consumo “moderna” ha diseñado para llenar el vacío de la existencia sin sentido y el uso ritual de las plantas enteógenas que hacían todas las culturas antiguas, de lo cual deriva, según los antropólogos, nada menos que la noción de la divinidad y la medicina. Comprendió que estos son asuntos a los que se les debe el mayor respeto y que tanto las sustancias ilícitas como las lícitas –claramente igual o más perjudiciales, como el alcohol, el tabaco y los fármacos– son basuras que una persona inteligente, que comprende que su cuerpo es un templo, no va a considerar atractivas.
No pretendo erigirme en ejemplo de nada, pero cito este episodio familiar preguntándome si Amy habrá tenido una charla así con sus padres o alguna figura de respeto siendo pequeña. ¿La habrán tenido Morrison, Hendrix, Joplin? Sus biografías hablan de niñez disfuncional. Y no puedo evitar pensar en miles de niños que no tienen dedos para la guitarra, voz privilegiada o talento para la pelota, como tampoco de quien recibir una pincelada de educación más profunda que “prohibido” o “ilegal”. Palabras seductoras cuando la vida real es una pesada carga, frente a las que nuestra educación carente de conciencia no puede competir por la vía del temor y el castigo.
11 comentarios
Que cierto todo esto que dices!!!! Yo vivo el maldito infierno de las drogas con mi hijo el mayor, y tal vez nunca tuve esa “platica” que pudo haber salvado a mi hijito de este inmunde mundo de las drogas. En este momento estamos luchando el y toda mi familia para reintegrarlo al mundo real, lleno de vida que tanto anhelamos encontrar…
Muchas gracias!!!
Querida Ady,
Agradezco tus palabras, sinceramente. Como escribí, no me siento quien para dar consejos, pero se por experiencia que una palabra de aliento generosa alimenta el alma. Por eso te respondo para darte ánimos y desearles éxito. Sin duda les ha tocado una difícil prueba, pero creo que nunca es tarde para esa plática, en la que finalmente importa la atención, la dedicación y la entrega en cada instante que se comparte, más que lo que se habla. Como dijo John Lennon, que sabía de lo que hablaba: “Todo lo que necesitas es amor”… Recibe un abrazo fraterno desde lo profundo de mi.
Se agradece un comentario con altura y sobre todo con intencion positiva que se sobrepone y supera la noticia ofreciendo gratuitamente un potente llamado de atencion a nuestra actualidad. Nuestra capacidad de elejir que hacer con esta vida que nos fue entregada se debe sustentar en defender la vida y no desperdiciarla, mas aun si aquello va acompañado de algun preciado talento. Lamento profundamente conocer esta lamentable noticia y solo espero que sean mas los talentosos que encuentran el camino y que nos sigan entregando el talento que recibieron sin solicitarlo
Cierto.Si al final el tipo de droga es solo un parche más sobre ese vacío, qué básicamente es ignorancia para mi gusto. No una ignorancia que incluya el significado de cada droga y sus efectos y perjuicios, si no de lo que en verdad es la vida. Y ahí resuena mucho eso que dices de lo que la fanaticada no sabe: dentro de sus cuartos lujosos, ellos son una mierda. La angustia de brillar, de ser alguien que no se es los lleva a esto. La falta de consciencia.
Saludos
Seco… nada más que decir.
que mall
la droga pega a toda escala social, a familias bien constituidas y a disfuncionales,a jovenes y viejos el que encuentre la causa de las adicciones a estas basuras salvara mas vidas que el que cure el cancer.
yo tambien me siento mal la droga destruye y hay tantos chicos en el mundo sumergidos en ese poder tan grandes y no poder salir ,pero todo pasa poque hemos dejado de lado a Jesus y el es el unico que nos pude salvar YO SOY EL CAMINO LA GLORIA Y LA VIDA ETERNA AMEN
humildemente opino, que en todo lo que tenga que ver con drogas y otras mentas, hay personas a las cuales se les debe dejar fuera, por mi trabajo: vi, palpe y sentí que la mayoría de las veces la familia no tiene la culpa, todo lo contrario, son las mas grandes victimas de un hijo u otro consanguíneo que teniendo todo en la vida, oportunidades, salud, educación, padres presentes y muy ayudantes. dilapidan todo, sin importar el dolor y el cambio del color del pelo de sus seres queridos. quizás dios me las pondrá difícil por lo que diré, pero pienso que todos estos malos ejemplos, incluidos el “”"club de los 27″”" se demoraron mucho en partir. es raro mirar la cara de pena en esos padres cuando pierden un hijo o hija, pero hagan el ejercicio de buscarlos con el tiempo. y se darán cuenta que lo dicho es verdad, vuelven a vivir vuelven a tener amigos, creo que nacen nuevamente. a esos padres se les acabo la pena, el vicioso se fue, y ahora son felices.
Jaime, qué difícil evitar pronunciarse sobre tus declaraciones. Es verdad, las adicciones, sobre todo las de nuestros seres queridos, son una cruz muy pesada, pero si no creemos en ellos, quién lo haría? Ellos? Sólo puedo decirte que cualquier esfuerzo vale la pena si al final del día esa vida se salva. Cada uno de nosotros viene con una carga genética que nos predispone y si quienes están a cargo de educar en las emociones no cuentan con las herramientas necesarias es muy fácil desarrollar este u otro tipo de enfermedades.
Siempre me he preguntado cuánto dolor debe sentir un ser humano para desarrollar conductas tan autodestructivas… Ady, no te des por vencida, sigue creyendo en tu hijo. Mucho amor, todo lo que necesita es amor.
No lo podria haber dicho mejor!! Buen tema y sobre todo real.
Creo que los padres siempre tienen mucho amor que dar, pero a veces no saben como y se dan miles de vuelta para saber como deberian expresarlo, les dire que a veces no importa ni lo material, ni los besos, abrazos y todas esas lindas palabras que pueden darnos. A veces unas palabras sabias y maduras son todo lo que necesitamos para salir adelante y no corromper con lo que se cree que no es debido. Yo a mis 20 añitos ( que los siento asi) siento que tengo muchos temas en comun con mi padre, ya sea sexo, drogas, alcohol, rock&roll, hasta la cocina, pero a su perseverancia me ha hecho querer ser mas que él, llegar lejos y cuando sea grande y profesional devolverle todo lo que me dio.
Las drogas para mi, quizas no lo veo como algo mal del todo, mis amigos fuman, consumen, jalan y miles de cosas más, quizas de alli es por que pienso asi, pero tambien se que ellos en sus momentos frios y tristes quieren dejar todo de lado y no seguir con ese vicio que los mata poco a poco, pero no pueden porque no hay una mano que se extienda y le diga “Hijo/a saldremos adelante juntos”, o amigos verdaderos que no te busquen por lo material sino por estar siempre contigo apoyándote, siento que las gente por muy fuerte que se vea puede llegar hacer la persona mal débil.