Santiago, la ciudad recomendada como destino turístico top, es una selva contaminada, violenta y peligrosa. Cada noche alguna banda de menores de edad se mete a alguna casa y aterroriza a una familia. Hasta ahora hemos querido creer que son hechos aislados… que si dos monos que trepan por la ventana y, desatados, se masturban manoseando a una mujer con seis meses de embarazo y después la patean en el suelo, es algo que le pasa a otros y que sucede rara vez. Pero no es así. Aceptémoslo antes de que sea tarde: asaltar casas ya es una costumbre entre los flaites. Y hay hordas de ellos, organizados o a la desbandada, asolando la capital de Chile.
Es tiempo de hacer algo antes de que el próximo ranking consigne que –además de este permanente ataque a los ciudadanos en la intimidad de sus hogares y de la proliferación de delincuentes sexuales, pedófilos y asesinos–, en Santiago “grupos anti sistémicos” ponen bombas en bancos y embajadas. Que decenas de veces cada semana, una pandilla roba un auto y lo estrella contra una vitrina para saquear las joyas o para arrancar de cuajo un cajero automático. También sería feo que se dijera que la moda de los escolares chilenos es agarrarse a golpes mientras otro graba con su celular y sube el video a Internet, que varios no soportan el acoso y se suicidan. Santiago, capital del bullying. Feo. No creo que tampoco sea un buen gancho turístico la ciudad llena de gas lacrimógeno, con policías y ciudadanos ensangrentados como hemos estado viendo.
Hace poco alguien en Twitter dijo que le cargaba el clasismo del apelativo flaite, que era la nueva forma de decir Roto. No es así. Se usa para describir a un pinganilla que habla en una lengua desconocida y cultiva una estética de dudoso gusto y si hay una manifestación en Plaza Baquedano va a romper semáforos, sin importar si es por La Roja o contra Hidroaysén. Es el individuo que en el estadio le prende fuego a las tribunas y apuñala a los rivales. Flaite es ese quinceañero con extenso prontuario que se mete a una casa, o el que apuñala 58 veces a la persona que le ofreció un trabajo.
El roto es pobre, pero el flaite además es picante y puede ser muy malo, desde chico. Como el Tila, cuya notoria carrera comenzó así, asaltando domicilios junto a su pandilla de púberes adictos a la pasta base.
No hay que confundir a los flaites con esa enorme mayoría de chilenos que sobrevive a duras penas como vendedores ambulantes, limpiando su oficina, atendiendo su mesa, lustrando sus zapatos, acomodando su auto. Esa gente que sufre cuando el aire de la ciudad se hace irrespirable y debe ir con sus guaguas ahogándose a los consultorios de vergüenza que hay en sus barrios, llenos de tierra y basura. Ahí dónde los flaites marcan territorio rayando garabatos en sus muros y veneran a otros flaites muertos en acción.
Es tiempo de considerar el asunto con una mirada de salud pública. La conducta violenta es un impulso gatillado por una glándula llamada amígdala, que hace que usted se baje del auto para caerle a piñas al tipo que le quitó el estacionamiento, o al cajero del cibercafé que lo miró feo. Que lo lanza a saquear a sangre y fuego después de un terremoto. Si la mayoría no hace tales cosas, aunque ganas tenga no pocas veces, es porque el lóbulo frontal de su cerebro mantiene controlada a la glándula dinosaurio. Resulta llamativo que esta parte de la materia gris, la de más reciente evolución, además de encargarse de limitar las explosiones de violencia del reptil que no hemos dejado de ser aloje las funciones ejecutivas, esas que básicamente requieren pensar y conllevan el desarrollo intelectual.
Cuando se les examina la cabeza, los sicópatas y los delincuentes violentos presentan atrofias en el lóbulo frontal. Se estudian atrofias similares en delincuentes juveniles. ¿Qué puede causarlas? Desórdenes genéticos, mala nutrición durante la gestación y la lactancia, consumo de drogas de la madre en el embarazo o de ellos mismos a edad temprana, maltrato, carencias afectivas, exposición a contaminantes, esas cosas que el materialismo le reserva a los menos favorecidos.
Más allá del facilón típico: “hay que mejorar la educación”, también sería bueno considerar que otros factores, como los ambientales, podrían tener algo que ver. El smog, por ejemplo, que afecta mucho más a las comunas pobres de la capital, podría ser gatillador de una epidemia de violencia. ¿Por qué no?, ¿quién está en condiciones de negar que sus daños produzcan malos de la cabeza?
Después de todo ya sabemos que la otra parte de los capitalinos vivimos con depresión crónica y disfunciones varias causadas por el estrés de luchar día a día por seguir respirando en el caos de Santiago. Puede ser difícil aceptar como una realidad, pero no tanto como lo sería enfrentar las consecuencias demasiado tarde.
5 comentarios
“El roto es pobre, pero el flaite ADEMÁS es picante y puede ser muy malo, desde chico”. Esta frase está bastante errada. Primero, un roto no tiene por qué ser pobre. Yo conozco bastantes rotos con plata. Segundo, un flaite, tampoco tiene que ser pobre. Entre los jóvenes de barrios altos de la capital y colegios de alto estándar también hay grupetes de jóvenes flaites que salen a robar carteles de tránsito, sacan golosinas y revistas de los servicentros y roban partes a los autos, o los rayan, o los chocan, por pura maldad. No concuerdo para nada con la frase, y tampoco mucho con la conclusión. No soy un deprimido ni un delincuente, y vivo en Santiago, feliz de la vida, aunque algo molesto con todo lo que describes. Más bien, creo que se trata de un problema de grandes urbes. podríamos echar una mirada a Sao Paulo, Río, Buenos Aires, Los Ángeles o Madrid.
Esto es puro sensacionalismo. Santiago es la mejor ciudad de Chile, si realmente quiere ver delincuencia y pobreza, salga de lo que considera el “caos” para algo peor. Paséese por Rancagua o Chillán de vez en cuando. Santiago es una de las ciudades más desarrolladas de América Latina. Éso de que la gente se deprime, es verdad, suele suceder también en algunas de las ciudades más desarrolladas del mundo, como Nueva York, por ejemplo. La gente se estresa por las responsabilidades que acarrea la vida moderna, y no le eche la culpa a la ciudad. Y estoy de acuerdo también con Franco Vera, en que los flaites muchas veces son cuicos que delinquen por maldad y no por necesidad, como sucede en Estados Unidos. Totalmente de acuerdo con lo que sale aquí, más allá de ser la opinión de alguien, esto representa la poca seriedad de los medios de comunicación del Grupo Televisa.
Saludos
Perdón, arriba me equivoqué, Totalmente en desacuerdo con la entrada de blog.
El que desconozca que existe una realidad de violencia y delincuencia en Santiago definitivamente esta perdido…suelo desplazarme por toda la ciudad siempre y es increíble la cantidad de personajes marginales que encuentro en ella todos te miran con cara desafiante con su música pegada a ellos de preferencia reageton y se nota que no les importa nadie ni nada, andan por la vida marcando presencia a diferencia del humilde de condición que es caballero dentro de sus limitaciones, queramoslo o no es una nueva raza marcada por modas extranjeras sacadas de los peores lugares y conocidas por ellos por las películas o por uno que otro que ha viajado al extranjero, adoptando lo peor de otras culturas, no les importa dañar o hacer sufrir a sus victimas son resentidos y por que no decirlo verdaderos animales sin valores ni piedad por el dolor ajeno, reconozco que la desigualdad en Chile es avismante , pero eso no los justifica, cuando sera el día que se haga algo en cuanto a las penas para estos tipos y cuando dejaran de abogar por el buen trato de los carabineros para estos…son delincuentes, tengan 10 o 20 o 50 años y como tales hay que tratarlos no permitamos convertirnos en una Venezuela o un México, cada día es peor, y el gobierno se esta haciendo el ciego y no tengo idea por que .
con la solo excepción de “”Gogleando por telefono”" siempre estoy esperando con ansias estos comentarios de don Daniel Trujillo(el tipo sabe). el tema en cuestión”"malos de la cabeza”", no me sorprende para nada, mi grupo de amigos y lógicamente nuestras familias, tenemos claro que Santiago de Chile, hace rato dejo de ser una ciudad segura, el centro de Santiago es solo una zona verde, dentro de una telaraña de peligros. Los invito a conocer Santiago oculto, yo mismo los llevo, hay poblaciones, calles, pasajes, esquinas, negocios de alcoholes, bandas conocidas y por conocer, etc. etc., que ni con chaleco antibalas, casco antibalístico y un buen escudo es suficiente para quitar esa sensación en el estomago y que no es otra cosa que !!cagarse de miedo!!, si señores, el periodista autor de este Blog, dice lo correcto, Santiago me guste o no, se esta perdiendo, el lado oscuro se acerca y nadie le pone!!alto!!. Quizás una solución,tomando y cambiando las palabras del autor, no seria mejor empezar a cortar cabezas. no basta con tener cuerpos policiales buenos, que a todo delincuente atrapan, ahí no esta el problema, el problema según modesta opinión esta mas arriba, en la famosa puerta giratoria, mientras esto no cambie, invito a todos a comprar clavos y un buen martillo y a clausurar la mentada puerta giratoria.
p.d.: en época de marchas, aun no entiendo porque no hay contra la delincuencia…plop