La televisión ya no es lo que era. Tiene normas incomprensibles, que obedecen más al rating que a cualquier otra cosa. No importa mostrar mucha piel, violencia, sangre o cirugías de todo tipo. Tampoco reírse de minorías sexuales o defectos físicos. Eso, al parecer, es socialmente aceptado y hasta celebrado. Pero hay otras cosas imposibles de mostrar por la pantalla.
Imagine que llega a un canal de televisión o productora con un piloto para un programa infantil. ¿De qué se trata? Veamos.
El programa, ya está dicho, está dirigido a los niños, y es protagonizado exclusivamente por adultos, muchos de ellos vestidos de niños, que viven en un block.
Hay una madre –podría ser soltera, viuda o separada– con su hijo mimado. Ambos, por chilenizarlo de algún modo, rotean al resto de las personas que allí viven. La madre –aquí radica la importancia de que no tenga una pareja conocida– tiene un claro y evidente romance con el profesor de su hijo.
El profesor en cuestión fuma puros. Y no solo eso, sino que lo hace durante las clases. De genio liviano, grita a los alumnos cuando se enoja, lo que pasa con frecuencia. No vive en la vecindad, pero se aparece frecuentemente por ahí con regalos para su enamorada.
Hay un padre –también soltero, viudo o separado– que vive con su hija, experta en hacer pataletas. No se le conoce trabajo estable y vive arrancando y escondiéndose para no pagar el arriendo al dueño del block, un obeso mórbido con un hijo ídem.
Hay también una vieja solterona a la que los niños llaman bruja, perdidamente enamorada del desempleado nombrado anteriormente.
La estrella del show es un niño huérfano, que vive en un barril en el patio común. Él se lleva mayoritariamente los insultos del profesor, los golpes –sí, golpes– del padre desempleado cada vez que hace o dice alguna barbaridad. Viste siempre la misma ropa ajada, y su mayor aspiración es comer un sándwich de jamón.
El argumento y los personajes de la serie son tan políticamente incorrectos que ningún canal financiaría algo así. Sería una locura: caerían encima los activistas anti tabaco, los defensores de los derechos infantiles, los grupos pro familia (“como debe ser”, claro). Ninguno de los niños del programa tiene padre y madre. Al menos conocidos, claro. Se alegaría clasismo, discriminación.
Lo curioso es que este show es –ya lo saben–una versión simplificada y chilenizada del El Chavo del 8, ese clásico mexicano con el que muchos crecimos y que todavía hoy se transmite en muchas partes del mundo, incluido Chile. El mismo show que el otro día le causó tanta gracia a mi hija de 4 años. El que nació en 1970 –hagan ustedes el cálculo de los años en pantalla–, que derivó en una serie animada, en giras internacionales de sus personajes, merchandising, en…
El Chavo sin duda es un clásico que en los tiempos que corren no podría nacer. En su condición de clásico sigue transmitiéndose, pero lo que muestra es sin duda políticamente incorrecto, tanto como se pueda imaginar. Es casi un insulto.
Tuvimos suerte. Mucha suerte. Y si escribí esto, que no tiene pies ni cabeza, es simplemente para agradecer que Roberto Gómez Bolaños, el popular Chespirito, nació a tiempo para regalarnos su genialidad. Este mes, y a sus 82 años, entró a Twitter. Bienvenido. Y gracias por todo, @ChespiritoRGB.
4 comentarios
Excelente!!! Qué manera de disfrutar y recordar la infancia con Chespirito y sus personajes.
¿ y que tiene de genial?…¿sera la perfecta armonía de los personajes en la época clásica del programa? ¿las risas grabadas? ( cuando las sacaron por “respeto al televidente” murió el show)¿las respuestas brutas del Chavo? ¿Ron Damón?
. Difícil decirlo. No falta el cabeza caliente que dice que el programa era para alienar a los mejicanos y alejarlos de la realidad del gobierno del PRI…hasta con eso han salido.
Solo se que veo el Chavo…ediciones con el equipo completo, las clásicas…y todavía me río como cuando los vi por primera vez en el viejo tele B/N marca Geloso . Grande @CherpiritoRGB
Como dices en la columna, no tiene ni pies ni cabeza, pero que buena analogía haces y que buen recuerdo.
Saludos!
Que lindos recuerdos ! pero tiene razon, estudiando bien el tema las personas que conformaban el chavo del ocho todas tenian algun problema, quizas porque no existen personas perfectas?, quizas para saber respetar a un huerfano,quizas ver el sacrificio de una madre soltera, la frustacion de un hombre que no consigue trabajo?.Como haya sido, supo ver el lado positivo de cada situacion(recordando que hasta hablo de Jesus como un fiel amigo), que su mensaje paso de generacion en generacion.