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La Iglesia Católica chilena se ha visto últimamente envuelta en varios escándalos. En realidad hace tiempo, pero ahora han salido a la luz, y algunos medios –no todos– han actuado como caja de resonancia para las denuncias. Al fin.

Primero fue Karadima. Ahora se destapa un nuevo caso: el de la Madre Paula Lagos, superiora de la Congregación de las Ursulinas. La Iglesia guarda silencio, aunque la monja en cuestión fue apartada de su cargo y, dicen, viajó a Alemania. Han aparecido dos denuncias de abusos, de ex alumnas del colegio que la orden tiene en Maipú. Lo que terminará por reventar el tema serán las acusaciones provenientes de la sede  de Vitacura, que creo vendrán luego. Por poco estético que parezca, eso vendería más…un golpe periodístico seguro.

Lo preocupante es que la “nueva” Iglesia, que se había mostrado dispuesta a combatir estos hechos, a tomar las medidas necesarias para que no se volvieran a repetir, muestra que de nueva tiene poco. Los mecanismos son los mismos de siempre: ocultar información, trasladar a los acusados, echarle tierra al asunto. Las autoridades siguen dándole una mano –nunca mejor dicho– a los acusados.

Lo poco que alcanzó a avanzar la Iglesia Católica en este tema –se anotaron un poroto con el fallo del Vaticano contra Karadima, que obligó a reabrir el caso en la justicia ordinaria y a la designación de un ministro en visita– se está diluyendo en las evasivas con el tema de las Ursulinas. Un paso adelante, dos hacia atrás. La generalización –injusta, por cierto– surge casi como defensa ante declaraciones como la del Cardenal Errázuriz, cuando a propósito de acusación de abusos dijo que los casos eran “poquitos, gracias a Dios”. Señor Cardenal: no son poquitos. No son todos los sacerdotes los implicados, pero están lejos de ser casos aislados.

Lo vergonzoso de todo esto es que muchos casos quedarán en la oscuridad, tapados por una institución que ha sido incapaz de afrontarlos. Salvo que vayan de la mano con otros más visibles, si no tienen el atractivo de los casos Karadima y Ursulinas, quedarán en nada. Pero los tiempos ya no están para instituciones oscuras. En una sociedad hiperconectada e hiperinformada cualquier hijo de vecino tiene la posibilidad de hacer público abuso así. Pareciera que la Iglesia no se ha dado cuenta de eso, y que sigue jugando con “reglas” de hace dos siglos.

Creo que todavía es tiempo para que la jerarquía eclesiástica tome el toro por las astas –por favor que sea por las astas, y no por otro lugar menos apropiado– y haga una limpieza profunda de sus filas. Mantener la política actual no sólo le costará todavía más fieles de los que le ha significado perder hasta ahora, sino que arrastrará en la caída a muchos sacerdotes y religiosas que hacen bien su pega. Son ellos, después de las víctimas, los más perjudicados con todo esto.

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6 comentarios

  1. ADRIANA GOMEZ dice:

    Toda la razon,hace mas de 40 años q me educaron en las monjas y siempre fue así,GUARIDA DE HOMOSEXSUALES Y LESBIANAS,siempre lo dije y nadie me creia,decian q era niña rebelde,deje de ser catolica y no creo q esto cambie alguna vez,los vicios por mucho q se tabajen jamas se terminan son VICIOS Y ESTOS SON UNA ENFERMEDAD.

  2. monica diaz dice:

    que bueno leer un comentario al hueso, libre,debe ser por tu juventud.
    sin embargo leyendo la entrevista en esta misma revista al pechoño medina, su total pasividad ante el dolor de los abusados y la patudez de defender al degenerado con quien posiblemente comparten iguales costumbres,la iglesia catolica debiera terminar y nosotros somos los unicos que podemos hacerlo buscando a DIOS en nosotros mismos y no asistir a misa

  3. elsa santana burgos dice:

    Creo que cuetionar la fé de nosotros los católicos, por los actos criminales de sacerdotes y religiosas son ámbitos distintos, las experiencias de quienes son abusados son dramaticas y afectan a sus victimas toda la vida. Ser católico hoy es ser discriminado, porque por las acciones de personas consagradas se castiga a toda la iglesia , conformada por todos los que pertenecemos a ella, no sólo por la jerarquía. Por otra parte existen muchos religiosos y religiosas que actúan correctamente , que viven su fe con amor a Dios y a su projimo.
    Como católica pido perdón y exijo se castigue a los que delinquen y abusan, pero creo que debemos apoyar a quienes esán siendo condenados por extensión, por el sólo hecho de ser curas monjas. Son tiempos dificiles para nuetra iglesia, debmos unirnos a Cristo y rezar por nosotros y nuestros pastores.

  4. monica diaz dice:

    Elsa….mi fe en DIOS jamas la he cuestionado, despues de estos acontecimientos creo mas en El.porque veo la grandeza de su legado al lado de tanta inmundicia pero creo que estas enseñanzas, lo podemos llevar a cabo sin necesidad de asistir a una iglesia,respeto a los curas y monjas que hacen bien su trabajo, pero desconfio de la cupula de esta empresa de hacer dinero con la fe de gente buena como tu

  5. silvia rodríguez dice:

    Estoy en completo acuerdo con Mónica, una cosa es creer es DIOS, y otra muy diferente, la religión y quienes la manejan, La religión la ha inventado el hombre para darse respuestas humanas para lo que no entiende o es imcomprensible, el error nuestro es buscar las respuestas fuera de nosotros mismos, en lugar de buscarlas dentro de nosotros. Allí está todo, se encuentra el alfa y la omega, el principio y el fin, un modo, es conocernos a nosotros mismos, trabajar en nuestro ser interno, producir el cambio profundo, con fe, con esperanza, con actitud, en una palabra, ser mejores personas.No pretendo decir, que todas las religiones son malas o nefastas, pueden tener , todas y cada una de ellas, buenos concepto , pero cuando la ambición, la maldad la razón de la sin razón se apoderan de ellas, nada queda, solo nuestra fuerza interior logra vencer.Pensar en esos momentos que solo hay un solo par de huellas en la arena, es porque Dios nos lleva en sus brazos para mitigar nuestro dolor, nuestra angustia , nuestra pena.

  6. Luis Aguayo dice:

    Completamente de acuerdo con la columna y con la mayoría de los comentarios, creo indispensable precisar que una cosa es religiosidad, el seguir un rito religioso y otra es la espiritualidad, que tiene que ver con que tan conectados estamos entre nuestro cuerpo y mente a nuestro espíritu o alma individual y propia, la que a su vez hace parte de un todo o Dios. Alejarse de un rito u otro por un tiempo o por siempre no significa alejarse de la espiritualidad.
    Lo que sí debemos exigir es transparencia, claridad y corrección del rumbo que parece perdido.

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