Fue como un narcótico de efecto alucinógeno y largo aliento. Así fueron las 21 horas en que Barak Obama estuvo en Chile. Todo estaba brillante, preparado, los zapatos lustrados y los discursos aprendidos. El menú de la comida listo y los trajes elegidos. En La Moneda estaban prestos a recibir al ‘hombre más poderoso del mundo’ y a su no menos influyente familia. Por twitter relataron la llegada paso a paso. Por ahí me enteré de que Michelle vestía de azul y me reí de buena gana con los chistes sobre la diferencia de estatura entre Piñera y Obama. La twittósfera hasta ese minuto feliz. Pero esa hoguera de las vanidades no tardaría en arder…
Los noticiarios se volvieron locos. Enlaces en directo por largos, largos minutos y a la hora del central hubo canales que le dieron casi una hora de cobertura a la visita del presidente norteamericano, dejando para el final las reacciones de Ezzati y Errázuriz frente a las declaraciones de James Hamilton y también al fatal accidente del furgón escolar en el que tres niñas murieron. Todos sucumbían ante el efecto Obama. Ricardo Lagos, feliz en la comida en La Moneda, confirmaba de que era un honor para Chile y bueno, de paso “un reconocimiento a 20 años de trabajo del país”. El Negro Piñera se daba el lujo de regalarle un CD al mandatario norteamericano (boom de comentarios en twitter), Belén Hidalgo vestía sin escote, Cony Santa María emocionada cambiaba el tsunami japonés por el menú de la “cena” y trastabillaba diciendo: “los presidentes Obama”, refiriéndose a la pareja visitante que a esa altura ya eran parte de la realeza para los chilenos.
No cabía duda, los Obama nos tenían confundidos… ya nos hacían sentir los mejores, los jaguares de América Latina nuevamente. Y claro, la primera señal de aquel optimismo fue que la bolsa chilena había sido la cuarta plaza bursátil más rentable del mundo la jornada anterior. Sí, claro… si Barak nos había elegido para lanzar su discurso de las américas, éramos –como Leo di Caprio en Titanic– ‘los reyes del mundo’.
Pero a medida que le restaban pocas horas en Chile… el efecto narcótico comenzaba a mermar. Entonces comenzaron los reclamos por el taco en la Costanera Norte… y vino cierto ‘pudor’ por la insistencia del alcalde Zalaquett por entregarle la llave la ciudad a Obama… no importa si la cita era a las 6 de la mañana, el asunto era dársela.
Luego, el último adiós en un desayuno entre mandatarios, subirse a la limusina, brazo en alto y un ‘goodbye Santiago’… ‘hasta la vista baby’. Ahora retomaremos a Golborne y el tema energético, las encuestas de populartidad, la subida de la bencina… ¿hasta cuándo? Hasta que el 29 de abril volvamos a soñar por unas horas con el matrimonio del Príncipe William. ¡Y después la gente se pregunta por qué existe la realeza…!
Les dejo algunos tweets notables que recogí al azar:
Camila González: “Obama no ofrece disculpas por el apoyo de su país al golpe en Chile” http://bit.ly/g2Ldpl / ¿Qué esperaban? Si no es la madre Teresa…
Walter Moraga Peña
Mucho lloriqueo de algunos santiaguinos por la visita de #Obama… Vivir en Stgo. tiene algunas desventajas pero tiene infinitas ventajas!
Jeff Michell @AngelaAraya ¿Quien puede decir “le regale un cd mio a Obama”? lo encuentro notable!
Cecilia Morel
Admirable el ejemplo de Michelle Obama, su historia de esfuerzo y cómo con trabajo, decisión y perseverancia se pueden lograr los sueños.
Vilma Meneses
En el balance parece que estuvo mejor la mrs que el mr…
1 comentario
Me agotó. No Obama y su prole, no tienen la culpa. Me agotó la cobertura de los medios, los huasos sacando fotos con los celulares en el Centro Cultural Palacio La Moneda (de senadores para abajo), el discurso repetido durante todo el día de Piñera, la hiperventilación de algunos (as) periodistas, los bochornos de Cecilia Morel, el micro concierto de Los Jaivas que Obama no escuchó, los tics, las salidas de protocolo que nos hicieron sudar y la manía de los medios por no entregar noticias en sus informativos que ya van en una hora y media. Después de 21 horas que parecieron 21 días, no me queda claro ¿a qué vino Obama?