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Love is in the Air

Publicado el 9 Febrero 2011 Blog Sin comentarios

MacBook_Air_5Hay quienes dicen, con buenos argumentos pero probablemente también algo de pica, que el MacBook Air, el computador ultraliviano de Apple, es un equipo prescindible.  Con ese criterio también podríamos decir que el Mini deportivo es un automóvil innecesario, ya que hay vehículos compactos más poderosos, y que si de lujo se trata, mejor valdría la pena gastarse las lucas en un deportivo de verdad. Pero he aquí el punto: se trata de un computador que no es para la mayoría de nosotros, sino para quieres pueden darse el lujo de acaparar miradas, tirando pinta sin perder eficiencia.
La nueva línea viene en dos versiones, con pantallas de 11,6 y 13,3 pulgadas, 1,06 y 1,32 kilos de peso, respectivamente, por lo que resulta lógica la tendencia a encasillarlo en el segmento de los netbook, especialmente al más pequeño. Sin embargo, la experiencia de uso indica que es un error, ya que sus prestaciones superan largamente al netbook más sofisticado. En la comparación solamente su pantalla hará palidecer a cualquier portátil: la del modelo de 11,6 tiene una resolución de  1.366×768 y la del de 13,3 es de 1.440×900, ambas con un brillo maravilloso gracias a una tarjeta gráfica Nvidia GeForce 320. Con un poco de uso uno se siente inmerso en la pantalla y sólo cuando se topa con un portátil de tamaño normal recupera la verdadera noción de su reducido porte.

La gran novedad es que no tiene disco duro, sino módulos de memoria Flash con capacidades de 64 y 256Gb. Esta innovación hace que el sistema arranque en un suspiro y trabaje como el rayo a máxima exigencia durante cinco horas seguidas, gracias su formidable batería, por lo menos en el de 11,6 pulgadas que fue el que pude testear durante un mes y del que separarme me causó una pena negra.
Pero sin duda su mayor gracia es el diseño. Dicen los expertos que incluso el interior del equipo es una maravilla de la ingeniería, pero para tranquilidad de los amigos de Apple no puedo dar fe de ello, ya que no lo abrí. Si puedo decir que ya el empaque es de gran sofisticación y sus dimensiones contrastan poderosamente con la increíble delgadez del equipo que contiene. Sacarlo de la caja es toda una experiencia. Su forma de cuña, con un grosor de 1,7cm en la parte más ancha y unos increíbles de 0,3cm justamente en la parte que apunta hacia el usuario, resulta completamente ergonométrica y facilita considerablemente la escritura. Uno de sus puntos más altos es el tamaño y el funcionamiento del trackpad, que al parecer incorpora alguna de las funcionalidades del iPhone y el iPad, y ha sustituido el botón de click por un sistema de presión que lo simula y al cual uno se acostumbra muy fácilmente.
El teclado no tiene retroiluminación, aunque sí lo tenía a versión anterior y contribuía a la apariencia sofisticada en un ambiente poco iluminado, pero este detalle bien puede obviarse. Lo cierto es que el MacBook Air no tiene leds o indicadores por ningún lado, ni siquiera en la WebCam, que dicho sea de paso no es tan buena como la iSight de sus hermanos mayores de la línea MacBook.
En suma, Apple ha puesto en el mercado un equipo exquisito que tranquilamente podría convertirse en el computador principal de cualquier usuario, aunque tal vez no de un artista gráfico. Es sin duda un objeto de diseño muy bien pensado y desde ese punto de vista merece cada uno de los pesos que vale, que en Chile van desde $649.990 hasta $1.049.989.

Datos para los más avanzados

Viene equipado con procesador Intel Core 2 Duo de 1,4 o 1,86 Ghz y memoria RAM de 2 y 4GB, dependiendo del modelo. Tal vez no sea mucho y probablemente podría haber tenido un procesador más poderoso, pero vamos, es un Mini, no un Ferrari. Tiene dos puertos USB 2.0, además de conector MiniDisplay Port para pantalla externa y sus obligatorios WiFi y Bluetooth. Los críticos dirán que se echa en falta el lector de DVD, pero la verdad es que no. A fin de cuentas, cada vez se los usa menos y si de almacenar toneladas de información se trata, para eso están los discos externos. Además, en plena era del cloud computing sólo a alguien muy poco informado se le ocurriría andar con toda la vida en el portátil.

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