El otro día leí en Artes y Letras el esforzado artículo en que David Ponce intentaba demostrar (sin éxito) que el famoso DJ actual es un descendiente, y el sucesor natural, del antiguo disc-jockey de la radio.
Esfuerzo loable, pero inútil.
El DJ actual tiene más relación con lo que Condorito llamó “Al Capone”: En una tira de Pepo de los años 60, Condorito le decía a un mafioso: “Yo soy Al Capone”. “¡Cómo que Al Capone!”, le preguntaban. “Sí, yo soy Al Capone los discos…”.
En los antiguos malones de los años 60 tuvo éxito el chiste, y no faltaba el jovencito que se sacrificaba y escogía los vinilos que se ponían en el tocadiscos. Los buenos “Al Capones” conseguían una buena fiesta: todo el mundo bailaba.
En cambio, en las radios de los años 50 y 60, el disc-jockey era otra cosa: un tipo culto y muy respetado. El que sabía lo que iba a pasar en la música. Recuerdo la primera vez que escuché a Tom Jones. Raúl Matas hacía su contacto desde España por el programa Discomanía, de Ricardo García, y decía: “Ojo con este cantante galés: va a dar que hablar”.
David Ponce destaca a Ricardo García en su crónica. Definitivamente, él fue lo máximo en esos años. Raúl Matas lo dejó a cargo de Discomanía en Radio Minería cuando se fue a trabajar a España, pero en cada programa se contactaban por teléfono. Así informaron que Los Beatles eran el nuevo fenómeno de Inglaterra.
A veces los disc-jockeys no le achuntaban. Recuerdo claramente en 1964 a María Pilar Larraín (también gran compositora de La Nueva Ola y mítica directora de la revista Ritmo) colocando en su programa de Radio Chilena el tema It Won’t Be Long, de los Beatles. En la mitad de la canción, la interrumpió porque la encontró muy ruidosa, y puso Gracias (por haberte conocido), con Isabel Adams.
Ricardo García era un tremendo ídolo en esos tiempos. Pero no era el único. En Radio Cooperativa, Julio Gutiérrez conducía El Tocadiscos. La tranquila vida de esos años (1959-1963) se detenía para escuchar este programa con devoción.
A mí me gustaba el de Antonio Contreras, a las 4 de la tarde, en Radio Chilena (en esos tiempos,Nueva Radio Chilena, CB 66), que siempre tenía un ránking (capaz que él haya sido la inspiración del Silverio Silva de Jorge Pedreros).
Yo tendría 7 años, y también me gustaba apostar. “Esta canción va a ser número uno”, dije la primera vez que escuché La cuna del amor, de Johnny Preston.
Los tipos estaban bien informados. Recuerdo la primera vez que tocaron I’ll be there, de los Jackson Five, y el disc-jockey observó: “Ojo con el niño que hace la primera voz. Tiene apenas 12 años”. Era la primera vez que escuchaba a Michael Jackson.
Recuerdo también a un disc-jockey de Viña del Mar, donde tenían muchos buenos locutores, advirtiendo: “Como dicen los locutores argentinos, cualquier cantidad de éxito para esta canción”. Nunca antes se había escuchado la expresión “cualquier cantidad de…”.
Estaban súper bien informados.
Desde Viña del Mar, Julián García-Reyes hizo historia a comienzos de los años 70 con su frase: “Música para los que están solos, o se sienten solos”.
Pero fueron muchos más. Agustín Cucho Fernández condujo El Club de Los Beatles en Radio Santiago. Varios de ellos, como Miguel Davagnino o Pablo Aguilera, siguen activos. Los primeros programas de Antonio Vodanovic, previos al Festival de Viña, fueron en el esquema del disc-jockey convencional, informado. También César Antonio Santis viene de ese mundo.
En Estados Unidos, el ejemplo más preclaro es el de Alan Freed, el disc-jockey que acuñó el término rock and roll, un río de música que ha absorbido muchos arroyos: rhythm and blues, jazz, rag time, las canciones de cowboys, el country, el folk… (no menciona el gospel, el blues).
Varias de las películas que protagonizó Alan Freed las venden hoy en Petersen o en Westcoast, en calle Mac-Iver. Yo tengo algunas, como Mister Rock and Roll (1957), una alusión a sí mismo: el hombre que por primera vez se dio cuenta de que estaba viviendo una revolución en la música que nada podría parar.
Cualquier relación con el DJ es pura coincidencia.
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El Disc-Jockey ¿se convirtió en DJ? ¡Naaaa!
Publicado el 12 Enero 2011 Blog 10 comentarios
10 comentarios
Lo que más me llamó la atención de este blog es la memoria del autor. Qué buena memoria! También creo que los Disk Jockey debiesesn ser sabios, o al menos intentarlo, son nuestra única esperanza de aprender y escuchar música distinta y que valga la pena.
¡Gracias por el comentario, LeeLonely! La verdad es que tengo una memoria increíble, sobre todo para las cosas que ocurrieron en los años 60.
El antiguo disc-jockey era un verdadero guía; un personaje muy respetado: Freddy Hube, Ricardo García, Miguel Davagnino, Julio Gutiérrez, Pablo Aguilera.
Estoy pensando escribir una segunda parte de mis recuerdos radiales. En todos esos tiempos, los años 50 y 60, la radio era muy importante. Nos llenaba la vida.
Gracias y saludos,
Alexis
Bién, por el articulo que nos recuerda Alexis de la >RADIO<. Aquella que respetaba el lenguaje y que daba acceso a los micrófonos a profecionales responsables de la expresión y la locución, ejemplo; los DJ que menciona. Lamentablemente la Radio actual, aparentemente, sin sentimiento de culpa, le entrega los micrófonos de ese formidable medio de información e instrucción a cualquier advenedizo irresponsable, que con completa impunidad hace uso de un lenguaje irreverente, soéz, vulgar. Y el resultado lo vemos a diario en el comportamiento expresivo general y actual de la juventud: falta de lenguaje y una grosera deformación del idioma.
Hola, Alfredo. Gracias por el comentario. Tal como lo comentas, lo que llamaba la atención en ellos era la preparación. Además tenían muy buena voz. En un mail, el propio David Ponce me recuerda a otros locutores y disc-jockeys como Juan Carlos Gil y Edmundo Soto. Juan Carlos Gil tenía una voz profundo y un programa en la noche en la Nueva Radio Chilena. Leía poemas y ponía canciones románticas. El mismo grabó varias, al estilo de Anthony Quinn o Alain Delon, o como mucho después haría Manolo Otero.
En esos tiempos, los años 50 y 60, la radio era una parte muy importante de nuestras vidas. Los sábados en la tarde uno se instalaba a escuchar en Radio Agricultura un radioteatro con adaptaciones de las películas que estaban dando en el cine. La Agricultura también tenía “La Tercera Oreja”, dirigida por Joaquín Amichatis, en horario “prime”: a las 10 de la noche. Los valientes podían cambiarse después al “Dr. Mortis” en Radio Pacífico.
Felicitaciones por tu comentario. Sin haber nacido en aquella epoca (nací en los 80’s, pero músicalmente soy de los 90´s), comparto plenamente todo lo estableces.
Hoy día cualquier “chico” con un notebook y un par de programas (y habíando pirateado toda la música) puede ser “DJ” de algún evento.
Pero de conocimientos músicales nada. De cultura músical cero. Es más incluso hasta los más populares “Dj´s” nunca ofrecen material nuevo o novedades, sino, meramente lo mismo que suena en todos lados.
Un abrazo
Cristian Hernandez Gonzalez
D-escritor y Poeta
Gracias, Cristian. Lo otro destacable del antiguo disc-jockey era que sabían de música distinta. No se encasillaban. Por ejemplo, Ricardo García, que estaba pendiento de los Beatles, de la llegada del twist, del shake y del go go, era el mismo que organizaba el festival de música chilena en el Teatro Caupolicán en el que triunfaba Víctor Jara con Plegaria para un Labrador. El abanico de conocimiento era muy amplio. Ellos no estaban encasillados con un tipo de música. Saludos, Alexis.
En aquella epoca los disc jockey eran verdaderos maestros, ademas de perfectos caballeros para conducir sus programas.
Personalmente sentia una gran alegria y placer, escuchando
Discomania y Regalo de cumpleaños animados por el recordado Ricardo Garcia. Lo mismo para Julio Gutierrez y su solemne
y clasico El Tocadiscos, mientras Antonio Contreras alegraba las tardes con su original y entusiasta animacion del Fono Club en Radio Chilena. Que diferencia con los actuales denominados DJ. Vulgaridad y ordinariez en grado maximo. Realmente, aunque algunos lo nieguen, TIEMPO PASADO FUE MEJOR.
Felicito al autor del artículo y a los que han hecho comentarios: todos positivos.Gracias por contribuir a mantener un lenguaje agradable, normal, caballeroso, sin groserías, tal como los de los personajes recordados con tanto afecto. Tuve la oportunidad de saludar un par de veces a Julio Gutiérrez y guardo un cordial recuerdo de él.
Adelante Alexis con la escritura de tus recuerdos y anécdotas.
Un cordial saludo, Álvaro Prieto L.
Muchas gracias, Luis y Álvaro. ¡Qué bueno que guarden tan buenos recuerdos de Julio Gutiérrez y de Ricardo García! Realmente, momentos inolvidables que nos hacían vibrar. Queen lo expresa tan bien! Yo era devoto también del programa de Antonio Contreras, y seguí durante muchos años todos los rankings que entregaban: los sumaba, los promediaba en enormes páginas cuadriculadas… Pero, en mi familia, con mis hermanos, El Tocadiscos era un ritual. Muchos saludos para ustedes! Alexis
Antes que nada, felicitaciones por el artículo!!Que lastima haberme perdido ese maravilloso tiempo de la radio que se menciona(Yo nací en 1966). Como dijo alguien más arriba, al menos en lo que respecta a la radio, tiempo pasado fue mejor!
P.S A propósito, que fue de Hernan Pereira?
Saludos