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No es que el año que se fue haya sido especialmente malo con nosotros. No me gusta esa idea de que un calendario con intencionalidad malsana nos haya querido hacer sufrir. Tal vez, sí, una fuerza que nos hizo pensar. Incluso, en medio del asombro por la tragedia y el poder de lo que ignoramos, se encendió una luz en muchos corazones. En todo caso, me niego a ser facilón y creer que una vez terminado el 2010 el período de calamidades que atravesamos también se vaya, aunque el 2011 venga glorioso en varios otros aspectos. No soy pesimista, pero el clima de los últimos días, la meteorología loca que nos tiene en ascuas y en algunas partes del mundo, congelados o inundados, no parece someterse a nuestros anticuados métodos de medir el tiempo ni a nuestros pesares. Lo que ignoramos seguirá actuando y sin duda volverá a caernos encima. De tan rara, se ve fea la cosa, porque normal no es. Y si le sumamos la actividad sísmica en permanente aumento de intensidad y frecuencia por todo el globo, peor. Además, se acabó el petróleo, hay sequía y hambrunas. Hasta el agua podría en cualquier minuto volverse motivo para pelear. A la antigua.
El 2010 comenzó con una catástrofe de destrucción y vidas humanas, y luego la muerte se dio la torta cómo quiso en nuestro país. No olvido a Borja ni a Loreto Saavedra y Patricia Araneda, asesinadas por una jauría de perros enloquecidos, tal como otro montón de pitbulls que anda por ahí y se hicieron notar arrancando brazos y orejas a sus amos o a los hijos de los vecinos. Yo, si pudiera, de puro precavido, investigaría para salir de dudas: ¿quién está en condiciones, ahora, de decir que el clima no puede poner agresivos a los animales? ¿O a las personas? A lo mejor somos nosotros los portadores del instinto asesino. Un pelotudo casi mató a una persona en una estación de servicio, otro cascó a un cajero de cibercafé, otros amarraron jovencitas y les quitaron la vida y tiraron su cadáver por ahí. La ola de muerte alcanzó, en un bus, a 20 pasajeros, al chocar con un camión. Otros ochenta fueron carbonizados en sus celdas, gritando auxilio. Cualquier día puede desatarse una pandemia incontrolable y la gente morir en las calles por miles.
No quiero ser alarmista, sólo llamo la atención sobre lo mucho que ignoramos de las causas del período caótico y destructivo que parece atravesar la vida en la Tierra. Hablo de lo importante que sería, para nuestra amenazada sobrevivencia como especie, preocuparnos más.
Pienso que la catástrofe del 27F fue manejada de manera eficiente, a pesar de las vacilaciones de todos al comienzo. Hemos sido duros con los del SHOA, la Onemi, con Bachelet. Vamos, si estábamos todos de vacaciones y el mundo era perfecto, acuérdense. Lo complicado ha sido la reconstrucción y me parece que las autoridades han hecho, tal como en el caso de los mineros, lo mínimo que les corresponde hacer. Vamos avanzando igual y con mucha luz en el corazón. Pero tal vez sería bueno que, además, el gobierno destinara un poco de atención a las señales de la naturaleza.
El 2011 puede ser nuevo, pero no es más que otra hoja del capítulo que se está escribiendo en la Tierra. No es un libro diferente, es el mismo de siempre: la historia de la civilización primate tratando de subsistir en el único planeta que tiene vida en miles de años a la redonda. Más vale no confiarse.

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3 comentarios

  1. Andrés Padilla dice:

    Ay..Daniel porqué tienes que escribir en este tono. Tú, guardián de antiguos saberes. Tu recuento del 2010 es disperso y banal, pero entiendo que es parte del show, de las reglas del juego. Me cuesta digerir y (relacionar) en un par de párrafos al shoa , las inundaciones, a Borjita y los ya intragables mineros. Quiero creer que es un resumen mediático, televisivo, porque sin duda pasaron muchas más cosas…por ejemplo a mi se me quemó el pan dos veces en 2010 y me quedé atrapado a 700 metros de profundidad en mis miedos más arcaicos.

  2. Ivonne dice:

    Daniel, al contrario de Andrés creo que lo que escribes no es para nada banal, ahora, si el asunto es comentar o no todas las cosas que pasaron y estan en boca de todos, no hacerlo, sería ir contra la corriente y ahí serias criticado por “elevado” o esnob. Es imposible dejar a todos contentos. Te felicito por tus columnas! sigue igual!!!

  3. Pato Ibáñez dice:

    Mmmmmmmmm……todo lo que dices es lo mismo de siempre Daniel, siempre hemos estado expuestos a lo mismo, como dice Eclesiastes “nada nuevo bajo el sol”. Me vas a disculpar, pero no creo en las teorías conspiracionistas, ni menos de las que hablan de acabo de mundo.

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