Nadie discute a estas alturas el desbarajuste que ha causado Wikileaks en el mundo entero. Primero fueron los archivos desclasificados de la guerra de Irak. Revelaciones potentes, controversiales, impresionantes; use el adjetivo que quiera. Julian Assange y compañía dieron un fuerte golpe al revelar lo que muchos sospechábamos, pero de lo que no teníamos certeza.
Esta semana a través de medios en España, Reino Unido, Alemania y Estados Unidos, Wikileaks lo hizo de nuevo, sacando a la luz documentos clasificados que afectan a gobiernos y autoridades de todo el planeta. Incluido Chile, claro. En esta ocasión, eso sí, se trata de chismes. ‘Cahuines’, ‘pelambres’. Algo así como la desclasificación de las actas de un centro de madres –nada contra ellos, aclaro– que al ritmo del tejido y el crochet descueran a la vecina liviana de cascos, al marido picado de la araña o al hijo desordenado.
Porque saber que el gobierno de Estados Unidos pidió un informe sobre la salud mental de Cristina Kirchner es pelambre puro y duro. Seguro ya tenían claro el dato de la cantidad de bótox y silicona incorporados, y los metros de piel y litros de grasa eliminados por obra y gracia de algún cirujano. Qué decir de las opiniones que Michelle Bachelet habría emitido sobre gobernantes de distintas latitudes –y sobre el actual presidente– y que su círculo cercano ha salido raudo a desmentir. Pelambre VIP, claro, pero pelambre al fin.
No es que no sea seductor, claro que lo es. Saber las intimidades de personajes famosos siempre ha tenido un atractivo algo morboso, y ha llenado las páginas de revistas desde hace muchos años. Pero de ahí a hacerlo un problema a nivel mundial, con un asesor del primer ministro canadiense diciendo que Estados Unidos debería matar al fundador de Wikileaks hay un paso largo.
La gran revelación de todo esto, al fin y al cabo, es probar –todos lo sospechábamos, creo– que los diplomáticos, habitualmente tan compuestos, también se van de boca en la intimidad. Que quienes gobiernan con palabras de buena crianza y gestos de amistad, están al mismo tiempo dando puñaladas por la espalda, hablando mal de quien acaba de posar junto a ellos en la foto oficial de tal o cual cumbre, prendiendo un ventilador que salpica al que se cruce por delante.
Nada nuevo, entonces. Sólo pruebas de que lo que todos sabíamos es real. Que la Asamblea General de la ONU, tras bastidores, no difiere tanto del directorio de (¿todavía existe?) Cema Chile. Que la política internacional es tanto o más sucia que la local. Que llegado el momento, todos –o muchos– están dispuestos a hablar mal del otro. El ‘cahuín’ es parte de la política. Y no necesitábamos que Wikileaks lo demostrara, aunque lo hizo de todas formas.
Ahora, como si fuera poco, Julian Assange, su fundador, está detenido. Los servidores de Wikileaks en todo el mundo bajo ataque permanente. Las cuentas en Suiza de Assange congeladas por los mismos que hicieron negocios con los nazis, y las transacciones a través de tarjetas de crédito suspendidas. Los temas “Assange” y “Wikileaks” censurados en Twitter. Un ataque coordinado, un hombre y sus ‘cahuines’ peleando contra el poder. Ya veremos quién gana. Si yo fuera poderoso –cosa que está lejos de mis expectativas–, me iría con cuidado. A estas alturas, Assange y Wikileaks tienen poco que perder.
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Wikileaks… un escándalo
Publicado el 9 Diciembre 2010 Blog, Política y Actualidad 4 comentarios
4 comentarios
No. No son sólo ‘cahuines’. Eso es una forma de bajarle el perfil a lo que está haciendo Wikileaks.
La prensa local se habrá enfocado en el cahuineo, pero es por su naturaleza… poco se ha dicho que la nueva ley de propiedad intelectual que se discute en España prácticamente fue redactada en EEUU, y que la idea es desde ahi, propagar los cambios que benefician a grandes empresas estadounidenses.
Creo que no es un cahuín demostrar que EEUU está redactando las leyes de otros países, violando la supuesta independencia de cada nación. Era algo que muchos sospechábamos, pero tener pruebas de ello es diferente.
Otra cosa que hay que destacar al respecto de esta “controversia” es la guerra virtual u “on-line” que se ha generado entre distintos medios, la guerra de ataques contra Amazon por haber censurado el website de Assange, censura también presionada desde el Gobierno de Estados Unidos.
La velocidad que está tomando el juicio contra el fundador de WikiLeaks por casos de abuso sexual en Suecia, y la interrogación que el gobierno Británico le hizo, etc, estos son factores que nos dan mucho qué pensar sobre las libertades que se toman ciertas naciones por sobre otras…..
Qué tan independiente es nuestro país? La verdad, Jullian Assange con su filtración de documentos, me da MUUCHO para pensar.
Cahuínes, estos no son cahuínes, ni copuchas de pasillo.
Me parece que no has entendido, o no te has informado lo suficiente de que va todo esto.
A mí lo que más me asquea (aunque ya lo sospechaba, como dices tú) es el ambiente mafioso que rodea a todo el mundo diplomático, gubernamental y de organizaciones internacionales. Sé que todos lo sabíamos o sospechábamos, pero tener pruebas fehacientes de la cochinada que se cocina en esos ambientes (en realidad en todos, para que estámos con leseras)y que luego se presentan ante la sociedad como modelos de probidad y corrección me parece una de las cosas más importantes a ser discutidas en sociedad.
La COHERENCIA entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace, es la clave para nuestro futuro como humanidad.
Estoy feliz que este asunto de Wikileaks haya salido a la luz pública, a ver si así no nos siguen tomando por pelotud@s y nosotros no continuamos actuando como tales.