
“Reguleque”. Así calificó Ximena Ossandón, vicepresidenta de la Junji, su sueldo al mando de la institución. Nada de otro mundo, si no fuera por algunos detalles:
-El sueldo “reguleque” ascendía a $3.729.923 brutos. Poco más de 21,6 veces el sueldo mínimo que, ya sabemos, no por mínimo está asegurado en nuestro país.
-Dicha remuneración es pagada del bolsillo de todos quienes pagamos impuestos.
-La declaración no fue hecha entre amigos, o en una conversación de pasillo, sino por medio de Twitter. O sea, públicamente.
Hay otros “detalles”, lo sé. Pero ni siquiera quiero entrar en esas profundidades… son demasiadas las aristas que se abrirían.
No quiero –ni puedo– determinar si el sueldo en cuestión es o no reguleque en relación a los pergaminos académicos de la señora Ossandón. Desconozco si con su formación de profesora y su post grado en administración podría, en el sector privado, optar a una mejor remuneración. Sé, sin embargo, que me parece francamente insultivo, considerados los “detalles” expuestos, calificar un sueldo así de “reguleque”. Hacerlo de manera masiva es simplemente impresentable.
No tengo los conocimientos –no es mi área– para calificar la gestión de Ximena Ossandón al mando de la Junji. Tal vez lo hizo espectacularmente en lo que al giro de la institución se refiere. Sin embargo, tengo suficiente sentido común para darme cuenta de que comunicacionalmente el manejo fue deficiente. Puntualmente, desde que instaló una virgen en la entrada de la Junji –obviando la separación Iglesia-Estado–, pasando por la entrevista en que califica a Karadima como “prócer de la Iglesia”, por su no postulación al proceso para llenar su cargo y posterior pataleo, y rematando en lo que ya todos conocemos.
A mi juicio esta es una historia de desatinos. De la señora Ossandón, claro. Cuando se ostentan cargos públicos hay que tener cuidado con lo que se hace y lo que se dice. La mujer de la Junji no sólo tiene que serlo, sino parecerlo. En todo caso, no estoy seguro de que todo esto haya sido su culpa. Siempre cabe la posibilidad de que se le haya metido el diablo en el cuerpo. Porque, aunque el demonio logre convencernos de que no existe, ahí está, esperando. Cruz pal cielo.
3 comentarios
La verdad es que me da pena todo esto, me da pena que se nombre a una persona tan ingenua (quiero creer que ese es el adjetivo calificativo) para este cargo. Pena por nosotros, porque como dices, comentarios como estos son impresentables y nos dejan como la mona, ya que por lo menos yo, tengo la tentación de pensar que tal vez varios profesionales que ocupan cargos de esta importancia son tan descriteriados como esta señora…. y pena por ella, porque hay gente ladrona, mentirosa, falsa y poco competente que continúa en sus cargos, ganando sueldos más que reguleques, pero que por ser “avispados” van a quedarse aaaaaañoooooos sin que nadie los mueva. Que pena haber perdido su sueldo reguleque y el respeto de algunos por ser tan ignorante de las nuevas dinámicas de comunicación y tan poco precavida. Espero que ella y much@s más aprendan que el mejor secreto es el que no se dice y que si dices algo y pones el ventilador, es más que lógico que va a llegar muy lejos, en una de esas a donde no quieres que llegue. Sobre todo en un cargo de esa naturaleza. Que pena.
simplemente es una idiota creo que le faltan palos pal puente ya que una persona normal que gane un sueldo asi de reguleque jamas se quejaria sobre todo si no hace nada que es lo que ella haciapero no sorprende ya que la gran mayoria de estos cargos los que realmente trabajan son los
tienen un sueldo que apenas alcanza para mandar a nuestros niños a un jardin de la junji osea con un sueldo menos que reguleque $180.000 que ¡que dicno para las personas que realmente sacamos la cara por nuestras familias! para que ellas ocupen un cargo como ese y nosotros le pagomos el sueldo con nuestros inpuestos y mas encima aseptamos que ella nos insulte disiendo que las mamas somos carreteras por dejar a nuestos hijos en el jardin bueno que se puede esperar de una persona que es capas de defender a un violador como el ¡padresito! carerraja perdon caradima.