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Los gringos son raros. Eso es un hecho. Pero las gringas son más raras aún.

Vivo en Florida. Pero no en Miami, sino que en uno de esos suburbios tipo Wisteria Lane. Aquí, ninguna mujer trabaja. Esa es una gran señal del súper desarrollo de este país… un latino con el que conversé fue muy claro: “Aquí hay cosas increíbles en las que están súper atrasados, a la ‘gringa promedio’ sólo le interesa casarse, tener hijos y quedarse para siempre en su casa. Ese es el sueño americano”.
No podía dejar de pensar en la realidad de una mujer profesional chilena, de mi edad y en mi situación. Si no trabajas, estás condenada a la soledad: todas sus amigas están desaparecidas de 9 a 6 de la tarde y ni siquiera consigues con quién tomarte un café… a no ser que encuentres a otra desempleada o alguna con prenatal.

Lo más impresionante son las explicaciones que dan las gringas. Cuando le comenté a una de mis vecinas sobre lo difícil que era pasar a ser mamá full time, después de haber desarrollado una vida profesional, me comentó que ella había trabajado hasta que nació su primer hijo y que después de eso la mejor solución había sido comprarse una almohada… ¡¿cómo?! Sí, cada vez que estaba sobrepasada, agarraba su almohada, salía al garage y gritaba como una enajenada tapándose la boca . Esa fue su terapia… ni siquiera pensó en negociar con su marido para volver al trabajo o buscar una sala cuna para los niños. Lo único que podía hacer era descargarse.
Después de desechar la opción de hacerme de mi propia almohada, básicamente porque la imagen me parecía un poco dantesca, me dediqué a observar las costumbres de por acá. Las gringas son amables, nadie puede decir lo contrario. Todas –absolutamente todas, las conozcas o no- te saludan cada vez que te ven pasar. Pero nada más que eso.

Yo esperaba un ejército de mujeres tocando mi puerta para ofrecerme un pedazo de pastel (a lo mejor he visto demasiada televisión), pero nada de eso ocurrió, nada más que amables sonrisas a la pasada. Cada día me convenzo más que si algún día me da un ataque en plena calle nadie se va a preocupar de socorrerme.

El problema no es que las gringas se defiendan como gato de espaldas frente a la posibilidad de que las conozcas un poco más allá de lo socialmente aceptable y que ninguna deje que entres en su vida. El diagnóstico final, dado por una chilena que lleva décadas viviendo acá, es francamente devastador: si efectivamente alguien logra llegar un poco más allá –en la mayoría de los casos, obviamente no se trata de generalizar- se va a dar cuenta de que no hay nada. Nada de nada. Escalofriante ¿no?

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11 comentarios

  1. YNOC YELTRAH dice:

    QUIERO SABER MAS……….. ¡¡ QUE SIGA LA HISTORIA ¡

  2. Jocelyn Corada dice:

    Simplemente genial.

  3. Andrea Villarreal dice:

    Valor amiga! fuerza en la vida

  4. Macarena Castilla dice:

    Leo y leo….y sigo pensando lo valiente que eres. ah! y en la imagen errada que tenemos de los gringos. Pura TV amiga, pura TV.

  5. Andrea Navarrete dice:

    Yo tambien vivo en Florida, en uno de esos barrios parecidos a los de Wysteria Lane y mi experiencia es diferente. No se puede generalizar, hay de todo en todos lados.

  6. Marcela dice:

    Me has leido la mente.

    Despues de 10 años en el pais al norte del de tu historia mi diagnostico es igualito al tuyo. Lo politicamente correcto no suena tan mal en papel, pero te azota como un balde a agua fria cada vez que te das cuenta que no cuentas con nadie, que la armonia de tu vida depende exclusivamente de ti y que es mejor sonreirles de vuelta porque si intentas siquiera explicar lo que sientes, no hay posibilidad de ser escuchada de verdad.
    la sangre latina es unica y un lujo cuando la tienes cerca.

    suerte!

  7. Gema dice:

    al igual que tú vivo en un país que no es el mío, lejos de todo y de todos los que oonozco. Al igual que tú, salgo a la calle y las personas me sonrien cordialmente pero eso fue todo y nada más. Gracias a dios, que no soy amiguis de la depresión porque sino ya estaría endeuda de comprar tantos antidepresivos y cigarros, para descargar de alguna forma la ansiedad y la pena de sentir la soledad. Pero, te digo una cosa, esto también tiene su lado bueno. Estoy sola, sí, es veradad, pero también es verdad que he podido ver en mí un coraje y una valentía que no sabía que la tenía, de transformar lo ajeno y desconocido en un espacio de aprendizaje de mi misma, de mis límites y de mi fortaleza.. amiga, no se rinda, sea paciente ante lo incomprensible, porque estás siendo comprensible sobre tí misma.

  8. Andrea dice:

    Yo actualmente vivo en Canada, aparte de lo extremedamente frio del clima la gente tambien lo es. Llevo casi dos anos aqui y de verdad creo que me costara decadas entender la mente del Canadiense en cuanto a relaciones interpersonales se refiere. Es exactamente como lo describes, son muy amables pero solo eso, quieres legar a su corazon y realmente es una tarea complicadissima. Fuerza amiga, yo trato de hacer mi vida lo mas armoniosa posible aqui y por supuesto jamas despegarme de “Mi gente” latina, de la cual estoy orgullosa de ser parte.

  9. Pao dice:

    ¿Qué interés podría tener una ciudadana norteamericana en ser amiga de una inmigrante?

  10. Monica Stipicic dice:

    Igual fuerte pensar que a una norteamericana le importe un pepino tener amigos inmigrantes… ya el termino inmigrante parece tan despectivo y lo es mas cuando parece que no solo se trata de ciudadanos de segunda clase, sino que ademas que no califican ni siquiera para entablar una conversacion. Los chilenos nos sentimos diferentes al resto de los latinos hasta que llegamos a este pais, aca uno empieza a empatizar y a sentir que todos estamos metidos en el mismo saco… “hispanicos” le dicen en migracion a los nuestros (aunque eso ni siquiera es un raza).
    Ojala quisieran tener amigas inmigrantes… podriamos ensenarles un poquito de calidez, buen humor y verdadera amistad
    (escrito en teclado gringo, por eso sin acentos ni enes… ni esas cosas tan “hispanicas”)

  11. mane henseleit dice:

    hola
    yo vive hace 10 años en austin texas por 2 años alla nacio mi hijo mayor y si monica es duro, finalmente estableci lazos con puras latinas que al igual que yo estaban acompañando a sus maridos, los gringos son tan diferentes a las peliculas y en algunas cosas tan iguales
    nada como llegar alla y ver que la superioridad que uno cree tener frente a otros latinos se hace humo cuando se es tratado como sudaca en ese minuto ser chilena para ellos es igual a ser colombiana, peruana o argentina al final somos sudacas, inmigrantes en un pais extraño, con otro idioma y una cultura tan diferente
    suerte y animo , tendras una experiencia para el resto de tu vida

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