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Conocer el testimonio del padre y de la hermana de Sergio Aguayo Muñoz, el joven de 18 años acuchillado en julio por un adolescente de 15 en plena Av. Las Condes resulta conmovedor. Sobre todo cuando se conocen detalles tan íntimos como que el muchacho estaba lleno de planes y proyectos. Se estaba preparando para el futuro, quería desarrollarse, y también reconciliarse con una sociedad que no lo aceptó como era, pues fue víctima de bullying… Tantos proyectos, ganas de vivir, de ser alguien en la vida que quedaron truncados en cinco minutos por alguien que salió a carretear con cortaplumas en mano y varios litros de alcohol en el cuerpo.

Aquí es donde una se pregunta dónde estaban los papás de este chiquillo que no fueron capaces de detectar a tiempo en qué pasos andaba su hijo. Se rumorea que muchas veces salía de su propia casa en un estado etílico avanzado y que en su Facebook y fotolog  se vanagloriaba de ser choro y de su agresividad. Bastaba con haber visitado la página una vez. No se trata de controlarlos ni mucho menos, pero sí saber en qué están, con quienes se juntan, cuáles son sus panoramas de fin de semana, sus intereses. Hace un tiempo le tocó a Alejandro Inostroza (muerto de un golpe en la cabeza con un bate en manos Aarón Vásquez), después a sergio Aguayo, pero también pudo ser mi hijo, el de mi hermana, de una amiga, al suyo… Es aquí cuando cobra sentido la interrogante, ¿es necesario una ley de responsabilidad civil de los padres sobre los actos de sus hijos?

Esta reforma de ley que está impulsando el diputado Roberto Sepúlveda —y que se aplica en Argentina, Alemania, Estados Unidos, Francia—, apunta a que en cualquier delito en el que estén involucrados menores de 16 años, ya sea homicidio, destrozos, peleas, sus padres —como parte del proceso— tienen la obligación de demostrar a la justicia que actuaron diligente y responsablemente en la formación y educación de su hijo, y en base a ello se dictará la respectiva reparación económica. La pequeña gran diferencia con la actual ley en el código civil, es que hoy son las mismas víctimas, los padres o parientes de éstas, las que además de la querella penal en contra del victimario, deben iniciar otra civil en contra de los padres si quieren demostrar que éstos actuaron negligentemente en la formación de sus hijos.

Esta reforma presenta dos importantes beneficios; por un lado la familia de la víctima se evitaría la pena y el desgaste de iniciar otro juicio, que en el caso Aguayo significa revivir el caso, reabrir heridas, contratar abogados, con el enorme costo sicológico que conlleva todo eso. Y por otro lado, obliga a los padres a estar más preocupados de sus hijos, saber qué conducta tienen, y tomar las medidas cuando corresponden.

Por último, que sepan que los actos delictuales de ’sus niños’ no les van a salir gratis… No es posible que hoy tengamos responsabilidad civil por la tenencia de animales que son seres irracionales, y no por la de nuestros hijos que son seres absolutamente conscientes y racionales.

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13 comentarios

  1. Nancy Aravena dice:

    Buena columna.Y sobre todo informativa para los que somos padres y también para los adolescentes. No sabía que se estaba tramitando esa reforma de ley. Es tranquilizador saber que se están preocupando de una de las áreas más débiles de la justicia chilena. Es de esperar que se apruebe y que esté en vigencia lo más pronto posible. Estoy sgura de que con ello, va a disminuir en gran parte la violencia juvenil que hoy reina en nuestra sociedad. Y lo más importante, nos obligará no sólo a preocuparnos, sino también a “ocuparnos” de nuestros hijos como se debe.
    FELICITACIONES A LA REVISTA POR ABORDAR TEMAS COMO ÉSTE Y POR LA FORMA SENCILLA Y CLARA EN QUE LO EXPONEN.

  2. Roberto dice:

    Es una buena alternativa, porque hoy muchos jóvenes están totalmente desbandados, entregados a la vida, a la noche, sin un norte claro, y es ahí cuando caen en extremos insosprechados que después lamentan como el joven que mató a Sergio Aguayo. Lo más probable que no salió de su casa con ganas de matar a alguien, pero el alcohol, la poca preocupación de sus padres, la falta de consejos y de un rayado de cancha lo convirtió en 5 minutos en asesino. Como dice la periodista, no se trata de controlarlos, sino saber en qué están, con quienes se juntan, cuáles son sus intereses. Así se evitarían tantas desgracias.
    buena columna y muy bien tratado el tema.
    Roberto P.

  3. Isa dice:

    Impactante y muy humano el testimonio de Sergio Aguayo padre, felicitaciones, me quedé con las ganas de conocer sus reflexiones a fondo. Qué terrible debe ser que te maten a un hijo, y en las condiones en que fue asesinado ese joven, sin recibir ayuda de absolutamente nadie. De todas maneras como padres somos responsables de los actos que cometen nuestros hijos, y como tal es nuestro deber saber en qué pasos andan metidos.
    Los felicito por sus constantes exclusivas, y con la calidad con la que tratan testimonios de vida. Muchas gracias.
    Isa

  4. Paula dice:

    Encuentro excelente columna…Estoy enterada y en otros países ya se está legislando. Creo que los padres deben poner más atención a sus hijos en vez de llenarlos de cosas materiales.
    Paula S.

  5. Daniel Figueroa dice:

    Me parece que es muy difícil probar si los padres fueron o no negligentes en la educación de los hijos, si creo que tienen que hacerse responsables, si o si, de los niños hasta los 18 años sin juicio previo ni nada, y pagar de acuerdo a las faltas de los hijos.
    Un niño no se puede criar solo, los padres o tutores deben estar al lado de ellos siempre, y así seremos una mejor sociedad. Por algo un niño de 16 años no puede manejar, no se puede casar, no puede votar. etc. porque aún no han desarrollado completamente su juicio.
    En países como estados unidos en alguna época, si un policía encontraba un niño en horario de clases vagando por la calle, lo tomaba, lo llevaba a su casa y luego le pasaba un parte a los padres, así como eso, deberían ser varias cosas más, como por ejemplo si un niño anda borracho un carabinero, perfectamente podría llamar a los padres y pasarles un parte.
    No nos podemos desentender de nuestros hijos, ni de nuestras responsabilidades, si hay que hacer un “corte” en algún momento, el que hoy en la ley chilena es a los 18 años.
    Qué bueno el tema, me parece bien que se instale este debate en nuestra sociedad.

    Dany

  6. Siento que la juventud esta cada dia mas agresiva y estamos en el momento oportuno de sacar en vigencia esta ley que nos favorezca atodos especialmente nuestros hijos adolescente que se exponen a cada minuto cuando salen a carretear tenemos que ser justos y pensar en el dolor ajeno y en estas vidas que han sidos truncadas y familias destrozadas tenemos que evolucionareso es legitimo no matar por matar porque si vamos a ser lideres de esta forma en que mundo estamos viviendo por favor la justicia esta ciega hagan algo urgenteno sean insensibles.

  7. Denise dice:

    Estoy total y absolutamente de acuerdo con la reforma de la ley, soy una madre convencida que los hijos son claramente una imitación de los valores , y de la forma de actuar nuestra ; si estos ven violencia en nuestro hogar , repetiran esto en su actuar durante la adolescencia, y sobretodo desde pequeños que es hasta los 5 años más menos que absorven como una esponja , todo lo que los rodea.
    Somos nosotros los Padres que tenemos que responder por los actos de nuestros niños ya que nosotros RESPONSABLEMENTE decidimos traerlos al mundo, esto mezclado con cariño , respeto , valores y espiritualidad , puede ser la base de niños que forjen un futuro mejor del que vemos hasta ahora.
    ¡¡¡¡Reflexionen pues , los padres si estan haciendo como corresponde su trabajo!!!!!!!

  8. Romina dice:

    Antes que todo, quiero felicitarlos por este tipo de publicaciones, personalmente no tenía idea de este proyecto de ley del Sr. Sepúlveda (él fue alcalde de Maipú hace un tiempo), y de verdad creo que es una excelente iniciativa, es más, ni debería ser aún “proyecto”, es perfecto tal como dices Paula, es una ley que prevee, no sólo “castiga”, también educa.

    Cada día me convenzo más que muchas mujeres están pariendo y no criando, no enseñan valores, no educan. Independiente al estrato social, al estado civil (desde que el mundo es mundo no necesitamos -obligatoriamente- una pareja al lado para criar). Definitivamente es otro problema cultural más que tenemos en este viciado país.

    Educación, no sólo se imparte en los colegios, la educación nace en la casa, me molesta cuando aparecen “madres” alegando en el noticiario por las barbaridades de sus hijos (Cizarro, Aarón, NN varios), como si ellas fueran “víctimas” también siendo ellas las principales creadoras y formadoras de sus monstruitos.

    En fin, gracias por el espacio y por la columna!
    Saludos a todos!
    Romina.

  9. angelica dice:

    esto es impactante guau

  10. catalina dice:

    hola !! acabo de ver tu blog, aún cuando me parece interesante el tema, me parece que si existen medidas, me refiero al artículo 2320 del código civil, se trata sobre presunciones de culpa y al ser presunciones de culpa, a la víctima sólo le corresponde acreditar que tuvieron lugar los hechos consitutivos de la presunción, en este caso del inciso primero, por tanto, es sobre los padres que recae el peso de la prueba, ya que ellos deben acreditar que efectivamente actuaron con la debida diligencia y cuidado habiendo hecho todo lo posible para que el ilícito no se cometiese, y que aún así no pudieron evitar el hecho considerando el respeto y autoridad que su calidad de padres les otorga, por tanto me parece algo errado el que te refieras a que el peso de la prueba recae sobre la víctima ya que como señale ello no es así, en fin…. en todo caso el tema es muy interesante, saludos ;)

  11. Mariana dice:

    Excelente iniciativa, Los padres tienen que hacerse responsable de los delitos de menores que bajo el criterio de nuestras leyes son inimputables, si no tienen edad suficiente para pagar por sus culpas es porque no tienen edad suficiente para mandarse solos por la vida. Si mi perro rompiera el jardín de mi vecino, seguro yo tendría que pagar por ello. Es justo, entonces, que nos hagamos cargo de nuestros hijos, si bien no concuerdo en que los hijos siempre resulten ser el reflejo de sus padres, son nuestra absoluta responsabilidad nos guste o no, nos toque un niño rebelde o no. Vemos casos de adolescentes difíciles que son abandonados por sus padres para dejarles el “cachito” a alguien más, una tía, el estado o cualquier otro incauto integrante de esta sociedad y finalmente, familias inoscentes, como la de las víctimas mencionadas en el blog, terminan pagando con su dolor culpas que no les correspondían.

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