El fin de semana leí la entrevista que el ex tenista Andrée Agassi dio a la revista Der Spiegel. Sorprende saber que un ex número uno del mundo, un ícono del deporte ha confesado que odiaba el tenis. Detrás del éxito y los millones de dólares había un tipo traumado, frustrado, inseguro e infeliz. Culebrón venezolano… no obstante podría ser la realidad diaria de muchos. ¿Cuántos son felices con la labor que desempeñan en la vida? ¿Cuántos tienen la valentía del dar el salto y cambiar el switch?
Hace algunas semanas se dio a conocer la última versión del Estudio Zoom al trabajo 2009, el que detectó que después de la familia y la vida afectiva, el trabajo es una de las preocupaciones principales de los chilenos. Sin embargo lo que más sorprendió a los realizadores (consultora Visión Humana y la Universidad A. Ibañez) es que los trabajadores priorizan más la estabilidad laboral que las posibilidades de desarrollo profesional, de hecho un 87% de las personas prefiere un empleo estable en vez de éxito profesional. Además un 92% confesó que trabaja fundamentalmente para ganar dinero. ¿Los resultados hablan de mediocridad o malas elecciones?
Hace años, en una reunión de amigas, nos preguntamos cuántas de nosotras habríamos estudiado lo mismo; de un grupo de ocho sólo dos nos repetiríamos el plato. No obstante y a pesar de que a varias la profesión no las acompaña, teníamos un factor común: pasión por lo que hacíamos. ¿Cómo capturar el éxito, ambicionar más, si no te gusta lo que haces? Pero claro, las lucas son las lucas y hay que ganarse la vida. Muchos adultos ya entraron en esa espiral y con más responsabilidades es difícil tomar la decisión de saltar al vacío. Por eso me encanta ver a los jóvenes, esos que promocionan sus propios negocios por facebook, internet o twitter, son verdaderos emprendedores. Con cortos años, ponen todo su empeño en autogestionarse, en crear pequeñas empresas que les permiten ser libres, ganar dinero y trabajar en lo que los apasiona. Algunos podrían tildarlos de poco ambiciosos, pero no hay que olvidar que Bill Gates comenzó en el garage de su casa. ¿Éxito profesional o felicidad? Seamos ambiciosos… las dos al bolsillo.




2 comentarios
La verdad que la satisfacción es plena cuando puedes ganar las Lucas en lo que te realiza y te hace feliz .. me siento privilegiada de estar en ese grupo ,pero se que no es la realidad de hoy , creo que la mayoría busca lo “”SEGURO”"” aunque no les guste su trabajo….”.no queda otra ” el quedarse sin trabajo es algo que asusta mucho.
El eterno dilema… Soy periodista de profesión pero más aún de vocación y jamás podría imaginar mi vida lejos de lo que tanto amo. Si embargo, cuando se acerca fin de mes y el dinero no alcaza, cuando faltando poco para las vacaciones, el merecido viaje es aún una posibilidad incierta y cuando las inversiones dependen de la buena voluntad de los prestamistas, las dudas se apoderan de las pasiones: “¿Cuándo llega el momento de la cosecha”, “Porqué los ingresos no son proporcionales al esfuerzo y al tiempo invertido?, “¿Cuándo podré comprarme esos zapatos soñados con la conciencia tranquila? Pero luego vuelvo en mí, y me siento agradecida por disfrutar de lo que hago, por encontrar motivaciones día a día, por no tener paredes que me impidan crecer hasta donde yo lo disponga. Es ahí donde recuerdo que el éxito no es un largísimo camino a la felicidad, sino la manera misma de transitarlo y la capacidad de ser felices durante este recorrido.