Paso 1 En las inmediaciones de un gran parque, al lado de un barrio tan antiguo como bohemio (casas de fachada continua, cités y restaurantes), levante por favor elevadas torres de departamentos, de 20 pisos… ojalá más. Que sean por lo menos cuatro. Si construye una cantidad menor echa por tierra esta receta. No se le ocurra poner ni pizca de elementos arquitectónicos, no son necesarios, basta con un par de murallones.
Paso 2 Cerca, muy cerca de esa zona, dinamite parte de un cerro y ubique la entrada y salida de un túnel (¿le suena familiar?). Instale pórticos para el tag, son símbolos de una ciudad ‘moderna’. Donde había frondosos árboles y parques, donde jugaban los niños, haga la masa para una rotonda o bandejones centrales… deje macerar y se convertirá en caldo de cultivo para ambulantes, delincuentes y avezados carteristas. Ellos se encargarán de romper vidrios a los automovilistas desprevenidos o bien atorados en los tacos que llegaron de la mano del túnel.
Paso 3 Donde había un parque —medio mal tenido, pero verde al fin—, condimente con una plaza cien por ciento hormigón. Adereze más tarde con un estacionamiento subterráneo ($600 la media hora), cuyas entradas ebullirán cerca de las 12 y las 19 horas. Deje hervir a fuego lento, es parte del proceso de modernización.
Paso 4 Como la educación es muy importante deje que construyan una universidad. Que sea grandota –igual que las torres del paso 1–, que su carta de presentación sea un portal tan apoteósico que no deje ver el parque principal. Excelente, será un símbolo del desarrollo comunitario. Ponga especial énfasis en que la plaza de restoranes recién construida, esa que atrajo turismo como nunca antes, quede bajo la sombra.
Montaje del plato Cuando termine de cambiarle la cara al barrio, procure que el gris se apodere de todo por parejo, sobre todo de aquello que en su origen fue verde. Agregue un toque peculiar que podría llevarlo directo al récord Guiness: monumento de una figura histórica, de renombre mundial ojalá (el Papa es una alternativa). Si nadie está dispuesto a esculpir tamaña figura, no dude en agregar una base o atril de varios metros. Tomará punto de espectacularidad. Y lo más importante, pase lo que pase: no haga caso a las críticas, sobre todo de los vecinos. Al final que esos… qué saben de urbanidad.




10 comentarios
Lamentablemente la situación descrita no es monopolio de un solo barrio (eso es lo mas terrible); Ñuñoa, comuna emblema de las familias de clase media clásicas de Santiago, y como eso recordatorio de parte de nuestra historia, en menos de 2 años fue arrasada por estos monstruos clonados que son la versión “moderna” del concepto de “población callampa”, lo mismo pero a escala NO humana.
Da un poco de envidia mirar solo cruzando una calle a la comuna vecina (La Reina) y ver como han resistido estoicos a los embates de las mega construcciones. Es de esperar que esto continúe así y que no les suceda lo que a Ñuñoa que antes parecía tan lejos de todo esto.
Miremos el lado amable, estas evoluciones o involuciones (dependiendo la mirada) permiten mas trabajo y mayor seguridad. Lo interesante es que aprendamos de nuestros errores y se pueda hacer algo al respecto pues no quiero dejar de tomar un cafe en la esquina de mi barrio o caminar al cine una tarde tranquila con luz natural.
Pareciera que la gente que planifica y proyecta viviera en otro planeta!
Como la Plaza de Armas, que ahora es una explanada gris, siguiendo la línea…
que modernización más a la chilena!
todo para parecer modernos, sin tomar en cuenta lo que se va perdiendo, pero “somos modernos!”, que es lo que importa, no?. Tan modernos que ni siquiera tomamos el valor de lo que tanto aprecian los personajes de afuera. Esos lugares con encanto, que tienen ese espíritu tan difícil de explicar con palabras. Todo eso desaparece, pero porque? por llegar a ser tan modernos como esos países que lo único que añoran es tener algo de ese encanto! dificil de entender, no?
Lo principal es tener una actitud positiva hacia los cambios,de una u otra forma es un avance para la ciudad. Pensemos en las personas que pueden llegar temprano a su casa a compartir con sus hijos.
Más allá de lo brutal que sean los cambios, creo que cada paso es un exceso, mejor cambiemos la actitud y veamos lo bueno.
Después de todo es un circulo vicioso que en poco tiempo nos tendrá reclamando por falta de estacionamientos y pidiendo que mejor boten las fachadas de las casas con linda arquitectura ya que son un peligro.
Saludos.
De postre para esta receta: Es decorar todo con plátanos orientales, modernos árboles que no producen alimento, ni menos morada para las ruidosas aves, además de contribuir a las queridas y esperadas alergias.
Y PARA RESPONDER A FERRARI:
Quizás tienes razón, Moriremos y nuestros nietos sólo podrán ver esas fachadas en fotografías. Así es más seguro. puff!
Un nuevo exceso. Qué fácil es caer.
Saludos.
Se agradece el humor para un tema de verdad triste.
Toda la razón y nada que discutir. Como residente de Recoleta, es vergonzoso lo que le hacen a la comuna.
Sinceramente extraño los plebiscitos municipales que hacía la derecha, cuando se trata de las atrocidades que pasan en mi comuna. Sería lindo decir que NO y que la señora Letelier tuviera que poner la estatua del papa en su jardín.
ja ja ja ja ja ja wena Ferrari, nada que decir.