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kindleSi hay una tecnología en la que no he creído nunca es la de los libros electrónicos. Los encuentro incómodos, poco prácticos, latosos. Además, compiten con una relación amorosa muy antigua que he sostenido con los libros de papel.

Ahora que Amazon se abrió al mundo con el anuncio que venderá su lector de libros digitales Kindle en 100 países (no incluye a Chile) por unos 150 mil pesos, recuerdo todas las profecías no cumplidas respecto al estruendoso éxito del mundo electrónico sobre el papel. Al final y pesar  de todo el ruido el papel siempre ha salido vencedor.

Dijeron que los libros de papel se acababan. Que todo el mundo leería la información en un CD-ROM, lo que no ocurrió; los libros siguen su vida muy sanos, y los CD-ROM encontraron su nicho, un nicho pequeño por cierto.
Para mí cada libro tiene su personalidad, tiene cuerpo y alma. Por eso no me gustan las ‘Obras Completas‘ o las antologías. Me encantaban esos pequeños libros de bolsillo de Quimantú: ahí leí Noches Blancas, de Dostoiewski, o Bola de sebo, de Maupassant. Los podías guardar, releer. Dejar en el velador. Compartías algo con esos seres.

Recuerdo  uno de los momentos altos en mi vida: una mañana leyendo una novela de Agatha Christie en un banco de la avenida Matta. (¿O era de Raymond Chandler?).

Las pantallas no son lo mismo. Para empezar, en ellas todos los libros tienen el mismo tamaño y el mismo color. Se les acaba la batería y a todo sol no se ven bien las letras. Por otro lado, ¡no puedes pasarte la vida mirando un dispositivo! ¿Han visto algo más aburrido que estar con un amigo fanático de Twitter? Tú estás con él, y él escribe: “Estoy con Alexis Jéldrez”. Pero no está contigo: ¡está con su maldita pantalla escribiendo todo el rato en vez de conversar mirando a los ojos!

Pero en Madrid y Yucatán están felices con la llegada del Kindle. En España avisan que se podrá leer El País, como si el placer de hojear un gran diario (que tiene ruido, olor y textura) en el Starbucks tomando un café, se comparara a la tortura de lidiar con un aparato diminuto que se te va el texto para todos los lados.

El Kindle estará disponible el lunes 19 de octubre en Guadalajara, Cancún y Veracruz en un modelo de 6 pulgadas que se conecta a la red celular con tecnología GSM. En FayerWayer, Juan Francisco Diez, se lo agradece a Jeff Bezos, el mandamás de Amazon, porque hasta ahora el Kindle (que ha sido, en realidad, el único lector de libros electrónicos que ha tenido éxito) sólo funcionaba con la tecnología CDMA, que ya no se usa en Chile.

Pero a pesar de los anucios sigo pensando que el papel es lo mejor que hay. Cosa de ver las bibliotecas con libros que se preservan por siglos. ¡Anda tú a recuperar un texto que escribiste con Framework en 1989! ¿Tienes el software que lo abra? ¿Tienes el hardware que lea ese software? Era el tiempo de los diskettes blandos, esos que se doblaban, de cinco y un cuarto.

En todo caso, yo, para esto de las predicciones soy re malo. Cuando evalué el primer iPod, de Apple, (en la sección Internet de El Mercurio) lo encontré malo, y con unos audífonos espantosos (eran muy grandes y se caían). ¡Estaban tan enojados los fanáticos de Mac con mi comentario! Los hechos: Se han vendido 220 millones de iPods en el mundo.

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16 comentarios

  1. Gerardo dice:

    con kindle los arboles tienen un respiro

  2. Renato dice:

    Muy buena columna! Yo tampoco creo que el Kindle vaya a tener mucho éxito futuro, pero por distintas razones. Yo creo que hoy en día, con la cantidad de netbooks, celulares y otros juguetes portátiles, es muy fácil que en el futuro se puedan leer estos libros a través de otros medios. Por lo tanto no veo que tenga mucho futuro frente a tanta competencia.

    Pero yo opino que el papel, de todas formas, tiene los días contados. Si EE.UU. se hubiera independizado el 2009, la Declaración de la Independencia la hubiera publicado Jefferson por Facebook (y el resto de los congresistas, en vez de firmar, hubieran apretado “Like”).

  3. Misra dice:

    Tener libros electrónicos para mí, es más práctico que acumular cientos de kilos de papel por mi casa, que ya bastante chica me queda con tantas cajas y cajas de libros y enciclopedias que han ido quedando de otros años. Hoy me inclino por los ebooks, y me da lo mismo lo que digan, porque es el contenido el que importa y seguro no hubiese leído ni la mitad de tu post si no fuera por internet, porque a la hora que lo tengo en papel, lo tiro al WC.

  4. Respecto a lo que dice Renato, es verdad: hoy los libros electrónicos se pueden leer en todo tipo de dispositivos. Muchos preferirán verlos en celulares. Amazon ofrece una aplicación para ver los libros de Kindle en iPhone.
    Pero, en realidad, a mí me gusta el papel porque rayo y subrayo todo, hasta los libros. Les pongo notas por todos los lados y después los guardo. Guardo todo.

  5. En todo caso, Gerardo tiene razón con su comentario: los árboles tienen un respiro con esta tecnología.

  6. Emilio dice:

    Yo creo que existencia de un dispositivo que sirva solamente para leer pdf’s es un gasto de plata. Con un netbook hoy en día puedes hacer eso y más, por lo cual creo que kindle no es más que un chiche.

    Yo sigo prefiriendo los libros de papel.

  7. Estaba botando unos diarios viejos, y me encuentro con este comentario de Ray Bradbury: “Sólo el libro de papel tiene olores… Olor a nuevo, que es bueno, y olor a libro usado, que es todavía mejor”, afirma romántico este visionario.

  8. Marcela dice:

    Jajajaja, Alexis, no hay caso, nunca te gustó ni te gustará el Kindle!!! Un abrazo marciolesco!!!

  9. Hola, Marcela; no es tanto que no me gusten los libros electrónicos como lo que mucho que me gustan los libros de papel. Siento que un libro de papel es como un amigo.

  10. LENKA dice:

    Hola Alexis!
    Qué tal, excelente columna, qué bueno tenerte por acá.
    Un aporte a la discusión es lo que está sucediendo precisamente ahora en la Feria del Libro de Franckfurt, donde los editores de las principales sellos editoriales del mundo discuten precisamente la incidencia del eReader, Kindle y otros dispositivos. La conclusión es que la industria editorial está mucho mejor preparada en comparación a lo ocurrido con la piratería de música, una década atrás.
    Les dejo el sgte link para alimentar esta interesante discusión. En lo personal, y con el perdón de los señores árboles, no hay como los libros de papel, dejarlos en el velador y saber que ahí te están esperando… Nada se compara al placer de ir pasando las páginas y saber que, poco a poco, vas llegando al final…
    Cariños!
    L.
    http://es.reuters.com/article/entertainmentNews/idESMAE59F0Y620091016

  11. De literatura, doy fe

    Es cierto que la literatura chilena cojea y podría decirse que está bien porque acusa intento de movilidad, gran diferencia hay lo sabemos entre acción y movimiento. Es cierto que la maquinaria de la información y de consumo ha desplazado a un segundo, tercer y quinto plano a los mediadores entre el proceso creativo y los lectores existentes. Es cierto que la crítica y el crítico tan solo existen en un minúsculo espacio asignado a los “especialistas” porque perdieron toda relevancia social. Es cierto que el escritor como agente de cultura se encuentra de capa caída porque ni la sociedad chilena ni los medios le asignan una función propia de su dignidad profesional. Es cierto que lo que está en ruinas son las prácticas nobiliarias de traspasos obtusos de la letra, las mesas largas adornadas brillantemente con palabras solemnes donde se proyecta el futuro de la literatura chilena como si tan solo con eso bastara. Es cierto que hasta el pensamiento crítico no tiene voceros, apenas se habla para probar las tesis de quien o quienes son miserables, ni siquiera hay un debate entre visiones de análisis, con suerte peleas entre analistas, y ni siquiera eso, ya no quedan espacios para que aquello ocurra, hasta la desaparición de Rocinante, que se pensó sería un paréntesis, se convirtió en un eterno suspiro, de esos mismos que esperan en las ventanas para sorprendernos con un beso nostálgico y silencioso.
    Más, los únicos molestos aquí no son las causas pendientes ni el universo, los únicos molestos aquí debieran ser los jóvenes que cada día son castrados con el slogan oculto de Déjense de tontear y sométanse, saquen título, trabajen, tengan hijos, duerman hasta tarde los domingos, junten plata para que sus hijos hagan el mismo recorrido, envejezcan, pasen al olvido. No se valida ninguna posibilidad de otra manera de ser, es cierto, y en el plano literario, los pocos que logran salir del letargo rebaño, después de mucho quemarse las pestañas e hinchar las pelotas a cuanto bate más menos conocido con el que alguna vez se cruzara en alguna calle o en un bar, con mucha suerte son prologados y se les somete a falsa promesa en alguna antología siempre polémica, y más temprano que tarde siempre olvidada. Es cierto, lo que se ve y se ha visto no es la entera literatura, y por eso cojea.
    Pues yo doy fe. El más delicioso plato de mi vida lo degusté de una mano gastada y rechoncha al sur de Temuco, en un pequeño caserío, sin calles, sin ningún adorno, cuyo nombre de pueblo prefiero no mencionar, y el más hermoso verso que haya leído lo recibí de un muchacho niño que tenía miedo de ser nombre y ser descubierto recitando en lo profundo de su cerro duro lleno de hombres.
    Doy fe, lo inmenso, lo que no se ve y en temprana comunión damos por contado que no existe, dejó de ser acción, y se perdió en el camino pues tan solo se quedó soñando y se dejó llevar como hoja sobre este sistema que no perdona a quién no lo quiere conquistar. Y aún así existe, eso también es cierto.

    http://www.letralia.com/219/articulo02.htm

    Marcelo Munch

  12. Saludos, Lenka. Gusto de visitarte por tus pagos. La verdad es que ha habido harta noticia sobre este tema en los últimos tiempos, como el lector de Barnes. Pero, al final, nada reemplaza el placer de un buen libro. ¡Que estés muy bien!

  13. ¡Hola, Alexis! Me gustó mucho tu columna… a mí me cuesta una enormidad leer libros en Internet. Lo he intentado… y solo he llegado a dos capítulos (todo un récord). Además, es más cómodo llevarse a la cama un libro, y no el computador, por pequeño que sea. A los notebooks se les acaba la batería… a los libros, no.

  14. Como tú dices, Albina, es agotador. Y nadie menciona ese hecho: es muy incómodo. Además, esa sensación de que algunos libros lo entienden a uno…

  15. sergio dice:

    Me parece lamentable que no se aprecie este tipo de tecnologia que nos permite a quiene tenemos menores recursos a acceder a la cultura con solo una inversion inicial, puesto que lo altos precios de los libros en Chile debido al impuesto al libro hacen imposible acceder a la cultura a quiene tiene menos.
    Es cierto que algo incómodo, pero es un pequeño precio comparado con las ventajas que otorga este producto.
    Estoy convencido que los libros en papel serán desplazados y poco a poco la cultura estará disponibles para la mayoria de la gente sin importar su recursos economicos cosa que no ocurre actualmente especialmente en Chile

  16. No creo que “chiches” como el Kindle den un mayor acceso a la cultura. Estos aparatos son bastante caros y no creo que estén al alcance de personas con menos ingresos ni en el corto ni en el mediano plazo.

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