Buen golpe el del piñerismo y sus cuatro carillas defendiendo las uniones civiles entre parejas de hecho. Pero la idea no es nueva y hasta ahora no ha tenido destino. Si una ‘progresista’ como Bachelet prometió una ley al respecto en su mismísimo programa de gobierno y no cumplió, ¿lo hará la Alianza, donde ni siquiera hay consenso en este tema?
“Propondremos legislar para entregar estabilidad jurídica básica a las parejas de hecho, independiente de sus composición”—, la presidenta rubricó en su plan: “El Chile que queremos debe saber acoger a todos los ciudadanos sea cual fuere su orientación sexual. Tenemos que reconocer que como sociedad hemos sido injustos en esta materia. Muchas veces nos hemos burlado, muchas veces hemos discriminado”.
Por un lado, este tema no fue prioridad frente a problemazos como los pingüinos o Transantiago, y por otro, el país no parecía muy preparado para esta discusión. Sin embargo y a pesar de que otro gallo canta hoy día, el asunto sigue postergado: ¿por qué las transformaciones sociales se demoran tanto en reflejarse en leyes, normas y estatutos?
La Tercera acaba de publicar una encuesta comparando respuestas actuales con las de 2004, frente a las mismas preguntas: Hoy, el 59 % de los encuestados apoya una ley de uniones civiles. Y aunque mayoritariamente rechazan el matrimonio homosexual, la desaprobación baja de 69 por ciento en 2004 a 58 por ciento en 2009.
Los cambios —muchas veces lentos, pero profundos— y que atraviesan lo que se llama la “sociedad chilena”, que en buenas cuentas somos todos nosotros, demoran años en convertirse en leyes, eso en el mejor de los casos porque algunos nunca llegan a puerto. Creo que las normas debieran adaptarse a a los cambios y no al revés. Para ser sincenros el matrimonio entre personas del mismo sexo no es tema por ahora en Chile, ya que ni siquiera es algo que el primer mundo ha logrado resolver. ¿Pero cuál es la realidad de las parejas de hecho? Algo que muchos prefieren desconocer: en Chile la mayoría de los hijos nace fuera del matrimonio y millones de personas conviven con sus parejas. Además, por primera vez el número de matrimonios iguala al de divorcios. Según el Registro Civil, hasta el 30 de septiembre de este año se registraron 42.142 matrimonios y 41.415 divorcios (188 versus 177 al día), mientras que en 2008 hubo 57.404 matrimonios frente a 22.447 divorcios.
Por mientras debemos adaptarnos a leyes y normas, a veces añejas y al borde de lo racional. Miren a la pareja de guardadores que imploraban adoptar a la pequeña Matilde, de seis meses, pero tuvieron que entregarla a otros guardadores a la espera de los trámites para darla en adopción a… otra pareja. Como el compra huevos, tienen a la guagua de un brazo en otro y a una lista de 800 parejas esperando adoptar, mientras miles de niños no tienen a nadie. La idea no es entregarlos a cualquier loco, ¿pero son necesarios los años de trámites?, y ¿puede una norma impedir que los guardadores se encariñen y estén dispuestos a volverse prófugos con tal de defender a su hija?
La gente al servicio de las leyes… el mundo al revés.




4 comentarios
Gracias por su articulo! Ojalá luego Chilenos/as elijan creer en el amor y la dedicación entre una pareja de seres humanos y escuchar menos y menos sus miedos culturales. Miedos que veo que siguen rompiendo familias, alejando hijos/as de la casa por la falta de comprensión. Ojalá luego en las familias tradicionales surja el verdadero abrazo del amor incondicional ya que hasta ahora parecen haber elegido el lado negativo de la tradición de controlar, restringir, etc en vez del lado positivo de la apertura, aprender y el cariño autentico.
Lo que ocurre Roberto es que este tipo de leyes – de contenido valórico -, deben necesariamente reflejar el sentimiento común y mayoritario de la sociedad que las acatará. De lo contrario, es ir a contrapelo. Por lo mismo, tu propuesta no es más que una equivocada utopía.
Toda comunidad, sea del primer, segundo o tercer mundo debe necesariamente transitar por un largo proceso de evolución de costumbres, creencias y consensos para ir incorporando nuevas normas a su marco legal que la regula.
Efectivamente, en Chile, la mayoría de sus habitantes rechaza el matrimonio entre homosexuales y el aborto, por señalar dos ejemplos. Someterlas a discusión nacional, como en especial lo hace el diputado MEO candidato a la presidencia, huele más bien a la necesaria búsqueda de votos. El sabe perfectamente que cualquiera de estas dos leyes sería rechazada en el Congreso, ¿porqué insiste entonces?. Porque necesita votos.
atentamente,
Emilio
Totalmente de acuerdo contigo, es absurdo! Mientras veía las noticias se me caían las lágrimas viendo a esta pareja luchar por su hija.
Hay que esperar años de años para que la política se haga cargo de las cosas que TODOS SABEMOS QUE PASAN, por muy en contra que estemos de algunas cosas no podemos hacer la vista gorda y hacer como que no pasan, ¿cuándo van a empezar a abrir los ojos?
Tienes razón Emilio, probablemente leyes de ese tipo jamás se aprobarían hoy. Es por eso que en el blog digo que el matrimonio homosexual no es el tema. Y no hablo de aborto. Sí, de las parejas de hecho, que hoy son mayoría en este país y no tienen derechos patrimoniales ni de herencia. A lo mejor esto tampoco lo regularía el Congreso, pero ¿representa eso a la sociedad?