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Pandillas ABC1

Publicado el 2 Octubre 2009 Blog, Pauta Libre 12 comentarios

fightclubUna nunca piensa que te puede pasar, hasta que te ocurre… Tanto había visto y escuchado de lo violento que están algunos adolescentes, que los cuicos choros, que los choros flaites, pandillas que se arman para ir a las fiestas sólo a armar peleas y riñas… A mi hijo de 16, en una de esas que se organizan en el Arrayán mientras bailaba, un tipo le fracturó la nariz de un cabezazo, sin mediar provocación, y siguió su camino… Ahí dije ¡nunca más fiestas masivas!, ni de clubes, ni de estadios, ni de colegios, para qué exponerse a que llegue cualquiera, porque, para qué andamos con cosas, en la mayoría de esos eventos masivos no existen controles, mientras más gente mejor. Da lo mismo el estado etílico de los jovencitos, total, más plata recaudan… que adentro “los cabros” se las arreglen como puedan. Así, como están las cosas pensé qué mejor que las juntas sean en casa de amigos, fiestas entre conocidos, se pasa mejor, armas un grupo entretenido y te expones menos…

Hasta que llegó una fiesta de 15 años de una niñita, en Lo Curro, con lista cerrada de invitados, y hasta guardias de seguridad por si acaso, ¡qué mejor y seguro! (pensaba ingenua…) La fiesta terminaba a las 2 AM, pero por esas cosas del destino llegamos un poco antes a buscar a mi hijo. Cuando íbamos llegando, él venía saliendo con cuatro amigos. Mientras se subían al auto, se acercó una turba de unos quince adolescentes enardecidos para pegarle a uno de ellos. (Después me enteré que lo habían confundido con otro con quienes pelearon fiesta, por lo que los echaron, no sin antes pegarle al dueño de casa). Buscaban su venganza. A esas alturas explicarles que ellos no eran a quienes buscaban, daba lo mismo, necesitaban pegarle a alguien.

Los tipos totalmente descontrolados y bajo los efectos del alcohol (tema que merece un capítulo aparte) intentaron a punta de combos y patadas bajar a su supuesto “blanco” y “molerlo” a golpes. Como este chico se resisía afirmándose de los asientos, parte de la turba agarró el auto a patadas, con puñetes en los vidrios, volaron los espejos retrovisores, sin siquiera percatarse de nuestra presencia como padres, menos de mis gritos desesperados. Fue una película de terror… No sé cómo logramos cerrar las puertas con todos los niños arriba y arrancar, sí, ¡arrancar!, casi como delincuentes… con el auto abollado entero, y cinco jovencitos y dos adultos schokeados, ¿qué hubiera pasado si a ese niño logran bajarlo del auto?…

Lo primero que pensamos fue hacer la denuncia, “¡por supuesto que tiene que hacerla, esto no no puede quedar impune!”, nos decían algunos amigos y parientes;  aunque otros nos advertían, “¿y qué sacan?, son menores de edad, a lo más los van a llamar a declarar, los sueltan, y de paso se enteran de los nombres de los involucrados y les van a sacar la cresta al colegio”… Me invadió el miedo y vino la interrogante: ¿queda más protegido mi hijo si hago la denuncia?

La ley sobre responsabilidad penal de adolescentes sólo priva de libertad a quienes cometen crímenes, en caso de no haberlo, establece una serie de normativas que tienen que ver con la rehabilitación de esos jóvenes, que en nuestro país poco se cumple… De ahí la razón de tantos adolescentes que cometen faltas y salen libres de inmediato. Según averigüé con algunos abogados de las fiscalías, el delito de daño material tiene penas muy bajas: multas, acuerdos reparatorios o penas pecuniarias, donde los padres asumen los gastos de los daños generados por sus hijos, juicio que se puede alargar hasta casi un año. Cuando hay lesión frustrada (como fue mi caso), la pena es subjetiva y, por lo general, queda en nada…

Osea, en palabras simples denunciar o no denunciar no aumenta ni disminuye la seguridad de nuestros hijos, porque estos agresores en ambos casos quedan libres. Ahora, el consejo de los fiscales es siempre hacerlo, porque si nadie lo hace, estos tipos quedan sin antecedentes y, por su irreprochable conducta anterior, van a salir siempre libres. En algún momento serán mayores de edad agresores, y las denuncias acumuladas en su contra en algún momento tendría que pesar a la hora de dictar condena. Así espero que ocurra con la turba de jóvenes que atacaron a tres muchachos en la Parva y destruyeron un minimarkert. Ese caso sigue en proceso de investigación que se puede extender varios meses, mientras se reuna la evidencia y se aclaren los hechos. Por mientras, cómo se echa de menos un departamento de protección de víctimas… esos tres jóvenes (los de la parva) a uno le quebraron la nariz y a otro le arrancaron el labio inferior de un mordisco, quedando de paso sin trabajo.

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12 comentarios

  1. Romina dice:

    Que espanto!!!
    No puedo creer esto, es que como sociedad estamos peor de lo que pensamos!! a mi me gustaría saber dónde están los papás de estos pequeños terroristas (porque sí, funcionan sembrando el terror), si están concientes de las personalidades psicopáticas de sus pergenios, qué piso cultural tienen, qué valores han impuesto en sus hijos. ¿Serán igual que ellos? – Aunque por otro lado asumimos que las personas adultas tienen mejor criterio, también es un error, basta ver las noticias de la joven conductora que fue golpeada en La Reina esta semana por el copiloto de otro auto al cual la chica le tocó la bocina cuando se cambió sorpresivamente de pista. Un “honorable” cincuentón, director comercial de una empresa de telefonía ip.
    ¿Estrés, ataques de furia, problema cultural? – Capaz que el smog nos contaminó también la evolución y el razocinio.
    Estamos sumergidos en una ciudad de la furia y por mucho que intentemos cambiar las leyes, no mejorará hasta que cambiemos el switch. Educación cívica obligatoria desde kinder, para ver si las nuevas generaciones pueden lograr un real cambio.

    Excelente blog!
    un cordial saludo!

    Rominiiita! ;D

  2. Nancy Aravena dice:

    FELICITACIONES COLEGA. TUS COMENTARIOS SON MUY PERTINENTES Y FÁCILES DE LEER.
    Nancy Aravena

  3. Paula: Qué lata lo que nos está tocando vivir como padres….pero te felicito por tu blog, está muy bien escrito y comparto todos tus comentarios y aprehensiones.
    Cariños

  4. Daniel Figueroa dice:

    ¿Donde están los padres de estos delincuentes?, ¿Se darán cuenta estos mini matones que la cosas en la vida no se resuelven a golpes?, ¿Que será de estos serés cuando tengan 30 años y estén trabajando en un banco, como médicos, abogados, empresarios?, por que mas de alguno de estos inmorales será profesional, ya que pertenecen a la clase acomodada de nuestro pais, pero como vemos aquí no hay un problema de falta de recursos, si no, un problema de falta de acompañar a los niños, falta depreocuparse en que están, con quien están, con quien se juntan etc. no puede ser que a estos jovenes les pasen una tarjeta de crédito con cupo ilimitado, el teléfono de un radio taxi conocido, y “si te he visto no me acuerdo”.

    Este es un tema que nos preocupa a todos, muy bien aabordado.

  5. Isabel dice:

    No puede ser que estos jóvenes agresores se amparen en la edad para hacer y deshacer, sin que reciban ningún tipo de sanción. Mi hijo y varios de sus amigos han sido golpeados en las fiestas por muchachos borrachos que buscan entretención. En una oportunidad cuando fui a buscarlo a una de estas fiestas masivas, chorreaba en sangre por un combo que recibió en la nariz, por parte de un tipo a quien sin querer pasó a llevar. Afuera del recinto había una patrulla de carabineros y me acerqué esperando una reacción efectiva, pero su respuesta fue que si no los pillan in fraganti poco y nada podían hacer, además como todos los chicos se visten casi iguales era muy fácil confundirse, lo que dificultaba aún más la captura del agresor. Muchas de estas fiestas tienen guardias de seguridad, y cuando se producen una pelea, lo primero que hacen es sacar a los tipos para afuera. Porqué mejor no los retienen y llaman a carabineros, por último, para que les tomen el nombre y queden fichados. Los agresores de la Parva eran mayores de edad, ojalá que reciban una condena ejemplificadora, y rompamos el mito (o verdad) de que los tipos con plata e hijos de empresarios son impunes ante la ley. Ver la cara desfigurada de esos tres muchachos agredidos me partió el alma, aunque los físco recupera, ¿quién se interesa de su recuperación anímica? Lo más probable que hayan quedado con secuelas sicológicas, miedos, paranoias, y de eso, ¿quién se hace cargo?…
    Y con respecto a los menores de edad si la ley los protege, debieran los padres hacerse cargo de la embarrada de sus hijos, esto obligaría a muchos a estar más pendientes de los pasos en que andan, y a los adolescentes un poquito más preocupados de no meter las patas por respeto o temor al reproche de sus padres.
    Este tema da para mucho, y los felicito que se hagan cargo de situaciones que muchos no quieren ver ni tocar.

  6. Clau dice:

    Si se sabe bien quiénes fueron los muchachos que participaron en esta pelea, lo mejor es averiguar quienes son sus padres y denunciarlos a ellos. hay que pensar que son adolescentes que están todavía en etapa de formación ´pasando por períodos de inseguridades y en el cual nuchos tienen que reforzar su personalidad, y se están preparando para lo que les va a tocar vivir cuando sean adultos. La verdad es que todos fuimos adolescentes alguna vez y nos mandamos más de alguna cagadi….. Los padres tienen que enseñarles a sus hijos que sean responsables de sus actos y que es de cobardes actuar protegidos por el anonimato de una turba de chiquillos. los ñinos se merecen descubrirse a si mismos, no es malo que peleen, es parte del proceso evolutivo, lo malo es que no se les entreguen las herramientas necesarias para que sepan discriminar adecuadamente entre lo que es bueno y malo entre lo justo y lo injusto, pero por sobre todo entre las consecuencias o efectos que pueden generar sus actos que cometen. Nuestros padres nos enseñaron que pelear no era malo, siempre y cuando la lucha fuese en igualdad de condiciones, uno contra uno y si la pelea era por una causa justa, nunca había que abusar ni humillar al vencido si uno era el ganador, pero si uno era el derrotado, tampoco había que buscar venganza, porque la pelea había sido en buena lid, entre caballeros. Los padres tienen que enseñar a sus hijos a que sean caballeros, justos y responsables de sus actos, pero por sobre todo a que no sean cobardes, que entiendan que un verdadero hombre, siempre pone la cara de frente y no la esconde, siempre es responsable de sus actos y nunca actua protegido por el anonimato o por la excusa de las drogas y el alcohol. Si los padres conversaran alguna vez de esto con sus hijos, no me caba duda que tendríamos niños más responsables y conscientes de sus actos. En realidad quienes estaban ahí pateando el auto no eran los adolescentes, eran los mismos padres de estos muchachos que han sido incapacez de enseñarles a sus hijos el valor de la hombría y la responsabilidad, probablemente a estos padres, sus padres nunca tampoco le enseñaron y ahí esta el error, pero afortunadamente nunca es tarde para cambiar, ahora depende de nosotros como padres el que entreguemos a nuestros hijos valores de verdad, aquellos que los dignifiquen y engrandezcan como hombres.

  7. Isabel dice:

    Estimados, me encantaría subieran mis comentarios anteriores, siguen “pendiente en moderación”, ¿no me habrán confundido con la otra Isabel (morales ) que también escribió….Yo soy Isabel castillo. De verdad que es un tema que me interesa comentar por experiencia propia, gracias!!

  8. Sebastián dice:

    Me parece muy importante este blog.
    Aunque existan irregularidades legales y reine la impotencia e impunidad de algunos. La responsabilidad de periodistas y gente de comunicación es fundamental, entonces.

    Esta claro, se puede denunciar de muchas maneras.
    Sin embargo ¿quién se hace responsable? ¿quien paga?¿realizamos una colecta? ¿nos autoexiliamos?¿lo asumimos como una fatalidad, una selva y buscamos un capo protector?. ¿Estará volviendo a imperar la cultura del temor las mafias y el amdernamiento? ¿que valores le estamos entregando a nuestros hijos?

  9. Paula Morales dice:

    Que espanto, esto me hace recordar la película la “naranja mecánica”, en la cuál un grupo de jóvenes actuaban con una violencia única sin que nadie pudiera hacer nada. Que pasa con esos padres cuyos hijos hacen y deshacen sin castigo alguno, podrán decir “ESE ES MI HIJO”, o “HIJO DE TIGRE TENÍA QUE SER”, que pena me dá, que bajo hemos caído como sociendad al no hacer nada respecto a estos pequeños terrorista, que algún día serán padres de familia y su violencia y sinverguenzura pasará de generación en generación como la receta de la abuelita.

  10. Taty dice:

    Da susto!!!!, de verdad, mis hijos están comenzando con estos “eventos” y decidir si darles permiso o no es un asunto que va mas allá de la sobreprotección, del cariño y de mas sentimientos que se puedan generar ante un hijo que está creciendo…que quiere salir y esta “con una pata fuera del cascaron”…y nosotros como paderes agarrandole la otra, para que se quede un ratito mas.

  11. CDU dice:

    Si uno lo piensa peleas han existido siempre, en todas las generaciones, la diferencia que veo es que antes era por “honor” de hombre a hombre, para defender una causa justa, pero ahora es un tema de abuso, cobardia, grupos de jovenes apatotados, nunca solos, que disfrutan buscando agredir a los mas indefensos o vulnerables, vivimos en un nivel de intolerancia a las diferencias maximo, y esto lamentablemente lo transmitimos los mismos adultos a los niños que luego son jovenes, ya no tiene que ver la pobreza, o que el ambiente en que se vive sean barrios de narcos,etc. Ahora se puede vivir con todo, el mejor barrio, colegio, autos, pero con un abandono hacia la familia, hacia los hijos, muchas veces se llenan de “activismo” la vida de grandes y chicos, nadie comparte, nadie escucha, los niños llegan a jovenes con rabias, frustraciones, sin sentido de vida, ¿metas? ¿proyectos? para que si se les da de todo, no hay que luchar por nada,los ejemplos que damos a veces son justamente de intolerancia hacia el que maneja al lado nuestro, hacia el que se equivoca, al que piensa diferente, al que no es tan exitoso,al que se viste de determinada forma, al que no encaja con el prototipo social, y luego preguntamos a un joven ¿por que lo hacen? las respuestas: “por aburridos”..por que estamos solos, por que si…”
    Siempre se apunta a los jovenes como los conflictivos, pero creo que hay que hacer un meaculpa como sociedad y padres, ¿escuchamos a nuestros hijos? o los mandamos al psicologo para que alguien les arregle el “coco”..total “para eso pagamos”, que el colegio los eduque! “para eso pagamos”, ¿les dedicamos tiempo a nuestros adolescentes?, ¿nos damos el trabajo de enfrentarnos a ellos y ponerles limites?, mostrarles la diferencia entre lo bueno de lo malo, contradecirlos?que saquen conclusiones? que piensen? la tendencia segùn comentaba en una charla Pilar Sordo es que estamos ante una generaciòn de padres que no pone limites, padres que quieren ser “amigos de sus hijos”, buena onda y con eso tenemos una generaciòn de jovenes que no tienen freno, que no respetan al adulto, que le pegan al dueño de casa de una fiesta, que se sienten el centro del mundo y con un ego tremendo, se sienten con poder, ni los padres representamos un obstaculo, ¿que puede serlo?
    Esto no justifica lo agresivo del ambiente que hoy reina en fiestas publicas y privadas, pero si explica un poco por que sucede y deberiamos tomar todos conciencia de que es responsabilidad de todos, hay que educar y los padres de hoy y los que estan formando recien familia volver a ponernos los pantalones y ser Padres no amigos de nuestros hijos, mejor ser el papà o mamà mala onda que prohibe o habla cuando tiene que hacerlo, cuando sean grandes lo agradeceran, eso demuestra mas amor y preocupaciòn que dejarlos hacer de todo y hacer la vista gorda.
    Ojala existan mas espacios como estos para opinar y tomar conciencia.

  12. Paula Palacios dice:

    Que Verdad lo que comenta CDU y que en ello reparó antes Pilar Sordo, y es que hoy muchos padres están al servicio de los hijos no le ponen límites, no les dicen que no para que “no sufran”. Aunque yo tenía mucha confianza con mis papás, sus palabra era respetada. Lo que decía un adulto era casi ley, hoy en cambio todo se relativiza, hasta las reglas de los padre, incluso de los profesores en los colegios. Porqué si fuimos educados de otra manera, “con la ley antigua”, no seguimos esa misma línea con nuestros hijos. De alguna manera cometemos el error de que ellos tengan y vivan todo lo que nosotros cuando chicos no pudimos… Y ahí se cae en los extremos.

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