El actor inglés Russell Brand se los dijo en la cara durante la última entrega de los premios MTV: ‘‘Nosotros los ingleses decimos desperdicio en vez de basura y micro en vez de bus… pero la gran diferencia es que tenemos salud gratis para todos y Estados Unidos no’’.Lo que no pudo hacer la crisis económica, Irak ni Afganistán —talones de Aquiles de Estados Unidos en los últimos años—, lo está logrando la salud: la popularidad de Obama roza el 50 por ciento, anotando una de las bajas más rápidas para un presidente en su primer año. La gente teme que la reforma sanitaria que él impulsa, signifique un alza de impuestos. En realidad, el objetivo de la reforma es establecer un sistema público de atención en salud, algo así como un Fonasa, en lugar de los carísimos seguros que son la única alternativa. Hoy, aparte de los consultorios y servicios de urgencia, si una persona no tiene póliza simplemente debe endeudarse para acceder a un buen tratamiento, en buenas cuentas “atenderse particular”, como decimos en Chile.

Y ante el rotundo ‘No’ de los republicanos a su proyecto de ley, Barack ha tenido que dar más entrevistas de lo habitual para explicar las bondades de un plan que afecta a una de las áreas más sensibles para la gente.
Lo impresentable es que el país más poderoso del mundo exhiba estos números: el seguro para una familia promedio cuesta 13.375 dólares al año (7.300.000 pesos), las primas aumentaron un 138 por ciento en la última década y 46 millones de personas no tienen cobertura alguna. Y aunque es el sistema más caro del planeta y representa un sexto de toda la economía estadounidense, es reconocido como uno de los más deficientes del primer mundo. La tarea de Obama ahora es convencer a los norteamericanos de que los tributos no subirán, aunque el 60 por ciento cree que sí lo harán, según una encuesta Gallup.
Al presidente de EE.UU. no le queda otra; ésta fue su principal promesa de campaña —también, subir impuestos sólo a los más ricos— y es la gran deuda de los demócratas, que lo intentaron muchas veces antes, pero no perseveraron por miedo a perder popularidad. Obama tiene que demostrar que su primer objetivo es la gente y que no cederá ante el poder de las grandes aseguradoras.
Finalmente, mucho más importante que las discusiones de los partidos, a las personas les preocupa lo que verdaderamente las afecta, y la salud no distingue origen ni clases sociales. A todos nos importa.
En nuestro caso, recuerdo el Auge, las reformas laboral y tributaria y hasta el Transantiago, aunque sabemos que se hizo mal. Frente a todos esos cambios, hubo quienes no querían modificar lo que había, que era, a todas luces, deficiente. Como la educación pública. Entonces uno se pregunta, aquí o en la quebrada del ají, ¿dan lo mismo las políticas públicas?




3 comentarios
Evidentemente no dan lo mismo las políticas públicas y es claro que el tan manoseado “mercado”, no resuelve temas tan sensibles como el de la Salud Pública. En tu artículo mencionas al Auge y quiero aportar con una experiencia personal que va en sentido contrario de quienes argumentan que en estos 20 años de vuelta a la democracia no se ha hecho nada en salud.
Una terrible enfermedad se llevó a mi pequeño hijo. Esta enfermedad estaba dentro del Plan Auge y el costo total por su atención durante 3 meses superó los 30 millones de pesos. Lo que mi familia debió pagar finalmente, fueron 2 millones y medio. Esto sin embargo, no desmiente los problemas que sí han existido en la implementación del Plan, pero para mi queda claro que de no existir dicho plan, producto de buenas políticas públicas, la realidad de mi familia hoy, sería muy distinta.
Las políticas públicas no dan lo mismo.
Recuerdan cuando el colegio nos enseñaron la Economía Social de Mercado, donde quedo?, que paso?… Nos fuimos pegando mucho a la Economía de Libre Mercado, pero a tiempo, por lo menos en algunas áreas, se salvaron antes la crisis de esta encomía, creo que hay que pensar como Obama, no en lo que pasa ahora, sino en lo que se nos viene en el corto plazo (tanto en salud, copmo en empleos, transporte, energia, etc), pues cada vez el sistema económico es mas sensible, inestable y muy frágil.
Al final, los que más reclaman, son los que menos hacen. Para la TV tinen un discurso social y a la hora de cambiar las políticas públicas, miran sus intereses personales.