Blog

cavernicolaQue tire la primera piedra el que nunca ha bajado una película, canción o disco. Yo al menos lo hago. Y bien seguido. De hecho, hace unos cinco años que no me compró un disco o un DVD. De todas formas, lo que no hago por ningún motivo es comprar discos piratas en “mi cuneta amiga”. Incentivar a los delincuentes que lucran con el trabajo ajeno no es lo mío. ¡Ah! Pero un segundo, para la legislación chilena actual el que vende en la cuneta y los que bajamos contenidos de Internet somos igual de delincuentes. Definitivamente aquí hay algo que no cuadra.

Ayer se votó en la Cámara de Diputados el nuevo proyecto de Ley de Propiedad Intelectual, pero tuvo que pasar a Comisón Mixta. Durante las últimas semanas hubo mucho revuelo por el ambiguo artículo 85 que deja la puerta abierta para que los ISP (VTR, Telefónica, etc), puedan interrumpir el servicio de Internet ante la presunción de que un sitio está poniendo a disposición de otros usuarios contenidos resguardados por la propiedad intelectual. Con excepción de este polémico artículo, la ley es necesaria. Por fin habrá una una regulación clara para hacerle frente a la piratería y que a su vez inserta excepciones valiosas, por ejemplo, para el uso en bibliotecas o para minusválidos (que actualmente son delincuentes al usar obras con derechos de autor en bibliotecas para ciegos, por ejemplo). No cabe duda que mantener una ley del año 1970 considerando el panorama actual no tiene sentido.

No osbtante, lo que hoy es ilegal (bajar música) lo seguirá siendo… así que hasta ahí nomás llegaron mis esperanzas de limpiar la conciencia. Como premio de consuelo, al menos la legislación no cae en prácticas que dejan a los ISP como policías digitales que eventualmente puedan vulnerar los derechos y privacidad de todos nosotros. Algo es algo.

A mi modo de ver, el foco que se le ha dado al proyecto es el correcto porque la simple intención tener una seudo “Gestapo virtual” capaz de bloquear el acceso a la red es negar el poder intrínseco de los usuarios, como ha ocurrido en países como Francia.

Lo mismo corre para las grandes disqueras, conglomerados de medios y sociedades de derechos de autor que si pudieran, harían hasta lo imposible por poner barreras y castigar a quienes suben y descargan contenidos.
Sin embargo, estas medidas sólo producen falsos resultados; como un náufrago que por casualidad se encuentra frente a un tronco que le salva la vida… hasta que llegan los tiburones. La pregunta es ¿cuánto más pueden durar los resguardos y el lobby? No sería mejor estar pensando desde ya nuevas formas de distribuir las obras? Si el CD está muriendo a causa de las descargas (legales e ilegales) o si la gente va cada vez menos a las salas de cine, ¿no será momento de empezar a pensar nuevas formas de hacer negocio?

La Red nos entrega a todos la gran oportunidad de innovar, compartir, buscar nuevas formas de colaboración y de obtener rentabilidad. Les dejo dos claros ejemplos de que se puede innovar sin morir en el intento:

1. Apple y iTunes: La empresa de Steve Jobs revolucionó la forma en que se escucha y se comercializa la música. Su tienda en línea, iTunes Store, ha vendido más de 6 billones de canciones (a un dólar la canción… ¡ya quisiéramos una tajada de esa torta!). Pero nada de esto sería posible si no hubiesen logrado que el iPod se convirtiera en el reproductor de música digital más popular. Estrategia brillante; ejecución perfecta: posiciono mi reproductor de música en el mundo entero para luego facilitar el acceso al catálogo de contenidos sobre las que tengo los derechos de distribución. A la larga, Apple confió en el segmento del mercado que sí estaba dispuesto a pagar por los contenidos.
En 2008 iTunes acaparó el 19% de las ventas de música en EE.UU, transformándose en el mayor canal de distribución en ese país.

2. Radiohead digital: La banda lanzó en 2007 su último disco, In Rainbows y, al haber terminado su contrato con la disquera EMI, tuvieron la idea de comercializar su nuevo álbum a través del canal de distribución más grande del mundo: Internet. ¿La novedad? Le dijeron a los fanáticos: “bájalo gratis o paga lo que estimes conveniente”. Muchos lo descargaron sin desembolsar nada, otros pagaron 1 dólar, otros 5 dólares… y así. Después de un año disponible, la banda había vendido más de 3 millones de discos por esta vía. Muchos estuvieron dispuestos a pagar lo mismo que en una tienda porque iba todo para el grupo y no a un intermediario o sello discográfico. Radiohead confió en la gente que estaba dispuesta a pagar por su música, saltándose en ese momento a los intermediarios… ¿para qué los necesitan si se puede llegar directo al público?

Comparte esta noticia

5 comentarios

  1. Ale dice:

    Lo de Radiohead me parece notable. Pero mi duda es: si eso lo hiciera un grupo chileno ¿ganarían algo? o dicho directamente ¿alguien pagaría si se tiene la posibilidad de llevarlo gratis? Tengo la impresión de que acá, nada de lo foráneo es aplicable.

  2. Joe dice:

    Y todo esto no será la versión moderna de la misma paranoia que existía cuando salieron radios que podían grabar cassettes y VCR? Las disqueras y productoras de películas se volvieron locos tratando de evitarlo, y al final no sucumbieron.

  3. @Ale: Es verdad que Radiohead se puede dar el lujo de ofrecer su disco gratis. Tienen millones de fanáticos en el mundo y se pueden saltar a su sello si quieren. Para los grupos chilenos es distinto, aunque de igual forma ellos mismos pueden usar Internet para hacerse conocidos, masificar su música y eventualmente usar canales de distribución vía web (pagados o gratuitos). Me acuerdo del ejemplo del grupo chileno Los Mono que tienen casi 5 mil amigos en MySpace donde la mayoría no son chilenos, están además en iTunes y les fue muy bien en ventas para ser un grupo desconocido. A la larga, no necesariamente tendrían que adoptar una estrategia tipo Radiohead, pero sí deben aprovechar Internet como medio de distribución de su música (y la mayoría lo hace, sobre todo los nuevos). De todas formas, estoy de acuerdo que en Chile la gente no está acostumbrada a pagar… es algo cultural y tendrá que ir madurando.

    @Joe: Seguramente. Creo que estamos al principio de un cambio en el modelo de negocio que será mucho más profundo. Dentro de todo, es un fenómeno nuevo (no tiene más de 10 años). Igual que cuando apareció la radio y decián que morirían los diarios… o cuando apareció la televisión y se dijo que morirían las radios. A la larga todos se adaptan y con ello también los modelos de negocio. Claro que no hay ganas de evolucionar cuando ha funcionado todo bien hasta el momento… pero como la billetera ya está sufriendo, van a tener que empezar a usar un poco la cabeza para ver cómo se adaptan.

    Saludos!

  4. Ale dice:

    Sebastián, toda la razón!

  5. Raúl Inostroza dice:

    Interesante enfoque del columnista. Habrá que esperar para ver que decide esa comisión mixta. Será interesante ver como cambia el panorama de distribución en los proximos años.

    Saludos y felicitaciones por la columna.

Deja tu comentario!

Nombre (preferentemente nombre real)

Email (no será publicado)

Sitio web