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Es el cumpleaños de Rodrigo, mi marido. La música nos envuelve y las copas chocan a su propio ritmo. En medio del festín, una amiga me desliza que viajará a Estados Unidos y me hace un ofrecimiento tentador. La escucho y retengo la instrucción clara, precisa: “¿quieres que te traiga bases para el aerógrafo que Pato te trajo de Los Ángeles? Mándame un mail con la lista”.
soledad

Indeleble (como escrita a fuego), la frase me persigue en las semanas posteriores. Pero las grabaciones, reuniones, el repaso de la prensa, las salidas “al aire”, los tweets, los asados y la necesidad impostergable de dormir, me impiden completar la conveniente misión.

Esa noche arrastraba los pies, el ziper y la cartera al llegar a casa. Mi marido, experto en manejo de tiempos y conversaciones, me sirvió una copa de vino, comimos un resto de papas fritas y unas aceitunas con la que yo cooperé. El escaso menú lo aliñamos con el repaso del día, proyectos y los comentarios sobre Elisa, (¡sí, la de la nocturna TVN!) Con la sabiduría que es tan habitual en él, y mientras yo estaba a punto de iniciar el diario suplicio de desmaquillar, tonificar y humectar mi cara, me lanzó la frase: “Hablé con Pato. La Bernardita ya está en Estados Unidos y hay que mandarle la lista de cosméticos”. ¡Nooo!, ¡maldición!, lo había olvidado por completo y no estaba en condiciones de elaborar nada cuerdo… aplicar plan B era la opción.

Apurada, arrastro el MacBook que duerme a los pies de la cama. Se desata la magia… En segundos navego por un sitio de maquillaje profesional que descubrí un poco antes de ir a Viña 2009. En ese tiempo, con la Lizzie (la maquilladora), andábamos tras una máquina que le habíamos “sapeado” a la maquilladora de Don Francisco. Un aparato que en Estados Unidos no era nada fuera de lo común, pero en Chile era toda una novedad. ¿El objetivo? Resplandecer con el “efecto porcelana” sobre el escenario. En la búsqueda dimos con un sitio web que vendía el famosos “aerógrafo” y todos sus accesorios (por separado, como siempre). Bueno, era obvio que no tenían despacho a Chile, así que apenas supimos que nuestro amigo Pato partía de viaje le metimos el “cacho”. El hombre, que sabe kilos de cine, que es dueño de un corazón amable y que anda siempre full conectado, no sólo llegó a la tienda, sino que nos recomendaba desde allí más y más complementos. Cuento corto, usamos la máquina todas las noches en la Quinta Vergara.

Como ya sabía manejarme en los recovecos de aquel sitio web, aquella noche frente al Mac fluí como pez en el agua; cargué el carro virtual sin problemas, salvo que el sitio me estaba direccionado a la conocida tienda Sephora. ¡Cómo se amplió mi rango de acción! Había millones de productos, todos “interesantes”, según yo. Cuando mi marido quiso pagar, la página caprichosa, le rechazó la compra. No obstante no era que el sistema fuera veleidoso, sino más bien infranqueable: como la dirección de mi tarjeta de crédito no era la misma que la dirección de la casa de los papás de Bernardita (donde debían despachar los productos), simplemente no nos admitió la patudez.
¡Qué decepción! tanto tiempo invertido y todo había fallado. Mi marido, que habitualmente compra en la red, me da la solución: hacer la misma lista, pero en Amazon.com. ¡Imposible! alegué, estas son tiendas especializadas.
Pero bueno traté igual. Tecleo y la magia de la convergencia, los sistemas en línea y la modernidad me vuelve a asombrar. ¡Allí estaban todos mis productos! A pesar de que el pobre Rodrigo me ruega que no me exceda, yo estoy embalada. Ya estoy inmersa en otra categorías: libros, música y ¡zapatos!
Mientras mi marido comienza a dormitar, digito mi marca favorita, la de los zapatos que me roban suspiros. Una vez más me traiciona el entusiasmo. “¡Despierta Rodrigo! convence al Pato para que me traiga también los zapatos”, le rogué. “No importa la caja”, me defendí. El pobre individuo dijo: “¡Sí, pero sólo un par!”. Cuando estaba lista para el “enter” final, recapacité. ¡Qué cacho más grande traer esta cantidad de peso en la maleta! Comencé el doloroso “delete”… eliminé los zapatos que me guiñaban.

Por el bien de mis finanzas y por amor al prójimo moderé mi consumismo virtual. Cuando cerré el MacBook, ya sin el hambre inminente por comprar, el reloj marcaba las 3 de la mañana. Las órdenes de compra que había enviado por mail bastaban. Bendita amistad, santa tecnología.

PD: A Pato y Bernardita los invité a ver Simply Red (el ojito!). Ya veremos con qué artista los puedo recompensar en Viña 2010.

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7 comentarios

  1. Trinidad dice:

    Hola Sole:
    Te vas a reir de mi, pero desde Febrero quería comunicarme contigo a proposito de Simply Red. Lamentablemente no pude ir a verlos a Viña. ¡Que suerte la de tus amigos por tu invitación!, creo que fue un show espectacular, impagable….Cuéntame por favor,¿cómo es Mick Hucknall?,¿qué les decía Mick ante la reacción del público?.
    Te deseo muchas bendiciones para este festival que viene, siempre te he admirado por tu excelente y dedicado trabajo y por tu cercanía y solidaridad con las personas.
    Dios te bendiga.

  2. Gabriela Ponce Troncoso dice:

    Linda Sole te felicito por todo lo que tu haces,eres una muy buena representante de la mujer felicidades,ademas de ser regia galla.exito en viña y aprovecha de darle un buen beso a Felipe y a todo cantante que se te presente pòr delante.VAMOS SOLE QUE TE ESTAREMOS APOYANDO..

  3. Margarita Zabaleta dice:

    Como siempre Soledad, tú primera, tú segunda y tú tercera, por el bien de Felipe espero que en el próximo festival lo dejes hablar.

  4. romina dice:

    Toda la razón! qué cacho traer zapatos, seguro que no le habrían cabido en la maleta.. paleteado tu amigo de ofrecerte traer una caja… a mí ya me han mandado a la punta del cerro!

  5. Mercedes dice:

    Sole:
    No cambies, la femineidad y la elegancia que tu entregas, me hace creer que no están pasada de moda.

    Publica el nombre de la página donde venden la milagrosa máquina.

    Felicitaciones por todos.

  6. Hasta zapatos es polite traer como encargo a una buena amiga. Hasta ahí, y uno que otro cosmético, todo bien anotado y a prueba de.
    Ni se te ocurra pedirme un parachoques para el auto :-)

    Oye Sole, me ha gustado leer esto, leerte blogueando ha sido una buena sorpresa. Saludos!

  7. Ana María dice:

    Rucia: espero que compartas el dato de la compra virtual. y la explicación! por supuesto. Besos. Anita

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