Estaba en la despedida de una compañera de trabajo en Santiago cuando vino el terremoto. A través de celulares, algunos se conectaron a la radio… nadie quiso decirme que el epicentro había sido en la región del Biobío: mi familia vive allá.
No había duda de que era un gran terremoto y la mayor intensidad no había sido en la capital. Caminé a mi departamento. Llamé a casa y nada. En televisión vi que en Concepcion, la tierra había desatado toda su furia. Tenía que partir. Con ayuda de la FACH llegué a Concepción. Ciudad muerta. A dedo llegué hasta el sector del mall: cientos de personas saqueaban un supermercado… No llevaban agua ni leche, sí plasmas, cerámicos, cables… Inexplicable. Seguí a dedo hasta donde se podía en Talcahuano y caminé por las que fueron las avenidas principales: Colón y Blanco Encalada. Había containers y barcos en medio de lo que antes fueron calles, más saqueadores destruían lo poco que quedaba en pie y no más de dos militares disparaba al aire ¿Dónde estaban las autoridades, si ya habían pasado dos días? Con el barro hasta las rodillas llegué a la Base Naval, donde vive mi familia. La casa estaba en pie, me vieron, los vi. Lloramos por largo rato. Más tarde me vino de nuevo el llanto: no había luz, agua ni teléfono, lloré ante la destrucción, los saqueadores y la desidia de las autoridades, incluso un diputado dijo que no había sido un tsunami. La ignorancia de quienes deben protegernos superó los límites de lo imaginable. Hasta anoche estuve allá y el caos seguía siendo total. No hay ayuda. Falta orden. No es verdad que somos un país sísmico preparado, se reaccionó tarde y mal, lamentablemente es cierto que Chile limita con Rancagua y Viña del Mar.
Durante los cuatro días que estuve allá, reportee para CNN Chile. Me moví entre Concepción y Talcahuano a diario. La imagen del edificio que cayó es espantosa, pero nada se compara con lo que se vive en los cerros del puerto, donde la gente más necesitada lo perdió todo. Hasta el miércoles no habían recibido nada, ni esperanza.
Regresar a Santiago fue un schock total: es un paraíso. Ojalá que tanta normalidad no haga olvidar que aún hay miles que claman por agua y comida, también porque una próxima vez, se reaccione a tiempo, con claridad, determinación e inteligencia.
*Karina Torres es periodista de CNN Chile.

Revista CARAS se suma a la red que se ha tendido a través de Internet para que las personajes obtengan noticias de parientes, amigos y seres queridos.
Este blog queda en manos de los internautas para dejen sus mensajes de búsqueda.
(Foto: Claudio Doenitz)

Quizá la portada de El Mercurio del día domingo es lo que mejor grafica el horror del terremoto 8.8 del 27 de febrero: un hombre devastado toma la mano de un ser querido fallecido y cubierto por una sábana. … de fondo, sólo escombros y desolación. Esta es la primera catástrofe masiva que nos toca vivir en plena era de la comunicación “omnipresente“. El gran terremoto de 1985 nos sacudió cuando la televisión era todopoderosa. Esta nueva tragedia la enfrentamos con nuevos medios. Mientras los canales no podían llegar a las ciudades más afectadas, los habitantes de éstas (que contaban con algún tipo de conexión) comenzaron a informar -apenas pudieron- sobre lo que sucedía en sus ciudades.
Internet y las redes sociales se pusieron en acción. Google creó una página web especialmente pensada para encontrar desaparecidos y hacer donaciones. Paralelamente el sitio web tconnections.net prestó sus servicios para postear una lista de desaparecidos.
En Facebook, los grupos surgieron automáticamente para apoyar como fuese posible a los damnificados. Fue medio de información, de noticias, sirvió de diario mural para que todos pudiéramos informarle a nuestros seres queridos y amigos que nos encontrábamos bien, en momentos en que las comunicaciones eran precarias. Al menos multiplicábamos las probabilidades de que alguien se enterara y corriera la voz.
Twitter también cumplió su rol: mensajes cortos para buscar, informar o entregar noticias sobre el terremoto. Clave a la hora de la proliferación de la información. Seguir a personas (que ni siquiera conozco) fue fundamental para expandir datos, noticias, preguntas y ayuda saliendo del círculo de los amigos (más propio de Facebook). A pesar de que las líneas de comunicación, Wi-fi, 3G e Internet simplemente dejaron de funcionar en muchas partes de Chile, twitter se rotuló como el “servicio de utilidad pública 2.0”. Un ejemplo cercano: Después de dos días sin tener noticias, llamando al celular, mandando mails y mensajes de texto infructuosamente, me enteré por un update retwitteado que un cercano, que estaba en Talcahuano, está bien junto a su señora y recién nacida hija. Rebuscado, pero sirvió.
Internet llega todas partes y cuando cada uno puede entregar información, la prensa tradicional no tiene cómo competir contra la capacidad de crear contenidos de millones conectados. Otros ejemplos son que hay videos en Youtube del terremoto y fotos en Flickr o Twitpic. A diferencia del terremoto de 1985 la cantidad de material gráfico y audiovisual que existe hoy es enorme y seguirá aumentando. La era digital vs la época de la radio a pila y el televisor.
Será tarea de todos reconstruir este país. Ya nos hemos levantado antes y lo haremos de nuevo. El Mundo de España lo ejemplificó sólo como alguien de afuera lo puede hacer: “Como la maldición de Sísifo, los chilenos ven cada cierto tiempo cómo el país que construyen con esmero se viene abajo por la fuerza de la naturaleza. Esto imprime carácter (…)”.
Se acaba el festival, viene una nueva licitación para definir el nuevo canal que estará a cargo del certamen y ya se comienzan a lanzar posibles nuevas duplas de animadores. Acá una propuesta a considerar por los canales:
Francisco Vidal-Arenita: El ministro de defensa queda libre el 11 de marzo. Es cierto que muchos lo proponían como carta para el humor en Viña, pero su figura se podría potenciar aún más si queda en la animación del certamen. Hombre de palabra fácil, frontal, irónico y campechano… Vidal tendría compañía ideal en la ex chica Yingo, cuya fama ha sido construida a partir de quiebres sentimentales, llantos públicos, la caída desde un tercer piso, su mediático proceso de rehabilitación y, más recientemente, su extraño comportamiento al hacer una serie de interminables e inexplicables morisquetas en vivo en un programa de TV. Imagen a Vidal intentando convencer al monstruo que la actuación de Anahí (con sus puñales en la espalda) fue soberbia, mientras Arenita se burla con gesticulaciones hacia la cámara.
Pamela Díaz-Andrés Velasco: Dupla de opuestos. La fiera deslenguada con el tipo correcto de palabras medidas. La morenaza alocada de liceo con el mateo correctísimo. Mientras Pamela se encargaría de criticar en el escenario sin asco casi todas las actuaciones, Velasco le diría en su tradicional tono dicharachero: “Pamela, no han estado tan mal”. Además, con Andrés las finanzas del certamen estarían particularmente resguardadas. Seguro diría que es un año complicado, que hay que ahorrar y por eso sólo contrataría artistas emergentes de barrio. Festival aburrido, sí, pero con superávit seguro.
Luli-José Roa: La rubia crespa, que alguna vez fue una poblacional chiquilla morena de pelo liso, va a la baja y el festival podría salvarla. Sería complicado, eso sí, tenerla con su tono pausado y cantadito. De hecho, podría demorar más de una hora el trámite del “el beso”. A su lado, el hombre que dejará el Sernac podría aplicar toda su eficiencia informativa y correcta modulación en anunciar a todo el país los últimos informes respecto de precios de uniformes escolares y comparación de protectores solares. Roa, como siempre, pediría “comparar y cotizar”, incluso para comprar las entradas festivaleras y ver bien si el artista que se presentará está correcto o es un bodrio.
Patricia Maldonado-Juez Juan Guzmán: ¡Pura dinamita! La Quinta Vergara estaría más encendida sobre el escenario que en la galería. Duelo de pesos pesados, el inaguantable “beso” ahora cambiaría por una nueva exclamación del monstruo: “¡El combo, el combo…!”. Guzmán se daría un gusto y llevaría como presidente del jurado al juez Garzón, mientras la “Maldo” disfrutaría con el regreso de Los Quincheros a la Quinta. Nada de evaluación de vestuario: acá lo que mandaría serían las mejores pesadeces. Eso sí, no está claro si aguantarían juntos más allá de la obertura del primer día.
Pronto cumpliré nueve años de experiencia ininterrumpida recibiendo visitas en mi casa en Barcelona. Tengo la suerte de contar con una habitación extra, lo que minimiza el agobio de tener a alguien acampando en el salón. Por aquí han pasado innumerables personas y personajes así que tengo cubiertos los campos del amigo del amigo del amigo, viajeros errantes, el hermano del colega, turistas breves, la hija del amigo del pariente, el que sólo quiere un lugar donde dejar las cosas, el íntimo amigo de tu íntimo amigo que resultó no ser tan íntimo, los tórtolos que no quieren pagar hotel y un largo etcétera donde no se incluyen los amigos de verdad. A ellos siempre es un gusto recibir. En todo caso, vale la pena recordar que si aterrizas en un piso compartido, por muy cercano que seas de alguien que viva allí, para el resto de los compañeros de casa eres sencillamente un visitante más, así que las advertencias enumeradas abajo también corren para ti.
Pensé que ya había visto todo sobre la Quinta. Pero el martes recordé obligada que siempre queda algo por aprender. Cuando creí que lo freak había sido desterrado de ese escenario, cuando ya casi había olvidado el gaviotazo de Enrique Iglesias, el velo ‘guadalupe’ de Miryam Hernández, la levantada de pierna de Bolocco (¿acierto fotográfico o accidente bochornoso?), al hombre láser y otros lamentables números, la pantalla me indicó que estaba equivocada. ¡Adiós esperanza!

Foto Gentileza TVN.
Todo comenzó bien. Los mellizos de la magia estuvieron correctos, sobrepasaron el nivel del ilusionismo nacional… pero vino el final del acto: aparecieron los animadores. ¡Cómo quise que en realidad fueran falsos, sólo unos dobles!. Él, que tiene porte y gracia, vistió de chaqueta azul y pantalón blanco sin corbata… me recordó a Zalo Reyes y su Festival en Bote. Ella, se fue por la transparencia. Aunque tenga ‘calugas’, aunque la tela sea finísima y el corte de diseñador… daba la impresión de négligé. Cuando Onetto remató con el ‘koala’ tuve que haber intuído que la noche terminaría mal, sin embargo di el beneficio de la duda… creí por instantes que las pintas eran sólo para enfrentar más cómodos el truco de magia, pero volvieron de comerciales y los trapos eran los mismos. Desilusión.
El fallo de cadena perpetua para el ‘violador de Las Condes’ Jesús López Aguilar ha despertado todo tipo de reacciones: ”Una sentencia justa”, opina la mayoría; “lo mínimo que se podía esperar”, dicen otros. También están los que consideran que 40 años de reclusión efectiva es exagerado por la corta edad del inculpado (tiene 21 años), y porque —aunque se trata de un delito grave—, no hubo homicidio. Como sea, este inédito dictamen (es la sentencia más alta conseguida por la Fiscalía) dejó en el ambiente la satisfacción porque al fin se vio a la justicia aplicar mano dura en un caso de relevancia pública y, de paso, sienta un precedente para quienes cometan estos actos repudiables. La señal que se envió es una y clara: los violadores tendrán que pensarlo dos veces antes de dar riendas a sus desviaciones, lo que también —se presume— debiera considerar a pedófilos y a quien se le ocurra cometer algún delito de índole sexual. De hecho, el argumento de las tres juezas para dictar la condena en contra de López fue la reincidencia de sus actos, que significaba un peligro permanente para la sociedad; está comprobado que este tipo de desviaciones jamás se curan.
Se ha dicho que el gabinete de Piñera no es diverso y proliferan las estadísticas sobre este pequeño universo de 22 futuros ministros: 20 fueron a colegios particulares, 17 son hombres, igual número es de Santiago y también 17 estudiaron en la UC; 14 son ingenieros, 11 tienen cuatro hijos o más y diez pertenecen a directorios de empresas. Pero hay un punto de diversidad no habitual: la ministra Catalina Parot. Ella, además de talquina, forma parte de los dos millones de chilenos que sufren algún tipo de discapacidad. Sin embargo —y esto hay que leerlo bien— está dentro del uno por ciento de ese grupo que, en edad laboral, tiene trabajo con todas las de la ley. En la prensa de su región, El Maule, dicen que las muletas son su sello —fue víctima de la poliomelitis a los 6 meses— y que los derechos de las personas con discapacidad —ni lisiados ni minusválidos o impedidos—, su bandera de lucha.
Okey, puede que la música no guste a todos por igual. Pueden existir grupos, cantantes o géneros que uno deteste más que otros, pero de ahí a poder usarla como efectivo método de tortura,
suena inimaginable.
No tanto. De hecho, es lo que los militares estadounidenses en Guantánamo han estado haciendo con los presos —supuestos guerreros de Al Qaeda— que llevan años enjaulados en ese pedazo de suelo americano en tierras cubanas.
Resulta que hace un tiempo han estado saliendo a la luz informes que dan cuenta de las fórmulas utilizadas por las tropas americanas encargadas de sacarle información a los detenidos. De manera sorprendente, una de ellas es someterlos a tortuosas jornadas de presión sicológica a través de los acordes.

“Echo de menos al guatón parrillero”, me dijo mi amiga Raffa mientras nos tomábamos unas cervezas en la barra del Liguria. “Ese hombre peludo, gozador, auténtico, que tenía todo siempre bajo control”, continuó como si se tratara de una especie extinta o en vías de…
Y algo de razón tenía.
Los hombres de hoy comen ensaladas, van al solarium y usan cremas para mejorar la piel. En un reciente estudio de la empresa Vox Populi a 500 hombres y mujeres del estrato ABC1 y C2, el 88,2 por ciento de ellos declaró estar interesado en verse bien, el 33,1 por ciento dijo estar dispuesto a hacerse una cirugía plástica, y el 42 se arreglaría algo en el cuerpo si tuviera dinero y tiempo. El 65 por ciento admitió que va al gimnasio semanal o diariamente, y el 47 por ciento, a la peluquería una vez al mes y, además, se aplica productos cosméticos que lo ayuden con su imagen.