Densifique
Divina densidad

Por L.T.

¿Quién no ha soñado con peinarse y sentir el pelo firme con ese peso y elasticidad que alguna vez tuvo cuando éramos chicas y nuestras mamás se empecinaban en hacernos “colas de caballo” o “chapes” para ir bien ordenaditas al colegio?

Es que hoy cuando ya ha pasado la moda de los 80, los 90 y hasta los 2000 por nuestras cabezas lo primero que se resiente es el pelo. Sí, porque en nuestra historia capilar una base o permanente lo dejó debilitado, los visos, los reflejos y la tintura hicieron que la queratina natural del pelo casi desapareciera  y ni hablar de  la plancha, secador o de la  contaminación, el cloro de las piscinas y el sol.

El panorama no se ve fácil y uno llega con un S.O.S. a las peluquerías buscando ayuda, más estresadas de lo que estamos en nuestras propias oficinas y casas. Uno se sienta, con cara de angustia y mira las expresiones del “experto”, quien concluye en pocos segundos que el pelo está “dañado y débil”. Y es verdad, cada hebra se ve de una fragilidad tal que parece que con cada cepillada se va a quebrar.

En el centro de tratamiento de L’Oréal nos ofrecen  probar un producto revolucionario que según dicen me ayudará a tener ese pelo que hace tres décadas perdí. Se trata de Densifique de Kérastase, un conjunto de productos que no sólo genera densidad en el pelo sino que lo hidrata y regenera. 

El ritual se inicia con una dosis del concentrado  Densifique.  Contiene Stemoxydine, molécula creada y modelada para favorecer un apropiado funcionamiento celular optimizando los ciclos del pelo,  una innovación de los laboratorios L’Oréal. Y está combinado con vitaminas  B6, B5 y B3 además de polímeros micronizados  que tienen la capacidad de envolver la fibra capilar aportando control y volumen al pelo fino.  Se aplica en el cuero cabelludo masajeando suavamente con movimientos circulares. Para un resultado óptimo se deben usar al menos 30 ampollas, es decir una cada día. de esta manera se asegura la aparición de nuevas fibras capilares.  La textura es suave, líquida y se siente fresca.

Mientras espero unos segundos, me cuentan que toda la línea Densifque tiene tres ingredientes activos. Uno es el Hialurónico-C, el ácido hialurónico y la cerámica. Todos conocidos. Suena esperanzador.

Pasan unos minutos y me lavan con el Bain Densifique, un shampoo del ritual. Me aclaran que debe enjuagarse bien para así poder aplicar la Masque Densifique o máscara densificadora. Este es el último paso y la gracia está en que la crema sí debe tomar contacto con el cuero cabelludo y con la raíz del pelo, a diferencia de otros tratamientos.

Todo va bien. Pero hemos llegado al punto crítico. La hora de desenredar. Mi pelo es delgado y quebradizo por las decoloraciones a que se ha visto expuesto. Así que esta etapa siempre es una pesadilla.

Para mi sorpresa, la peineta se deslizó fácilmente y con soltura y tuve la sensación de que el pelo estaba más grueso, más denso como si pesara más. Ya no fueron quince sino sólo cinco minutos los que nos tomó peinarlo.

Una vez seco esa percepción se hizo más notoria y luego del brushing sentía que cada hebra del pelo tenía movimiento propio, estaba más flexible y más humectada.

Continué el tratamiento en la casa y aunque usé sólo una semana ampollas de Densifque de Kérastase sí continúe lavando mi pelo con el  shampoo (Bain densité) y la  máscara densificadora (Masque densité).  

Desenredarlo pasó a ser un trámite fácil y agradable, tomó más textura y cuerpo y volví a recordar, al menos en parte, esa sensación de pelo sano y dócil de la infancia.

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Bioionic
El poder del agave

Por V.R.

Viví durante 30 años en Buenos Aires, una ciudad donde los pelos que no son lisos se transforman automáticamente en indomables. Y aunque por mi trabajo me ha tocado probar innumerable cantidad de productos y tratamientos, el frizz siempre fue mi obsesión. Incluso más que la celulitis… porque se ve todo el año. Por eso no dudé en hacer uso de la gift card que me regaló para mi cumpleaños mi amiga Michelle. La tarjeta, con el logo de Bio.Ionic, prometía un pelo brillante y prolijo. Un resultado similar al del alisado con keratina pero sin perder el movimiento natural del cabello.

El lugar, un tercer piso en Alonso de Córdova, es muy similar a una peluquería profesional. El estilista Rodrigo Cortés me explicó que el secreto está en las propiedades de la planta del agave, de donde se extraen azúcares que son revitalizantes y reconstructivos. 

Tanto la aplicación como el proceso son similares a los de la keratina, pero la gran diferencia es que sirve para quienes, como yo, nos negamos a andar con el pelo planchado, tieso y aburrido.

Luego de la aplicación del champú y la crema de enjuague Bio.Ionic, se elimina la humedad con un secador especial llamado whisper light que tiene iones negativos, y hace que el pelo no se cargue de estática. El cabello se seca porque se elimina el agua pero queda cierta cantidad en la fibra para que se mantenga compacto e hidratado.

Como no contiene formol, no tiene contraindicaciones y puede ser usado por mujeres embarazadas o en período de latcancia, e incluso por menores de edad. En total se demora 1.30 hora y el resultado es wow. Al tacto el pelo queda como si fuese un pañuelo de seda (si me conoce, sabe que no exagero. Si no me conoce, créame que no lo hago). Tan suave, que dan ganas de acariciarlo por unos minutos. A la vista luce más brillante, y esa sensasión se prolonga por algunas semanas. Cabello sin frizz, con brillo y ondas definidas. No puedo pedir más.

www.bioionic.cl

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Mesoterapia facial
Casi para ver estrellas

Por S.P.

Aunque no soy muy amiga de las agujas ni las soluciones invasivas y doy fe de estar cero kilómetro en cuanto a retoques y procedimientos cosméticos, en un arrebato de valentía me atreví con la mesoterapia facial. Un tratamiento que administra medicamentos directamente en la zona a tratar (en este caso cara y cuello) por múltiples pequeñas inyecciones a nivel muy superficial.

Todo partió hace dos meses con una evaluación de la piel y una completa ficha con datos médicos y de hábitos. La doctora Daniela Zecher, directora médica de Clínica Medici me explicó que la base del tratamiento es la medicina biorreguladora (término acuñado por el francés Michel Pistor en 1952). “Vemos al paciente como un todo, importa el medio en el que vive, el trabajo que realiza, sus hábitos, la manera en que maneja el estrés… Todos los factores influyen en el cuerpo, en la salud”, señala. Y por cierto en la belleza.

Con estos datos se realiza un tratamiento a la medida.

“La clave de esta medicina es que busca estimular la capacidad autocurativa del cuerpo”, agrega.

En el caso del rejuvenecimiento facial los pinchazos son una mínima agresión que dispara la ‘alerta’ en el organismo para que inicie la cadena de reparación de la piel ante las heridas. “El sistema se moviliza para producir colágeno, tensar, cuidar, reparar y así la piel se renueva profundamente”, afirma Zecher.

Las agujas inyectan medicamentos biorreguladores de una marca alemana. Son compuestos naturales, similares a los homeopáticos, de origen vegetal y mineral, todos aprobados por el ISP (Instituto de Salud Pública). “Ellos mejoran la respiración celular, la estimulan para la producción de energía y al mismo tiempo regulan la Inflamación”, explica la doctora.

Una vez diagnosticada me entregaron un set con medicamentos biorreguladores. La tarea: desintoxicar mi piel -y de paso todo el cuerpo- para prepararla a recibir la mesoterapia. Fueron dos semanas tomando las gotitas (traumeel, berberis-heelaccord, nux vomicaheelaccors y lymphomyosot), disueltas en dos litros de agua al día. La doctora Zecher advierte que durante este periodo hay reacciones corporales similares a las que se manifiestan ante el estrés. Algunas personas sufren problemas estomacales leves, otras erupciones en la piel… Pero todo se acomoda a los pocos días. A mi, que soy pésima para tomar agua, me costó asumir la botellita como compañera y necesité tener un baño a mano con mayor frecuencia. De paso aproveché, por recomendación de la misma especialista, de mejorar la alimentación.

Y llegó la hora de la verdad. El día de los pinchazos coincidió con el debut de Chile en el mundial, “por suerte, así nadie se fijará en mi cara”, pensé. Pero no fue necesario.

Después de tomar fotos para registrar el estado de mi piel antes –la que e compara con el después cuando termina el proceso a modo de garantía- y de aplicar una anestesia en crema sobre cara y cuello comenzó una ronda de pinchazos con el cutis  compositum. La aguja de verdad es milimétrica y casi no se siente en las decenas de pinchazos muy rápidos que golpean mi piel. Parte del medicamento me humecta y se siente refrescante. “No era tan terrible”, pienso. Pero faltan otras etapas.

Ahora la aguja es un poco más larga porque la idea es ‘rellenar’ arrugas. “En qué me metí, que pase luego, que pase luego”, pido mentalmente mientras siento pinchazos en la frente, alrededor de los ojos, de la boca… En las zonas más sensibles, esta vez molesta, pero es soportable y bueno, dicen que para ser bella hay que ver estrellas.

En una tercera parte se aplica el medicamento en pinchazos de acupuntura, en sitios para estimular la regeneración dérmica. Todo finaliza con una máscara fría que después de varios minutos de relajación ayuda a cerrar poros, eliminar enrojecimiento y cualquier molestia. Todo dura más o menos una hora.

Cuando salgo de la clínica el contacto con el frío me hace sentir la cara ultraestirada y vital, la sensación es nueva, nunca me he hecho otro tratamiento. Al día siguiente mi piel sensible amanece con un pequeño moretón. Nada que no esconda el maquillaje, pero hay que saber que algunos tenemos más tendencia a este tipo de lesiones.

Durante las siguientes dos semanas debo tomar la misma mezcla que me inyectaron. La idea es continuar además con las gotas disueltas en agua que me entregaron en la primera consulta, pero no lo hice. Creo que me servirán para una desintoxicación previa a la primavera.

Para la segunda sesión de inyecciones ya sé a lo que voy y llego con la anestesia puesta. Esta vez se hacen más leves los pinchazos. Y al día siguiente el resultado me parece radiante. Es más, ni un moretón a la vista. Me siento triunfante.

Este tratamiento, que sirve para hombres y mujeres, está recomendado para quienes presentan ciertos daños asociados al envejecimiento. Dependiendo del paciente los resultados pueden empezar a notarse paulatinamente después de la primera sesión. La única contraindicación es tener alguna lesión en la zona a tratar.

“Los resultados se van sumando. Incluso cuando termina la terapia siguen mejorando paulatinamente. Por eso hago controles una semana y un mes después. Esto es como si detuviéramos el proceso de envejecimiento por un tiempo y lo reiniciáramos. Los efectos duran aproximadamente un año”, señala Daniela Zecher.

Aunque me faltan sesiones aún (el máximo son cuatro), las líneas de expresión han disminuido. Pero lo más notable es que mi piel está más hidratada, la siento más densa, suave y sobre todo luminosa, muy sana, hasta me han preguntado si cambié de crema. Como los resultados son personales y también los desafíos, sigo tomando el cutis compositum a la espera de la siguiente sesión. He cambiado algunos alimentos de mi dieta, y trato de tomar más agua aunque no me resulte mucho.

www.clinicamedici.cl

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Láser facial
La ‘maquinita’

Por L.W.

Fui una soldado. Total disciplina. Sólo tres días no la usé. Y por razones comprensibles: tuve que viajar por trabajo a México y, aunque podía llevarla, la Tria Age-Defying es larga como consolador, vibra como consolador y se le prenden luces como consolador… Obviamente, ante cualquier registro de Aduanas, quise evitar alguna ‘sobre explicación’ acerca del artefacto.

La Tría prometía revertir el sentido de las manillas del reloj. Recuperar la juventud perdida de mi piel. Me mostré escéptica. Pero hoy me trago mis palabras. Aunque también me doy bastante crédito, porque es un trabajo conjunto entre ‘la maquinita’ y una rigurosidad en el autocuidado que no había tenido nunca.

Estas son las coordenadas: la Age-Defying  lanza un láser sobre la piel. Sólo se enciende si hay contacto con la cara. Hay tres niveles de potencia. Una va subiendo la intensidad de acuerdo al paso de los días.

El tratamiento dura dos meses, más un descanso de cuatro semanas. Se utiliza en la noche, después de un lavado y limpieza profunda del rostro (tiene que secarse bien). ¿Por qué al final del día? El láser enrojece y deja hipersensible la piel. Por eso, una vez usado, hay que humectar bastante y usar un sérum en las zonas estratégicas de arrugas.

El artefacto se utiliza en cuatro pasos: mejilla, mejilla, frente y en los surcos que van desde la nariz hasta abajo de la comisura de los labios. ¡Evita cualquier zona cercana a los ojos!  Lo esclavizante no es, en absoluto, la aplicación del láser, ya que no ocupa más de seis minutos en total. El rigor  va en la previa limpieza y el cuidado posterior.

Sin asustarse. Al aplicarla produce una sensación de pinchazo. Tranquila, no pasa nada. Y arde bastante al terminar. Humectante y paciencia.

¿Resultados? La promesa es la eliminación de las arrugas. No iría tan lejos. Pero suaviza algo las líneas de expresión. El verdadero efecto —y notorio— es el rejuvenecimiento de la piel. Muchísimo más firme, seguramente por la promocionada activación del colágeno. Ese brillo perdido reaparece de a poco. Pero recuerden su mérito por la fe y disciplina en las rutinas de ‘la maquinita’ y las cremas.