Cuentan que Frank Sinatra estaba fuera de sí cuando vio el nuevo corte de pelo de su entonces esposa. Estaba terminando la década del sesenta y el verdadero icono de estilo logrado por Vidal Sassoon generó un reguero de comentarios en el mundo del espectáculo. Y el rechazo entre los más conservadores. Pocos sabían que el look seguiría marcando tendencia hasta nuestros días, gracias a esa inquietante y atractiva mezcla andrógina, frágil, romántica, que junto a un maquillaje suave, delicado y muy centrado en los ojos, convirtió a Mia Farrow en una perfecta muñeca.

A la muerte del estilista, en mayo de 2012, la propia actriz con un simple ‘adiós’ en su Twitter puso en duda todo lo hasta entonces sabido: Sassoon nunca habría sido autor del estilo. “La gente pregunta. El corte de Vidal Sassoon fue una broma publicitaria. La verdad es que yo misma me corté el pelo así dos años antes. Era simpático. RIP”.

La foto que dio vuelta al mundo con el peluquero interviniendo su cabello ha sido solo parte de un buen montaje publicitario para promocionar la película del siempre polémico Polanski. La consagración de Sassoon vendría poco después, cuando el matrimonio Sinatra Farrow anunciaba su divorcio y el filme se estrenaba incluyendo una escena donde el personaje de Rosemary, ante una pregunta sobre su corte de cabello, responde: “Es Vidal Sassoon, es muy in”.

Cierto o no, muchas celebridades de Hollywood han adoptado este tipo de boy cut: Emma Watson, Charlize Theron y Michelle Williams, por nombrar algunas. Chile también tiene sus exponentes. Cuatro mujeres osadas que decidieron ir más livianas por la vida, desafiar estereotipos, atraer miradas, apostar por nuevos desafíos profesionales o simplemente insinuar que han crecido. Sofía García, Luciana Echeverría, María José Bello y Renata Ruiz emulan a la protagonista de Rosemary´s Baby.

Renata Ruiz, cambio de piel:

Dejó el modelaje para hacerse un espacio en el mundo de las comunicaciones y dedicar tiempo al cuidado de su madre, que padece Parkinson. En gran medida su corte, un boy cut extremo, responde a esa necesidad de cerrar ciclos. “La verdad es que precisaba un cambio en mi vida, y cortármelo fue como terminar con esa etapa. Creo que los looks radicales siempre cumplen con un rol despojador, de iluminación”. La metamorfosis de Renata ha sido potente y en muy poco tiempo. Quiere madurar y parte de ese proceso pasó por partir donde su peluquero y pedirle un corte similar al de Anne Hathaway.
“Es lejos lo más cómodo que he experimentado en el último tiempo. Salgo de mi casa en 5 minutos, y en las producciones de moda se demoran la mitad en arreglarme. Cero arrepentimiento”.

Luciana Echeverría, cuestión de actitud

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Para su papel como periodista dedicada a la fotografía en Chico Reality el corte de pelo era una necesidad y aprovechó de generar un cambio a nivel personal. “El efecto es más emocional que físico. En mi caso fueron varios factores: el personaje, un momento de mi vida, las ganas de un cambio. No te queda otra opción que asumir lo que tienes, no puedes ni hacerte un moño, es lo wque hay nomás, así que tienes que aperrar con tu decisión”.  El corte resalta sus profundos ojos verdes, sus rasgos delicados y, también, algo de ese aire tímido, rebelde, un tanto punkie que la caracteriza. “Hay una cuestión de actitud, porque dejas atrás muchas cosas, como la vanidad. Te asumes como eres, te obligas a ser un poco hombre y a enfrentar la vida diaria de manera distinta. Me gusta eso, no tienes que ser bonita ni fea, eres una mujer con más power”.

María José Bello, Intensidad Multifacética

 

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El impacto inicial fue violento: “Como soy menudita de arriba y con una nariz grande para mi cara, al principio me sentí como mi hermano. Me relajé cuando le envié una foto a mi pololo y le encantó, lo encontró con onda europea”, cuenta la actriz fanática de los deportes. Pasados los días, la comodidad primó sobre cualquier otra consideración. “Puedo nadar, correr, darle movilidad con un poco de gel. Es un estilo muy funcional y aunque me lo pidieron para un papel, a mí nunca se me habría ocurrido, ¡ahora lo amo! Creo que el shock es porque uno tiene una percepción distinta de sus rasgos, pero no me veo tan narigona”, ríe. La aceptación fue total. Su abuela, por ejemplo, la llamó para la premiación de los Oscar de este año, convencida de que su nieta había marcado tendencia en Hollywood.

Sofía García, fin de mundo

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Histriónica y simpática, la actriz era reconocida también por su larga cabellera rubia. Nunca teñida, menos cortada al ras. A los 20 años, sus tres amigas dieron el paso. Ella no, pero siempre le quedó rondando la idea. “Nos bañábamos en el río y ellas salían perfectas, sin necesidad de peinarse”. Recién hace un año llegó la oportunidad: “Cuando iba camino a la peluquería dejé caer unas lagrimitas”, confiesa. Pero no se arrepiente. Lo retoca cada dos meses mientras trabaja en las grabaciones de la nueva vespertina de Vicente Sabatini, donde interpreta a una chica surfista. “Es un rol que queda muy bien con este look”.
Sofía reconoce que su inspiración fue la actriz Charlize Theron, pero lo más importante fue el momento en que tomó la decisión: “Estaba sin pega, sin proyectos. Me lo hice en un espacio medio ritual, el día 21 de diciembre. Para mí no iba a terminar el mundo, pero era buen momento para este cambio. No tuve pena ni angustia, fue una liberación”.