Y que en lugar de reírnos de la década del 80 deberíamos volver a aquellos tiempos más simples.

—¿Qué sueñas hacer que no tiene nada que ver con Hollywood?
—Miles de cosas. Tener más tiempo para hacer mis artes domésticas. Tejer. Además, fui a una escuela de costura por lo que me encantaría afinar mis habilidades. Tengo que aprovechar cuando tengo tiempo, porque después olvido las cosas que aprendo.
—¿Qué fue lo último que hiciste?
—Lo último que hice fue un vestido con una bufanda que me regalaron para un cumpleaños hace varios años. Era blanco y negro, con artículos y dibujos increíbles de The Rolling Stones, y lo convertí en un vestido realmente cool.
—En Blanca Nieves, la última película que protagonizaste, hay una obsesión con la apariencia que se opone a lo que llamamos belleza interior. ¿Cómo definirías la belleza interior versus la belleza superficial?
—Blanca Nieves es un cuento muy antiguo, por lo que obviamente la idea de vanidad y obsesión con la belleza y juventud ha estado presente desde hace mucho tiempo. La gente lo ha sentido siempre y es bueno tomar esas ideas y hacerlas modernas. Hoy, desafortunadamente con la ciencia, la gente se ha vuelto loca tratando de cambiar su rostro y terminan con la pera en otro lado. Es bizarro.  Pero si eso es lo que de verdad va a hacer a alguien feliz, entonces debe hacerlo.
—¿Te gustan los cuentos de hadas?
—Sí, pero son un poco intensos, ¿no crees? La gente se cae de torres, se pierden en bosques oscuros, son apuñalados, no creo que sea lectura para la hora de dormir.
—Eres embajadora del nuevo perfume de Lancôme La vie est Belle, que es una composición que incita a las mujeres a la libertad y a elegir la felicidad. ¿Cómo te identificas con esos valores?
—Yo creo en ser feliz. 100 por ciento. Y en seguir tu camino personal.
—Eres reconocida por la sonrisa fácil. ¿Proyectas eso incluso cuando no te sientes realmente bien?
—No, yo proyecto mis verdaderos sentimientos. Buenos, malos o lo que sea.
—¿Crees que nos hemos movido a valores superficiales?
—Sí. Todos se ríen de los ’80 y ’90 que nos consumieron en el área laboral y que nos llevaron a la idea de una carrera. Y aquí estamos, en el siglo XXI. Creo que la vida se mueve en círculos y que debemos volver a aquellos tiempos más simples y sencillos.
—¿Es necesario que una mujer tenga todo para ser feliz?
—Bueno, define “todo” porque alguien puede tener muy poco desde el punto de vista de otro y sentirse profundamente realizado, por lo que creo cuando uno tiene el sentido de terminación y realización en su vida, entonces sí lo tiene realmente todo.
—¿Cómo ha cambiado tu relación con tu cuerpo y tu imagen en los últimos años?
—Creo que estoy cómoda, y Elizabeth mi estilista me ha llevado a usar ropa más ajustada, para que la gente pueda ver mi cintura, aunque discrepemos de dónde está mi cintura. Creo que estoy más cómoda y orgullosa en relación a como empecé.
—¿Cómo defines el lujo hoy?
—Ser capaz de hacer lo que yo quiero.

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