Es por eso que manejar el vocabulario se hace imprescin-dible si no se quiere correr el riesgo de equivocar la fórmula.

Y si en algo coinciden los especialistas es en que los principios activos más eficaces de las cremas contra el envejecimiento son el ácido retinoico, los fotoprotectores y los antioxidantes. La recomendación se repite: bajo prescripción médica usar en la mañana una crema antioxidante como la vitamina C y posteriormente un buen fotoprotector. Nunca olvidar que el mejor cosmético es una buena crema de protección solar. En la noche combinar ácido retinoico o retinol con alfahidroxiácidos, como el ácido glicólico. Pero, ¿de qué se trata? ¿Cómo encontrarlos? ¿Cómo descifrar esa larga lista de compuestos químicos y conservantes de letra milimétrica que envuelve cada cosmético?
El primer punto a tener en cuenta es que todas las cremas cosméticas deben incluir los ingredientes que contienen según la nomenclatura internacional INCI (International Nomenclature Cosmetic Ingredients). Y se ordenan de mayor a menor concentración y con su nombre químico. De esta forma  podemos reconocer el significado de lo que tenemos en nuestras manos.

El ácido glicólico es el químico estrella por excelencia. El más deseado, el más buscado y al que más propiedades se le atribuyen. A diferencia del ácido hialurónico, no lo produce el propio cuerpo humano, sino que es un derivado de la caña de azúcar rico en vitaminas y minerales y sobre todo en hormonas vegetales, vitales para el cuidado de la epidermis. Tiene propiedades regenerantes y restauradoras. Ayuda a eliminar arrugas y manchas, exfolia la piel y combate las irritaciones y el acné. Contribuye también a disminuir marcas y cicatrices de la cara, e incluso se le atribuyen propiedades bactericidas. Existen interesantes cremas con glicólico como principio activo que aportan hidratación y nutrición fomentando la producción de colágeno en el mercado.

El ácido retinoico es un potente derivado de la vitamina A. Su función es aminorar las líneas de expresión y tonificar la piel. Para esto estimula la regeneración celular y la producción de colágeno, disminuyendo las pequeñas arrugas y manchas provocadas por el fotoenvejecimiento medioambiental. Además, ayuda a minimizar la apariencia de los poros y reduce imperfecciones.
La historia del retinol es antigua. Los dermatólogos comenzaron a recetarlo hace más de 40 años como tratamiento para pacientes con casos severos de acné. Pero con el tiempo, comprobaron que no sólo combatía ese problema, sino que además disminuía las manchas ocasionadas por la edad y también las líneas de expresión. Los estudios han demostrado que esto se debe a que el ácido retinoico hincha las arrugas y hace que se libere colágeno dando volumen y apariencia joven a la cara. La crema debe usarse preferentemente en la noche, pues la vitamina A se degrada con la luz. El retinol y el ácido retinoico están emparentados, pero el primero es menos irritante. Otros derivados de la vitamina A, los ésteres, son todavía más suaves. Se encuentran en las listas de las etiquetas de productos de belleza con nombres como acetato de retinol, palmitato de retinol, linoleato de retinol o propionato de retinol.
Es importante tener en cuenta que el envase debe ser capaz de bloquear el aire y la luz. Cumplen muy bien esta condición Vichy Liftactiv Retinol HA o las botellas de vidrio opaco como RoC Retin-Ox Wrinkle Correxion Intensive Anti-Wrinkle Serum y Olay Professional Pro-X Deep Wrinkle Treatment.
Y a pesar de que hubo un tiempo que se creyó que la cantidad de retinol en las fórmulas de los cosméticos sin receta médica era tan pequeña que no lograba grandes cambios en la piel, estudios llevados a cabo por expertos en dermatología, demostraron que no era así. Los resultados hablan de que si se aplica retinol en una concentración de 0.4 por ciento, tres veces a la semana durante seis meses, se frena el daño celular en pieles maduras de forma significativa. Marcas cosméticas como RoC, L’Oréal Paris y Vichy fabrican los productos de retinol sin receta médica más populares del mercado.

El ácido hialurónico no se queda atrás. Se trata de un componente de la piel que se encuentra en la dermis y se encarga de proporcionar volumen e hidratación, así como de retener agua. Las moléculas de ácido hialurónico encontradas en el tejido conectivo juegan un rol fundamental en mantener el volumen. Gracias a su gran capacidad de unión, rellenan la piel desde el interior haciéndola más suave. Pero como con el paso de los años va disminuyendo su producción, la piel se debilita y aparecen las arrugas. El químico, entonces tiene la función de rellenar los surcos de la cara y cuello.

Los antioxidantes son un grupo de vitaminas y minerales que bloquean el efecto perjudicial de los radicales libres como el sol y el aire. Estas vitaminas son la C, E y A.  En pocas palabras, ayudan a que la piel se defienda contra las influencias del medio ambiente. La vitamina C es el antioxidante que se encuentra con más frecuencia en la piel y es además un extraordinario regenerador cutáneo, muy importante en la síntesis de colágeno. El ideal es aplicarse ampollas de vitamina pura, que logran dar a la piel un aspecto luminoso muy notorio. Esta vitamina reduce de forma importante la profundidad y longitud de las arrugas, y es quizá la que permite devolver a la cara el aspecto más saludable. A partir de la cuarta aplicación, se empieza a notar cómo la densidad y firmeza cutánea han mejorado de forma extraordinaria.

La vitamina E mientras tanto actúa protegiendo la piel del daño de la radiación UV. Los dermatólogos la consideran uno de los antioxidantes más efectivos, ya que cuida las membranas celulares y previene el daño de las enzimas. Los estudios aseguran que esta vitamina puede inactivar los radicales libres reduciendo el daño solar. Los expertos señalan que 400 miligramos de vitamina E al día disminuyen el fotoenvejecimiento y las arrugas, aumentando la suavidad de la piel.

La vitamina A puede regenerar las células dañadas de la epidermis y aumentar la concentración de colágeno. Puede contrarrestar los efectos nocivos de los rayos UV, y por su contenido en  ácido hialurónico actúa contra la sequedad de la piel, evitando el desarrollo prematuro de las arrugas.

Los parabenos son compuestos químicos que actúan como conservantes. Son usados principalmente por sus propiedades bactericidas y fungicidas. Se reconocen con nombres como ethylparaben, propylparaben, isopropylparaben y butilparaben.

Los aceites esenciales además de servir por su buen olor y de tener múltiples beneficios físicos y emocionales, como la estimulación de la microcirculación, tienen un efecto fungicida y bactericida. Se incluyen en concentraciones muy bajas entre 0.5 y 2 por ciento.