La búsqueda de la dermis perfecta parece no tener fin. Durante muchos años la industria nos ‘adoctrinó’ sobre los pasos a seguir en materia de belleza. Del sérum a la crema, y de la crema a la base. Pero eso ya es historia antigua. Ahora, gracias al avance de la tecnología, se incorporan nuevos productos que, si bien pertenecen a la categoría de maquillaje, tienen más de tratamiento que de tendencia.

Cuando ya nos habíamos acostumbrado al primer (pre base) y a las bb creams (blemish balms) el mundo vuelve a sorprendernos con las CC (color control). Como su nombre lo indica, estas cremas buscan unificar el tono del rostro eliminando matices. La promesa es una piel de porcelana y es cuestión de entrar a la página web de Sephora —algo así como el templo de las beautyadictas— para entender su importancia: hay más de diez opciones, para todos los presupuestos. Algunas para cara y cuello, pero también hay para ojos y labios, y alternativas para quienes buscan un acabado invisible, tipo HD.

Una de las primeras CC Creams en llegar al mercado local fue la de Clinique. Se trata de un perfeccionador instantáneo, diseñado para realzar el resplandor natural del cutis, al tiempo que lo deja hidratado y protegido. La novedad es que utiliza la luz para igualar los tonos de la piel y neutralizar su constitución. A diferencia de las BB, éstas son más nutritivas y en su mayoría contienen filtro solar, por lo que se pueden utilizar solas, sin necesidad de un maquillaje posterior.

Wp-BBcream-CliniqueContra reloj. Esta nueva generación de productos tiene relación directa con los tiempos que corren. Con hombres y mujeres cada vez más ocupados, los cosméticos se vieron en la necesidad de volverse multifunción. Productos para mejillas que también pueden ocuparse en labios y cejas, aceites corporales que nutren el pelo y las cutículas, y hasta bloqueadores solares con color y cobertura sin brillo son algunos ejemplos. Las CC Creams llegan, precisamente, para ponerse al servicio de quienes buscan varios propósitos en un único envase.