Nadie quiere esconderse tras una toalla. Pleno verano y todos esperan ilusionados la llegada de esa dieta milagrosa que les hará lucir un cuerpo despampanante en tiempo récord. Es que tips para bajar de peso hay por montones, pero pocos son verdaderamente eficaces. Al final, la resignación termina siendo la más fiel compañera.

Una situación que el británico Venice A. Fulton promete cambiar. “Six weeks to OMG: Get skinnier than your friends” o, como se conoce coloquialmente: Dieta OMG (¡Oh Dios Mío!), la obra maestra a través de la que el autor promete bajar hasta 9 kilos en tan sólo 6 semanas. ¿Lo más raro?, en el texto no aparecen las típicas recomendaciones. Venice se arriesga y apuesta por consejos que derriban todas las creencias impuestas por los médicos.

En un inicio el libro fue publicado en e-book y al cabo de pocas semanas consiguió vender más de 120.000 copias. Visto el éxito, rápidamente comenzó a editarse en formato papel en el resto del mundo, posicionándose en el top 20 de ventas de Nielsen y el The New York Times. Tanta es la popularidad que ni las celebridades quieren quedarse fuera de la moda OMG. Sin querer revelar nombres, el autor asegura que no son pocas las famosas que se unen al jet set de la dieta. Heidi Klhum y Cindy Crowford son algunas de las que, se rumorea, siguen los consejos del controversial libro.

La revolución provocada por este régimen de comidas tiene explicación propia. Es que Oh My God rompe todos los paradigmas, echa abajo creencias milenarias y tiene tanto a médicos como nutricionistas de cabeza investigando para probar los supuestos daños colaterales. Pero a Fulton no parecen importarle mucho los detractores y permanece impávido frente a las críticas que, desde un inicio, sabía que se abalanzarían sobre él.

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“La comunidad médica opina que no deberías leer este libro. Tus padres tal vez piensan lo mismo. ¿Y sigues leyendo? ¡Bien hecho! Es tu vida”. Son las desafiantes palabras con las que comienza el manual. Con un lenguaje bastante didáctico e informal, intenta convencer a los lectores de que cualquiera puede llegar a tener un cuerpo esbelto gracias a sus sencillos consejos. Rival directo de los desayunos, asegura que saltarse esta comida es una de las maneras más fáciles de adelgazar, ya que “si no desayunas, en su lugar tu cuerpo come  grasa corporal”, escribe.

En lugar del jugo natural con tostadas integrales, yogur o queso, él recomienda darse un baño de agua fría –porque la producción de calor del cuerpo se compensa eliminando calorías– para luego tomar dos humeantes tazas de café negro, que estimula el sistema nervioso central.

El deporte tampoco se queda atrás. Pero a diferencia de las dietas tradicionales, Oh My God propone una serie de ejercicios originales y divertidos que, lo más probable, jamás hayan pasado por la cabeza de los lectores. Hacer pesas, bailar en ayunas o hasta inflar globos para conseguir un vientre plano son sólo algunos de los novedosos tips.

Si bien Fulton no es nutricionista, posee un amplio conocimiento sobre vida saludable. El británico –cuyo nombre verdadero es Paul Khann– se define como científico deportivo. Estudió Ciencias del Deporte y se desempeñó como redactor de la revista Celebritie Bodies. Fue allí, trabajando junto a atletas y descubriendo las últimas investigaciones dentro del ámbito, que aprendió y adquirió todos los conocimientos que lo impulsaron a escribir. El mérito del libro, asegura, es que puede adecuarse a los distintos propósitos y estilos de vida. Dependiendo del límite de cada persona, la dieta Oh My God tiene una escala especial para todos y cada uno de ellos.

El ejemplar está dividido en tres niveles que se intensifican según cuánto se desea adelgazar. El primero y menos exigente es el llamado Nivel Ola, destinado a aquellos que quieren bajar 5 kilos en seis semanas. A continuación, se presenta el Nivel Llamarada, para quienes esperan disminuir 7 kilos en el mismo tiempo. Finalmente, arremete el tan añorado –y temido a la vez– Nivel Terremoto. Con la advertencia de “sólo para valientes”, este último está dirigido para los más exigentes y perfeccionistas. Aquí, el autor promete bajar 10 kilos de grasa en menos de 2 meses.

Para saber qué nivel es el más adecuado para cada uno, Fulton recomienda hacerse tres preguntas primordiales que nadie más que uno mismo puede responder: ¿Qué tan gordo estoy? ¿Cuánto puedo perder?, y ¿En cuánto tiempo podría perderlo? Cada cual tiene su punto de vista, pero la opinión personal será siempre la más importante. Es por ello que el autor innova con la  nula inclusión de tablas, gráficos, porcentajes, índices de masa corporal y cualquier tipo de mecanismo extraño y confuso. Tiene claro que estos métodos sólo ayudan a aumentar la frustración y que los números muchas veces no significan nada. Por ello, dice, el mejor amigo en este recorrido hacia la delgadez será nada más ni nada menos que el espejo. “Sólo a través de muestro propio reflejo es posible observar el avance”, explica.

El libro ha desplazado incluso a la sagrada dieta Dunkan. Es que los lectores de Fulton siguen y suman. Tanto así, que ya se ha transformado en una de las lecturas obligadas del verano.