Llega apurada a la entrevista, como un verdadero remolino que intenta hacer de todo en 24 horas. Las horas del día no le alcanzan a María Ivón Abuawad. La presidencia de la Cámara de la Industria Cosmética de Chile, cargo que ocupa por segunda vez, en el papel suena a glamour, armas y colores. La máxima fantasía femenina. Pero detrás de labiales, fragancias y los taquilleros sérum hay una radiografía económica certera que esta mujer no sólo tuvo que disectar, sino que también superar en días no tan “sentadores” para las cifras del país.

Este año fue reelegida para timonear la asociación que convoca a la gran mayoría de la industria: “En 2015 hemos visto que los números han repuntado y están un poco mejor”, cuenta. La “fórmula secreta” puede ser su experiencia como química farmacéutica y que aprendió del rubro casi desde sus bases. Luego de dos malas experiencias laborales (las empresas en que estaba quebraron) decidió arriesgarse: “Por qué voy a seguir trabajando para otros si yo también puedo hacer esto, pensé. No dimensioné el riesgo, pero fui visionaria a largo plazo”. Así fundó el laboratorio cosmético Colorbel e inició su vida en negocios.

Muchos podrían creen que la escena de la cosmética la lideran mujeres, porque son las principales compradoras. Pero la historia dice todo lo contrario: son excepciones. “Han pasado 76 años y sólo hemos sido dos las que hemos presidido la Cámara. Todavía es difícil vernos en altos cargos de la industria”, comenta la ejecutiva. Uno de los principales logros ha sido acercarse, precisamente, a los consumidores hombres: “Desde siempre estos productos eran para ellas, el mundo era machista. Hoy ellos también se preocupan por su imagen y tienen sus líneas de cuidado exclusivas”.

La Cámara es una asociación gremial sin fines de lucro. La forman 28 empresas del área, que representan el 75% de las actividades económicas de la cosmética en el país. Abuawad es la responsable de velar por la estabilidad y crecimiento en las cifras de esas compañías a través de boletines y estadísticas de importaciones y exportaciones. Además, ella supervisa el cumplimiento de las normas de mercado, por ejemplo, la lucha contra la falsificación. También forma alianza entre las firmas asociadas con entidades gubernamentales.

Esa es labor de esta “guardiana”, quien no olvida la esencia de este mundo: “La cosmética no es un tema solo de imagen o higiene personal, también es importante para la salud. Hoy lo que uno proyecta es parte de cómo te sientes, gente de 50 ó 60 aún logra verse joven. Somos tan esenciales como cualquier otro producto de primera necesidad”.